Jaque al Rey en la playa de Benidorm

La playa de Levante se convierte en escenario diario de partidas de ajedrez en las mesas con tableros disponibles en la biblioplaya donde incluso hay momentos de lista de espera | Jóvenes o mayores se sumergen en este juego de estrategia cada día

Mesas de ajedrez en la playa de Levante de Benidorm.

Mesas de ajedrez en la playa de Levante de Benidorm. / A. Vicente

La concentración es máxima. Sobre el tablero quedan pocas fichas y el Rey negro intenta escapar de los ataques de un caballo blanco. De repente se oye un "jaque mate" y la partida está ganada. Esta escena podría ser de cualquier serie en la que el ajedrez es el protagonista o vivirse en un club que practique esta disciplina. Pero el escenario es la playa de Levante de Benidorm y el intenso juego se ubica en la biblioplaya de este arenal donde todos los días se pueden seguir emocionantes enfrentamientos entre jugadores que se conocen desde hace años y otros que no se conocían hasta ese momento. Si en las playas de Miami Beach se juega al baloncesto, en Benidorm se juega al ajedrez.

El espacio de lectura playero se ubica en una de las zonas concurridas, sobre la arena en la confluencia del paseo (avenida de Madrid) con la avenida de Europa. Y aunque los libros o la prensa ocupan parte del espacio junto con sus lectores, hay una fila de mesas en la que solo se juega al ajedrez. En concreto, hay seis tableros de gran tamaño, cada uno de ellos dibujado sobre la propia mesa. A la vez, doce jugadores pueden enfrentarse a una partida en la que se pondrá toda la carne en el asador. Solo uno de cada puede ganar. Y alrededor de ellos, varias personas se sientan en sillas para no perder detalle de lo que pasa sobre el tablero y tampoco de los que se enfrentan, porque igual son rivales en la siguiente tanda.

A las 11 horas cada día (excepto los lunes) la biblioplaya abre sus puertas y a esa hora ya hay gente esperando para poder disputar una partida. La afluencia es mucha durante todo el año y solo se para la actividad el periodo que va del 15 de enero al 15 de febrero, fecha en la que se procede a la retirada de todo el mobiliario de las playas para una limpieza en más profundidad de los arenales.

Todo está organizado y entre los jugadores se conocen porque llevan años coincidiendo para poder medir las fuerzas entre negras y blancas. "Por allí viene Jose para que juguéis", le indica la responsable del espacio a Pedro quien acaba de llegar de caminar por el paseo con su gorra y dispuesto a jugar otro día más. Más o menos, hay medio centenar de personas que suelen ser habituales en este espacio y a ellos se van sumando gente que está de vacaciones pero que también conocen.

"Yo vengo como deporte", indica Pedro a este diario porque "cuanto más juegas más quieres jugar". Así que eso le pasa cada día, que no puede pasar sin su partida de ajedrez. Este vecino de Benidorm se sienta con Jose que no hace mucho que ha llegado de Madrid: "Siempre que estoy en Benidorm vengo a jugar", indica a este diario. El que será su oponente le ayuda a acomodarse con su silla de ruedas. "Esto no se juega en ninguna playa del mundo, ni en Miami", apunta Pedro. Y ambos se ponen a colocar las piezas en el tablero. Cuando empieza la partida, apenas se oye ya nada más que los movimientos, hasta que llega alguien dice "jaque".

En la mesa de al lado, Celia se bate con otro jugador. Ella es de las más veteranas, gana en edad a todos y es una de las mejores jugadoras: "Ha enseñado a muchos niños muchos años. La conoce todo el mundo. Ahora hay jóvenes a los que ha enseñado a jugar que ya le ganan", explica uno de los presentes. Celia acude prácticamente todos los días a la hora de abrir y se pone a la cola como todos para jugar.

Porque poder tener un hueco libre para echar una partida no es cosa fácil. Las seis mesas se suelen llenar y hay que llevar un control. "Tienen una hora de tiempo para jugar", apunta la responsable de la biblioplaya. Entre los jugadores se busca un rival que más o menos tenga el mismo nivel, como los profesionales.

Lista de espera para las mesas

Cuando quedan aún algunos minutos es la encargada de avisar. "¿Ya?", apunta uno de los jugadores. La partida no puede quedar a medias. Las listas para poder organizar las mesas son necesarias y, según se acerca el verano, mucho más. Jugar al ajedrez en plena playa con la brisa marina tiene cada vez más demanda y, más, en los meses de plena temporada alta cuando hay más afluencia de visitantes en la ciudad.

José Luis Soto es de Ezcaray, en La Rioja. Cada año vuelve de vacaciones a la capital turística: "Si elijo Benidorm para venir en verano, es por el ajedrez, es uno de los motivos. Esto no se puede hacer en otra playa de España", asegura. Para él es el plan perfecto: "A mi mujer le encanta tomar el sol y a mí la sombra. Así que mientras ella está feliz en la playa yo camino primero por la orilla y luego estoy jugando al ajedrez". Tanto que "si no fuera así, yo creo que ya no estaríamos juntos", indica con una sonrisa.

Una de las partidas de ajedrez en la playa de Levante.

Una de las partidas de ajedrez en la playa de Levante. / A. Vicente

Este riojano espera con paciencia su turno. "Puedes sentarte allí en la última", le indica la responsable del espacio. Ha llegado su turno y ya no puede hablar, prima la concentración. José Luis ocupa el hueco que ha dejado solo unos minutos antes Diego. El joven de 23 años es otro de los asiduos a jugar al ajedrez casi cada día en la playa: "De pequeño jugaba con mi padre". Así que poco a poco ha ido aprendiendo, unas veces "con ellos jugando aquí pero también en casa con el ordenador". Para él, el lugar es único: "Jugando al ajedrez en la playa, es una forma muy buena de despejarte". Como hacen otros, Diego se pone a ver otra partida, la de Celia.

Entre los usuarios que se enfrentan con las piezas negras y blancas (aunque en Benidorm las que hay en este espacio son de dos tonos de marrón diferentes) hay de todas las edades. Entre semana hay más gente mayor, sobre todo personas jubiladas, que pasan las mañanas "enfrentándose" a sus rivales; algunos jóvenes se unen a ellos. En verano, el ajedrez es cosa también de niños: "En vacaciones hay más niños y gente joven. Tienen más tiempo para venir". Entre ellos, algunos pequeños de 8 o 10 años que juegan con sus padres; y otros muchos que desde pequeños acuden y ha sido Celia la que los ha enseñado a jugar.

La opción de jugar al ajedrez no es nueva, se lleva haciendo durante años, pero ha crecido la afluencia. Solo la pandemia consiguió acabar con estas partidas ya que se cerraron las biblioplayas. Ahora, este espacio está muy demandado y los usuarios cada vez piden más mejoras. Ahora la petición es para que las fichas sean más grandes y sigan la estela del dibujo del tablero.

La biblioplaya de Levante.

La biblioplaya de Levante. / A. Vicente

Porque sí se ha mejorado el espacio. Como explica la concejala de Playas, Mónica Gómez, a este diario, la última actuación ha sido la mejora de la tarima de madera de toda la biblioplaya que "tenía algunas zonas dañadas precisamente del uso que se hace de las instalaciones". Porque este espacio de Levante es el que tiene más afluencia de los tres que existen (Poniente y La Cala). Según las últimas cifras actualizadas, en lo que va de junio ya han usado este espacio de lectura y otras actividades 537 personas frente a las 302 de Poniente y las 207 de La Cala. La afluencia también es alta en invierno: en el mes de marzo pasaron por la biblioplaya de Levante 4.124 personas; 3.711 en abril; y 4.226 en mayo.

Revistas y libros sobre la arena

La edil del área confirma que "cada verano hay más gente que usa este espacio gratuito". No solo para jugar al ajedrez sino para la lectura o la ludoteca para los más pequeños. Porque aunque las partidas en las mesas con tableros llaman la atención, la actividad principal es la de biblioteca. Cada día, decenas de personas acuden a leer la prensa del día, sea cual sea el idioma porque en la oferta hay varios de ellos, desde prensa británica a francesa además de toda la española. Para los diarios también hay tiempo: 30 minutos para conocer la actualidad del día.

Porque como ocurre con el ajedrez, los periódicos también son muy demandados y a veces coincide más de una persona que quiere leer el mismo. Así que el sistema es el mismo que con el turno para el ajedrez. Al otro lado, las revistas. Las que hay disponibles se pueden leer con un poco más de tiempo que los periódicos. Conocer los últimos detalles sobre las casas reales o los famosos también tiene mucho tirón y, más, si se puede hacer en plena playa y con una agradable brisa con el mar de fondo.

Una mujer lee el periódico en la biblioplaya de Levante.

Una mujer lee el periódico en la biblioplaya de Levante. / A. Vicente

La colección de libros también es amplia. Para la lectura de estos no hay tampoco tiempo estipulado, así que los usuarios pueden tomarlo con calma: "Los que tienen papeles es que los está leyendo alguien y han dejado la marca". Cada uno con su nombre porque también sucede que a veces hay más de una persona que quiere leer el mismo. En este caso "tienen que tener paciencia". Entre las opciones, algunos clásicos y también los últimos puestos a la venta.

La concejala de Playas explica que la gestión de la biblioplaya es un trabajo conjunto de su concejalía con la de Patrimonio Histórico: "La biblioplaya pertenece a la red de bibliotecas de la ciudad y se hace el mismo trabajo. Se renueva cada cierto tiempo el material para que sea de actualidad". Gómez explica que este espacio en Levante se ha convertido "en un lugar familiar y acogedor" donde pasar el rato. Y eso se ve también en la parte de ludoteca donde los más pequeños pueden pasar el rato pintando o haciendo pulseras. Con sus padres o con el personal que les atiende.

Este rincón de la playa de Levante es uno de los de mayor actividad y ahora se ha sumado además un punto limpio de economía circular. Y, ¿qué significa? El Ayuntamiento inauguró esta misma semana un lugar donde aquellos que no pueden llevarse los objetos playeros a casa tras sus vacaciones, como colchonetas, sillas o gafas de bucear, puedan dejarlo en ese punto limpio para que tengan una segunda vida; es decir, otros podrán cogerlos para usarlos. Una actividad también gratuita que se una a las demás y que hace que la arena no solo sea un lugar donde tomar el sol.

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