Día de la Mujer: Peores empleos, cuidados y violencia alimentan la brecha en la provincia de Alicante
Las alicantinas cobran de media cada año 5.073 euros menos que sus compañeros, lo que sitúa la diferencia salarial en el 20,10%. Seis de cada diez contratos a tiempo parcial van a parar a manos de ellas, que también renuncian a sus carreras profesionales seis veces más que ellos para cuidar de hijos o dependientes

Una joven portando una pancarta feminista en la última manifestación del 8 de Marzo en Elche. Este miércoles, hay convocada una nueva marcha para seguir reivindicando mejoras laborales y sociales. / ANTONIO AMOROS
De unos años a esta parte, desde distintos foros nos han bombardeado con mensajes que recuerdan constantemente, una y otra vez, conceptos relacionados con el poder femenino —sororidad, empoderamiento, autoestima y, en el extremo más detestable, con el término feminazi— para intentar convencernos del papel hegemónico que juegan las mujeres en la sociedad actual. Pero no es del todo así.
Somos la mitad de la población mundial —en la provincia de Alicante, 960.233 frente a 941.361 hombres— y todavía necesitamos un día al año, el 8 de Marzo, para reivindicar que esa igualdad en número se extienda también al resto de facetas. Porque nuestras condiciones laborales, económicas, familiares, vitales, siguen moviéndose en porcentajes que están muy por debajo de las de nuestros iguales. Estos son los datos.
TRABAJAR 73 DÍAS GRATIS
La brecha salarial entre mujeres y hombres en la Comunidad Valenciana alcanza el 20,10%, según el último informe presentado por los sindicatos CC OO y UGT, con motivo de la celebración el pasado 22 de febrero del Día de la Igualdad Salarial. El porcentaje está un punto por debajo del del último año analizado (21,16% en 2019) y, aunque arroja una ligera mejora, deja cifras que son escalofriantes.
Las mujeres de esta provincia cobran de media 5.073,31 euros menos al año que sus compañeros varones y 2.301,75 euros menos que la media de España, debido a la mayor temporalidad y parcialidad de sus empleos y al freno de sus carreras profesionales para cuidar de hijos, dependientes o ancianos.
Para equiparar nuestro salario al de los hombres, las mujeres tendríamos que trabajar 73 días más que ellos al año. O, dicho de otra manera: comparativamente, dejamos percibir ingresos por trabajar desde el 19 de octubre en adelante.
2 DE CADA 3 DESEMPLEADOS
Después de que la pandemia arrasara con todo, la reforma laboral y la recuperación de la actividad económica han traído consigo un descenso del paro generalizado en los últimos meses. En el caso de las mujeres de la provincia, del 4,8%: hay 4.416 desempleadas menos que hace un año.
Sin embargo, la cifra total de desempleados en febrero asciende a 55.870 varones por 85.945 féminas, lo que supone que el 60,60% del total del desempleo en la provincia sea femenino.

Otra imagen de las marchas feministas del pasado año, en este caso, recorriendo las calles del centro de Alicante. / AXEL ALVAREZ
Como afirma la secretaria territorial de UGT en l’Alacantí-Les Marines, Yaissel Sánchez Orta, «el paro sigue teniendo rostro de mujer».
La evolución experimentada en cuanto al desempleo ha seguido también la misma dinámica en otros conceptos que analizan el INE y la Encuesta de Población Activa (EPA), entre ellas la tasa de actividad, de paro o de empleo. En todos los casos, la situación de la mujer ha registrado mejoras en los últimos doce meses, aunque la distancia con los hombres sigue siendo «abismal», agrega Sánchez Orta.
EL PESO DEL HOGAR
Uno de los datos de la EPA que mejor refleja esta brecha de género es la relativa a la situación de inactividad. Al cierre de 2022, en la provincia había 648.000 personas inactivas —estudiantes, jubilados o pensionistas, incapacitados o dedicados al trabajo en el hogar—, 277.400 hombres y 371.000 mujeres. Casi 100.000 mujeres más.
De todos ellos, 124.100 se encontraban en esta situación por dedicarse a labores domésticas: 13.000 hombres frente a 111.000 mujeres, una cifra que refleja como ninguna otra que el peso de la casa sigue recayendo sobre los hombros de la mujer, con las graves consecuencias que esto conlleva sobre su poder adquisitivo.
Y aún hay más. Aunque en los últimos años en muchas empresas se han potenciado las medidas para mejorar la conciliación —teletrabajo, adaptación de horarios, días libres por situaciones excepcionales...— y se han abierto cientos de aulas gratuitas en colegios para facilitar la escolarización a partir de los 2 años, las mujeres con hijos todavía trabajan seis veces más a tiempo parcial que los hombres: el 25% de las empleadas se ha acogido a reducciones de jornada para el cuidado de menores, frente al 4,1% de trabajadores.
Este porcentaje se agranda para las madres trabajadoras conforme tienen más hijos pero se mantiene igual en el caso de sus maridos, como recoge la última actualización del INE sobre Conciliación, trabajo y familia.
PARCIALIDAD NO DESEADA
Esta parcialidad voluntaria, que lastra enormemente la capacidad económica y de prosperar a nivel laboral de las mujeres, tiene otra manifestación que es aún peor: la parcialidad no deseada.
"Se están logrando avances, pero sigue habiendo muchos techos de cristal y tenemos que seguir saliendo a la calle y reclamando mejoras»
De todos los contratos indefinidos a tiempo completo que se firmaron en el último año en la provincia, solo tres de cada diez fueron para una mujer; mientras que las féminas acapararon seis de cada diez contrataciones a tiempo parcial.
«Seguimos encasilladas en contratos más precarios, con menos salarios y peores condiciones, cuando está demostrado que esta parcialidad es, en la gran mayoría de casos, involuntaria e impuesta por las propias empresas solo por el hecho de ser mujer», defiende la secretaria territorial de UGT.
En esta idea incide también la profesora de Derecho de la Universidad de Alicante y miembro del Instituto Universitario de Investigación de Estudios de Género, Irene Bajo. «Si a lo largo de toda su trayectoria profesional las mujeres han tenido más contratos temporales; más contratos parciales; cuando ha habido que solicitar un permiso o una baja para cuidar, la han pedido ellas,... el resultado es que su capacidad adquisitiva se va mermando a base de salarios bajos que también condicionan lo que van a percibir cuando lleguen a la jubilación, hasta generar una brecha enorme en las pensiones», explica la experta.
POCOS PUESTOS DIRECTIVOS
A pesar de que las mujeres somos mayoría en universidades —en un porcentaje que casi roza el 60-40%, por ejemplo, en la Universidad de Alicante— y de que iniciamos nuestras carreras profesionales, al menos, igual de preparadas que los hombres con nuestra misma formación, la presencia femenina en puestos de responsabilidad es aún minoritaria dentro de los organigramas de las empresas.

El número de mujeres que recorta o ajusta su jornada laboral para el cuidado de los hijos es seis veces mayor que el de hombres. / AXEL ALVAREZ
El Comité Económico y Social de la Comunidad Valenciana (CES) apunta que, en el año 2021, de las 92.600 personas que ocupaban cargos directivos en empresas de la región, solo 28.200 eran mujeres. Es decir, un 30,5% frente al 69,5% de hombres, lo que de nuevo da cuenta de que el techo de cristal sigue igual de presente que siempre.
La profesora Irene Bajo explica por qué nos resulta tan complicado ascender. «Vamos masivamente a la universidad y, por lo general, tenemos mejores expedientes académicos que nuestros compañeros, pero a la hora de prosperar, nos encontramos con las mismas barreras que siempre: la disponibilidad horaria, los cuidados e incluso la posibilidad de establecer contactos informales después del trabajo y de tejer redes que también ayudan a escalar a los hombres, mientras que a las mujeres no, porque renunciamos más».
AVANCES EN LA RES PÚBLICA
En el ámbito de la política tampoco nos va mucho mejor.
De los 141 municipios de la provincia de Alicante, solo 27 tienen al frente de la Alcaldía a una mujer por 114 gobernados por hombres. Esto supone un 19,1%, lo que nos sitúa a la cola de la Comunidad en número de alcaldesas: 30,4% en Castellón; 31,7% en Valencia.
Por fortuna, en otras instituciones, como en Les Corts, la paridad entre los dos géneros es un hecho: 49 diputadas frente a 50 diputados; o en el Consell, donde hay cinco consellers frente a siete conselleras.
En la misma situación están ayuntamientos como los de Elche, con siete y siete en el gobierno local; o el de Benidorm, en cuyo ejecutivo hay cinco concejales por ocho concejalas.
MÁS ANSIOLÍTICOS
Aunque históricamente la esperanza de vida de la mujer siempre ha estado muy por encima de la de los hombres, 85,2 años frente a 80,2, todos los expertos coinciden en que esta grieta se cierra un poco cada año y que cada vez más se está observando que ellos llegan por lo general a la vejez en mejores condiciones que ellas. Pero si hay un dato alarmante es el que tiene que ver con la salud mental y el consumo de ansiolíticos.
"Si la tecnología y los algoritmos están solo en manos de los hombres, la inteligencia artificial será machista. Por eso es necesario despertar nuevas vocaciones entre las niñas»
Si bien España es uno de los países del mundo donde se toman más tranquilizantes, la última Encuesta Nacional de Salud advertía que el 16,12% de las mujeres mayores de 15 años consume asiduamente este tipo de fármaco, frente al 8,63% en el caso de los hombres.
DEMASIADAS AMENAZAS
Cuarenta y nueve mujeres murieron asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en el año 2022, dos de ellas en la provincia de Alicante. Más de la mitad no había denunciado nunca por agresiones a su asesino. En lo que llevamos de año, el número de víctimas asciende ya a nueve mujeres.

Un acto organizado el pasado noviembre en Orihuela para poner el foco contra la violencia machista. / TONY SEVILLA
Junto al número de feminicidios, hay otra cifra que también es insoportable: el Sistema Viogen, el algoritmo del Ministerio del Interior que gestiona el seguimiento activo de los casos de violencia de género, cerró 2022 con más de 4.473 casos activos en la provincia de Alicante, 500 más de los que había al inicio del año.
Pero además de esta incontestable amenaza a la que se enfrentan a diario las mujeres, la de la violencia machista, también hay otros asuntos que coartan día a día nuestras libertades.
Eva Irles, portavoz de la Coordinadora Feminista de Elche, destaca entre ellos la irrupción de «los discursos de extrema derecha que atacan directamente a la mujer» o políticas como las defendidas por Vox en algunas autonomías, como el pin parental de Murcia o las ecografías en 4D para coartar el aborto en Castilla y León. «Son ideologías que abogan por volver muchas décadas atrás y que siempre ponen a las mujeres en el foco. Por eso no cabe otra que estar muy alerta, porque estamos viendo como en otros países e la UE ya nos están quitando derechos», reprocha Irles.
"La coeducación en igualdad en las aulas sigue siendo anecdótica en la gran mayoría de centros, pero es más necesaria que nunca»
Las tres expertas consultadas lamentan que estos discursos acaban calando en una parte de la juventud, lo que da pie a que en estudios como el de Masculinidades juveniles elaborado por el Centro Reina Sofía, haya cada vez más jóvenes que se sitúen en el machismo más retrógrado, nieguen la existencia de la violencia de género y normalicen expresiones como «es lógico usar la violencia para obtener respeto» o «los hombres deberían ser quienes traigan el dinero al hogar».
En este sentido, Yaissel Sánchez, Irene Bajo y Eva Irles coinciden en la necesidad de hacer «mucha pedagogía» y de reforzar la educación en igualdad en los centros educativos desde edades cada vez más tempranas.
Más mujeres de ciencia para evitar sesgo género en la inteligencia artificial
¿Cuáles son los retos que necesitamos encarar en materia de género? Aunque los expertos llevan años alertando del escaso número de mujeres en las carreras STEM —Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas—, despertar vocaciones femeninas en este campo se hace más necesario que nunca.
Así lleva años defendiéndolo la investigadora alicantina Nuria Oliver, ingeniera de Telecomunicaciones, doctora en Inteligencia Artificial y directora científica y cofundadora de la Fundación ELLIS Alicante, quien en su día acuñó el término «cultura Brogrammer» (bro + programmer) para referirse a la posición hegemónica de los hombres en muchas de estas empresas, especialmente en Silicon Valley, que hacen que muchas mujeres no abandone su carrera laboral pero sí las áreas técnicas “por ser minoría, por no tener las mismas oportunidades para progresar y por comentarios sexistas”.
Y así lo defiende también la profesora de la UA Irene Bajo. «Hay una faceta de la brecha digital cuyo efecto va a tener muchas consecuencias. Si no hay mujeres en las empresas tecnológicas, si solo hay hombres jóvenes y que responden mayoritariamente a un mismo perfil diseñando los algoritmos, la inteligencia artificial inevitablemente va a tener sesgo de género, creando una nueva sociedad machista a través de la tecnología. Por eso es preciso cambiar los roles y visibilizar referentes femeninos en este campo, para acabar despertando más vocaciones entre las niñas».
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