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Desde la provincia de Alicante se ve Andrómeda

El municipio se lanza al "astroturismo" para desestacionalizar y atraer visitantes apasionados por la astronomía | Las pequeñas localidades buscan elementos únicos para potenciarlos y servir como oferta complementaria a destinos como Benidorm

Dos personas observan el cielo estrellado.

Dos personas observan el cielo estrellado.

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Benidorm

Localizar la Osa Mayor o Andrómeda en el cielo al caer la noche y en medio de la naturaleza. Cada vez son más las personas que se paran a mirar para arriba cada noche para descubrir las constelaciones o simplemente para disfrutar de un cielo estrellado, sea invierno o verano, y poder imaginar cómo sería vivir o estar en el espacio. Toda una experiencia que no solo queda ya en los profesionales, como los astrónomos, o en los aficionados más estudiados. Y en ello, el municipio de Tàrbena ha visto un filón: el "astroturismo".

Para empezar, ¿qué es el "astroturismo"? Una modalidad de turismo responsable que mezcla la observación del cielo y lo que ofrece con la divulgación de esa misma disciplina. Todo unido a actividades o talleres relacionados con la astronomía. Y además es un elemento diferenciador para desestacionalizar el turismo y para que municipios más pequeños puedan atraer visitantes a sus territorios ante una oferta única.

En Tàrbena se han puesto manos a la obra. La localidad lleva tiempo apostando por promover un turismo de interior en base a desarrollar un producto propio. Es decir, potenciar aquello que se tiene para que los visitantes elijan la localidad para pasar un día o más tiempo. Lo ha hecho con sus zonas de escalada, barrancos deportivos o senderos; además de potenciar el patrimonio como su castillo. Pero ahora ha ido un paso más y ha elegido un reclamo único: hacer turismo bajo las estrellas.

Uno de los paneles que se ha instalado en Tàrbena para potenciar el "astroturismo".

Uno de los paneles que se ha instalado en Tàrbena para potenciar el "astroturismo".

Las condiciones para esta actividad son óptimas. Así lo asegura su alcalde Francisco Javier Molines quien explicó que la "magnífica situación del municipio y la escasa contaminación lumínica que existe" son claves a la hora de ofrecer este tipo de actividades. Porque en Tárbena, situada en el interior de la Marina Baixa, la vida es mucho menos ajetreada que la ciudad y la naturaleza acompaña para que se den estas premisas.

"Hemos buscado algo propio, que nos diferencie del resto", indicó el primer edil. Para empezar se ha editado un folleto que, bajo el nombre de "El cielo de Tàrbena" pretende acercar al público en general la astronomía de "una manera sencilla y didáctica". Porque la intención no es solo que acudan profesionales o aficionados expertos en la materia, sino que llegue a todo tipo de público como familias con niños, entre otros. Porque la astronomía atrae a muchos, sobre todo, a los que viven en las grandes ciudades. Además, se han instalado dos paneles con información astronómica en el mirador de "Collaret de Sa Vinya" o mirador de Tàrbena y en el área recreativa "As Pou". Así, los "participantes pueden aprender sobre las constelaciones, las lluvias de estrellas, la vía láctea o los diferentes satélites y planetas, de una manera lúdica y atractiva".

Todo ello ha contado con la colaboración del Patronato de Turismo de la Costa Blanca y convierte al municipio en el primero de la provincia que apuesta por este tipo de turismo. La intención es continuar con el proyecto en 2023 ya que "está teniendo mucho éxito". Así, ya se han organizado "jornadas de astronomía en familia que han congregado a un buen número de personas que disfrutaron de diversos talleres y explicaciones, bajo un cielo espectacular", explicó el alcalde.

El municipio espera poder ir un paso más allá: conseguir la certificación de la Fundación "Starligth" mediante la cual se acreditan aquellos espacios que poseen una excelente calidad de cielo y que representan un ejemplo de protección y conservación; es decir, son escenarios que incorporan la observación del firmamento como parte de su patrimonio natural, paisajístico, cultural o científico y fomentan a su vez el Turismo de Estrellas, según recoge la entidad. Este sistema de certificación está respaldado por la UNESCO, la Organización Mundial del Turismo (UNWTO) y la Unión Astronómica Internacional (IAU). "Vamos a intentar conseguirlo e iremos mejorando la iniciativa", indicó el primer edil.

Tàrbena apuesta por la astronomía para atraer turistas.

Tàrbena apuesta por la astronomía para atraer turistas.

Así, la apuesta por este tipo de turismo cada vez está más extendida. Por ejemplo, existen ya hoteles en la provincia que están dedicados a que sus huéspedes se inicien en esta actividad o la ofrecen como alternativa con habitaciones en las que el techo es de cristal. Porque el turismo bajo las estrellas empieza a estar de moda y, en él, la tecnología empieza a ser también clave. El director de Inteligencia Turística de Turisme Comunitat Valenciana, Mario Villar, indicó que "existen incluso 'apps' que, con realidad aumentada, te dejan ver y colocan las estrellas que hay en el cielo a través de la pantalla".

El responsable autonómico explicó que "en la provincia existen ya oferta de espacios donde se puede dormir bajo las estrellas" y que, "a diferencia del turismo que se puede hacer en la ciudad, donde los ruidos o la contaminación lumínica es mayor, las localidades más pequeñas no tienen ese 'hándicap' y pueden ofrecer una experiencia completamente diferente".

Las estrategias de los pequeños para atraer visitantes

Precisamente, esos elementos diferenciadores o puntos fuertes son los que están poniendo en valor los pequeños municipios para atraer turismo y convertirse en la oferta complementaria de destinos como Benidorm. "Buscan un elemento diferenciador que atraiga turistas", indicó Villar. Ante la falta de planta hotelera en los pueblos, la opción es ser oferta complementaria y hacer un "tándem" perfecto con aquellos que sí reciben miles de turistas al año.

Como ejemplo, el Castell de Guadalest. El municipio lleva década siendo un epicentro de turismo y el lugar a donde se desplazan grupos de visitantes de Benidorm y otras localidades cercanas cada día. Este pueblo en el interior de la Marina Baixa tiene un récord: ser la localidad con más museos por habitante. Pero además ofrece un enclave único con sus peculiares calles empinadas o su privilegiada vista a las montañas o el pantano. Encontrar algo que no ofrece el resto le ha valido durante años para ser uno de los destinos más visitados de España, y de los más bonitos.

Turistas en el Castell de Guadalest.

Turistas en el Castell de Guadalest. / David Revenga

Pero no es el único. En la comarca hay más localidades que han encontrado un elemento único que las ha puesto en el mapa. Relleu es otra de ellas y su camino sobre un barranco de vértigo, su reclamo turístico. Hace casi un año, el Ayuntamiento abría el camino de madera anclado a la roca a más de 200 metros de altura que sigue la estela de la profunda garganta que existe más allá del viejo pantano sobrevolando la hendidura de hasta 40 metros que se abre entre montañas. El recorrido acaba en un mirador con el suelo de cristal que permite contemplar lo más hondo del cauce del río Amadorio, donde se practica barranquismo cuando el agua llena las pozas.

"Hay que reinventarse y poner en alza lo que tenemos, desde el patrimonio histórico hasta el deporte o la naturaleza", indicó a este diario el alcalde de Relleu, Lino Pascual. Todo ello para ofrecer una experiencia complementaria a las grandes ciudades o destinos como Benidorm. Una cifra: en un año, ese camino que recuerda al "Caminito del Rey de Málaga" llegará a más de 60.000 visitantes. "Hemos tenido picos en fines de semana de noviembre de más de 1.000 personas al día", indicó Pascual. Relleu encontró su "filón" que suma a otras opciones que ofrece la zona como la gastronomía. De hecho, el reclamo de ese camino en las alturas no solo deja los negocios del municipio llenos sino también los de los pueblos de alrededor.

El camino sobre el barranco del pantano de Relleu.

El camino sobre el barranco del pantano de Relleu. / David Revenga

Buscar la diferencia y que los turistas elijan visitar una localidad está siendo la opción de otros municipios como Bolulla. En este caso, la iniciativa tiene que ver con letras y versos con los que se han llenado las calles de esta pequeña localidad del interior de la Marina Baixa para atraer turistas al municipio durante todo el año.

Sus calles empinadas y rincones se han llenado de frases: citas de conocidos autores, frases de canciones, versos de autores locales o dichos populares. Son los vecinos los que proponen y el Ayuntamiento quien dispone. Hasta una escalera sirve como lienzo de frases en varios idiomas. La intención es que los visitantes puedan pasear por las calles y fotografiar los escritos. Las redes sociales quizá harán el resto para que Bolulla sea más conocida.

La "Ruta 99"

Este tipo de iniciativas surgen de los propios Ayuntamientos y hay muchos más ejemplos en la comarca o en la provincia. Pero además, la administraciones como la Generalitat Valenciana también han puesto el ojo en la promoción de las localidades más pequeñas para que también puedan desestacionalizar y atraer turistas todo el año. Villar recalcó, por ejemplo, la "Ruta 99" impulsada por el Consell a través de la Agenda Avant contra la despoblación. ¿En qué consiste? En impulsar el turismo en los pueblos más pequeños de la Comunidad a través de un itinerario diferenciado, con el que se trata de estimular las actividades económicas y, de esta forma, revertir la pérdida de habitantes.

El "99" es porque los 24 municipios de la Comunidad tienen menos de 100 habitantes. En la provincia de Alicante son cuatro las localidades comprendidas en la "Ruta 99", todas ellas en la comarca de El Comtat: Famorca, Tollos, Benimassot y Benillup. La idea cuenta con una iconografía identificativa que recuerda a la célebre "Ruta 66" norteamericana.

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