Un hospital rodeado de obras en La Vila Joiosa
Los trabajos de ampliación del centro sanitario se juntan con los de los nuevos accesos desde la N-332 que han obligado a quitar plazas de aparcamiento, lo que hace que el recinto hospitalario esté lleno de maquinaria y vallas
Ir al hospital de la Marina Baixa, ubicado en La Vila Joiosa, se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos. El recinto sanitario está inmerso en varias obras que hacen que acceder al edificio principal sea hacerlo entre maquinaria, vallas y trozos de vía cortados. La razón no es otra que la coincidencia en el tiempo de varias actuaciones de gran envergadura como son la ampliación del centro hospitalario, con la construcción de un nuevo edificio, así como el nuevo vial de acceso desde la N-332.
Al hospital vilero se accede por una calle de doble sentido que ahora mismo está rodeada de obras en el tramo más cercano al edificio principal. Las vallas marcan los arcenes por donde, además, caminan los pacientes y acompañantes desde las plazas de aparcamiento más alejadas para dirigirse al centro. A la izquierda, antes del puente de la N-332, es donde se ha ejecutado un nuevo aparcamiento de tierra para paliar la falta de plazas que dejan las dos obras en marcha. Porque ambas han supuesto la eliminación de dos espacios donde cabían centenares de coches.
Ese parking de tierra hecho en alto es el primer lugar donde los usuarios se enfrentan a impedimentos. Para salir y entrar, los peatones acceden por una cuesta sin asfaltar desde la carretera de acceso. Personas en sillas de ruedas o con carritos de bebé tienen que sortearlo si no han podido aparcar más cerca. "No entiendo cómo no lo han asfaltado, esto es tercermundista", indica a este diario uno de los usuarios mientras a lo lejos una mujer empuja la silla de ruedas de otra por la misma cuesta.
Este aparcamiento se ha acondicionado porque las obras que ejecuta el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para crear un vial de entrada y salida desde la carretera nacional para aquellos vehículos que lleguen desde Alicante han eliminado una zona de aparcamiento asfaltada que había al otro lado del puente de la N-332, y ahí cabían centenares de vehículos. Donde antes aparcaban los coches ahora solo hay tierra y escombros acumulados. A lo lejos, se puede ver a las máquinas trabajando cerca de la carretera. Y es que en esa zona y la misma al otro lado del paso elevado es donde irán las rotondas del acceso.
En la zona que antes era un parking, vehículos y peatones sortean vallas para llegar al aparcamiento que sí queda aún operativo, también de tierra. "Cada vez que vengo es más difícil aparcar y encima ahora todo en obras", afirma una vecina de La Vila que tiene que acudir cada semana al centro hospitalario. A su lado, dos personas caminan por donde circulan los coches porque ahora mismo no hay aceras desde donde se aparca hasta el edificio principal. "Hay que ir sorteando coches, vallas, camiones... esto no es de recibo. No venimos aquí por gusto", afirma un hombre que regresa del hospital a por su coche.
Las obras de ampliación
Los vehículos que llegan dan vueltas para aparcar sin mucha suerte hasta que de repente alguien deja libre un sitio. El centro hospitalario lleva años arrastrando problemas de aparcamiento a los que ahora se suman las molestias por las obras. Pero no solo están en las zonas de parking, también a escasos metros de las entradas principales al centro hospitalario. En la zona de la puerta de Urgencias, las vallas también indican zona de obras.
Además, al otro lado, donde antes había otro parking asfaltado, se sigue alzando el nuevo edificio de ampliación del hospital de la Marina Baixa. Como ya publicó este diario, la Conselleria de Sanidad realiza estos trabajos para pasar de las 285 camas actuales a las 398 plazas para pacientes. El polvo y la maquinaria están muy presentes y lo envuelven todo en esta zona, aunque sí es cierto que está más alejada ya de la actividad de los pacientes. Aun así, el paso de camiones es diario y hay algunos usuarios que también aparcan en las vallas de la nueva construcción que queda apenas a unos metros de la fachada del antiguo edificio.
Con todo, y a pesar de las molestias, fuentes sindicales indicaron que "ambas obras van a buen ritmo". Con todo, los trabajadores sí temen que finalmente desaparezcan más plazas con el tiempo. Así, los pacientes también esperan que se cumplan los plazos y se acaben pronto para que el recinto pueda volver a la normalidad e ir al hospital no sea una carrera entre obstáculos.
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