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La campaña del níspero arranca en la Marina Baixa marcada por la sequía y el aumento de los costes de producción

Los agricultores cifran en un 30% el desembolso que han tenido que hacer de más por la subida del precio de fertilizantes, plásticos, transporte o agua de riego. La falta de mano de obra, otra de las amenazas

Un agricultor de Callosa d'en Sarrià, con varias cajas de nísperos recolectados.

Un agricultor de Callosa d'en Sarrià, con varias cajas de nísperos recolectados. / David Revenga

R. Pagés

R. Pagés

La comarca de la Marina Baixa ha iniciado la recolección de su cultivo estrella y tradicional, el níspero, en una campaña que, sin duda, estará de lleno marcada por la sequía y también por el encarecimiento de los costes de producción, que los agricultores cifran en torno al 30%.

Así lo ha advertido este miércoles La Unió Llauradora, que ha trasladado que la subida de los precios de los fertilizantes, envases, plásticos de los invernaderos, transporte o agua de riego, entre otros, provocarán un importante perjuicio para los agricultores en un sector en el que cada día es más complicada la subsistencia.

Las elevadas temperaturas y el sol tan intenso para esta época del año han adelantado la campaña, aproximadamente, en dos semanas sobre las fechas habituales, debido a que este año ha habido "un menor tiempo de polinización", según La Unió, que también ha asegurado que esta circunstancia "mermará la calidad del níspero, provocando daños en su piel como manchas púrpuras al ser una fruta muy sensible".

Las mismas fuentes han explicado también que la climatología provocará que los calibres "sean más pequeños de lo que es habitual. La producción, por tanto, se resentirá con estos factores climatológicos y habrá menos kilos para comercializar".

El almacén de la cooperativa de Callosa ya ha empezado a llenarse de cajas de nísperos para distribuir.

El almacén de la cooperativa de Callosa ya ha empezado a llenarse de cajas de nísperos para distribuir. / David Revenga

Sin embargo, lo que en principio puede considerarse una mala noticia, tendrá también su parte buena: "El dulzor y sabor de esta primera fruta de la primavera está más que asegurado. Las pocas lluvias han propiciado que, pese al tamaño, la fruta tenga más calidad, por estar más dulce y concentrada, con unos índices de azúcar y ácidos excelentes", agregan.

Escasez de trabajadores

Además del menor calibre de los frutos y del incremento de los costes de producción, que para esta organización agraria van a condicionar enormemente los resultados de la campaña, hay un tercer factor que también preocupa a los productores de níspero.

"Existen problemas para conseguir mano de obra que recolecte los campos, pues se trata de una campaña muy corta, totalmente manual y que se sitúa en el ámbito geográfico de una zona donde el turismo absorbe mucho empleo", explican desde La Unió, que destacan también que el níspero es una fruta "muy delicada" y que requiere "mucho esmero y conocimientos" cuando se recoge del árbol.

  Por este motivo, desde esta organización plantean la necesidad de un "cambio varietal en el cultivo para conseguir nuevas variedades más tempranas y tardías con las que poder escalonar la producción y optimizar los recursos de los agricultores".

La falta de lluvias hará que el calibre de la mayoría de frutos sea menor que en otras campañas, pero los agricultores destacan que tienen más dulzor.

La falta de lluvias hará que el calibre de la mayoría de frutos sea menor que en otras campañas, pero los agricultores destacan que tienen más dulzor. / David Revenga

13 millones de kilos: La mitad de la producción del país y el 80% se exporta a Italia

En la comarca de la Marina Baixa, y fundamentalmente en Callosa d’en Sarrià, se produce más de la mitad de la producción de nísperos que se cultivan en España, con un volumen anual que ronda los 13 millones de kilos. De ahí, la importancia de una fruta que históricamente ha sido el sustento de cientos de familias de esta comarca, a pesar de que en los últimos años ha ido perdiendo peso en detrimento de otros cultivos, como el aguacate.

Según datos que maneja la propia Cooperativa Ruchey, el níspero llega a dar empleo en plena temporada a unas 7.000 personas. O, dicho de otra forma, una cifra similar a toda la población empadronada en Callosa: 7.589 habitantes, según el INE. El cultivo tiene un volumen de negocio cercano a los 25 millones de euros y el grueso de su producción se exporta, el 80% para su consumo en Italia.

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