El Consorcio de la Marina Baixa plantea poder excavar pozos o crear balsas para afrontar episodios de sequía
La situación actual de los pantanos hace que los municipios pongan sobre la mesa la necesidad de crear nuevas infraestructuras

Pilar Cortés
Contar con infraestructuras necesarias para poder afrontar las situaciones de sequía como la actual sin que afecte al abastecimiento. Esta es una de las premisas que desde hace tiempo está sobre la mesa del Consorcio de Aguas de la Marina Baixa y que lleva aparejada la petición de obras o actuaciones concretas para garantizar el suministro. Entre ellas, la creación de balsas donde almacenar agua pero que, además, servirían como elemento para frenar una posible crecida de los barrancos; pero también poder renovar los pozos actuales y excavar más a fondo para sacar agua a más profundidad.
La situación bajo mínimos en la que se encuentran los pantanos de la comarca, el del Amadorio y el de Guadalest, y la falta de lluvias hace que vuelvan a plantear la necesidad de invertir en infraestructuras, no solo porque que los pantanos estén más vacíos favorece a actuar sobre ellos, sino porque es el momento de proyectar a futuro. Así, según explicó el director técnico del Consorcio de Aguas de la Marina Baixa, Jaime Berenguer, una de las actuaciones que hay sobre la mesa es "extraer los acarreos de la cola del embalse del Amadorio". Es decir, poder sacar la grava o la arena que se deposita en esta zona y que proviene del río Sella y Amadorio para crear una "balsa natural".

Así están los pantanos de la Marina Baixa / Pilar Cortés
Según las mismas fuentes, se trataría de vaciar 0,5 hm³ de la zona de cola lo que permitiría en el futuro "almacenar más agua". Esos acarreos, que no se mueven desde los años 60, "se pueden depositar en un terreno junto al embalse que el Ayuntamiento vilero ya ha puesto a disposición sin generar ningún problema sanitario". Esto sería posible porque "el Amadorio es un pantano muy horizontal" y sería una forma de ampliar su capacidad en épocas en la que vuelva a estar lleno.
Esta actuación se podría realizar ahora porque la situación del pantano favorece a ello. El Amadorio tiene 1,60 hectómetros embalsados, de los casi 16 que puede albergar, es decir, el 10,11 % del total. El 1 de septiembre tenía 1,73, y hace un año 4,01 hectómetros. El de Guadalest tiene 2,32 hectómetros de los 13 que puede albergar, un 17,82 %. El 1 de septiembre tenía incluso más, 2,54. Y hace un año había 6,72 hectómetros.

El estado actual del pantano de Guadalest. / Pilar Cortés
Balsas de agua en los recorridos al mar
Pero no es la única medida. Berenguer apostó además por la creación de balsas en el recorrido desde los pantanos al mar y recordó que "hay una recogida en el Plan Hidrológico Nacional" para el pantano de Guadalest que aún no se ha llevado a cabo. Preguntado por este tema, el concejal de Ciclo del Agua de Benidorm, José Ramón González de Zárate, explicó que la "laminación" es clave para poder retener agua cuando, por ejemplo, se abren las compuertas de los pantanos. Es decir, contar con balsas que retengan el agua pero que además cumplen otra función: "Bajar la velocidad del agua".
El edil explicó que "cuantas más balsas haya en el recorrido, más se puede parar la velocidad del agua que va al mar. No es lo mismo que baje directa que se vaya encontrando estas infraestructuras en el camino". Lo que también favorece a no perder agua y acabe en el mar. Con todo explicó que "de Guadalest a Altea deberían hacer más. Son cerca de 15 kilómetros de río y solo hay una balsa". Pero además habla de "laberintos" que también pararían la velocidad del torrente en el caso de intensas lluvias.
Y estas no son las únicas medidas a tomar. También sería necesario modificar los resguardos que es el porcentaje de los embalses que se mantiene sin llenar por seguridad para poder almacenar las avenidas que pudieran producirse en cualquier momento. Así, fijan un máximo de capacidad para los pantanos en previsión de unas lluvias torrenciales. En el caso de los pantanos de la Marina Baixa se ha perdido en más de una ocasión agua por tener que cumplir esas medidas.
Con todo, el concejal de Benidorm también indicó que hace años que se ha planteado también "drenar" los pantanos de lodo para que entre más agua y ganar en capacidad y hacerlo en épocas de sequía cuando están más vacíos. Aunque los técnicos apuntan a que esta opción es la más complicada y que "no se hace en ningún embalse".
Los pozos
El Consorcio de la Marina Baixa, formado por Benidorm, La Vila, Finestrat, L'Alfàs, La Nucia, Polop y Altea, basa el abastecimiento de agua en recursos propios y externos. En los externos está el agua desalada que llega desde la planta de Mutxamel y también los trasvases que pueda autorizar la autorice la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). En los propios, acuíferos y pozos que gestiona la entidad comarcal como por ejemplo los pozos que tiene Benidorm en la localidad de Beniardà.
La falta de lluvias no solo afecta a que los pantanos estén bajo mínimos, sino también a que esos recursos propios puedan llegar a la misma situación. Por ello, según explicó el técnico del Consorcio, otra de las actuaciones que se han pedido a la CHJ es la renovación de algunos de ellos al ver que "los niveles descienden" ante la sequía. Así, reclaman que se pueda actuar sobre ellos para "sacar agua a mayor profundidad en 2025".
"Necesitamos infraestructuras, es el único modo que el modelo de la Marina Baixa tiene para luchar contra la sequía", indicó Berenguer quien apuntó que "en los últimos 30 años no se han ejecutado grandes obras", aunque sí el trabajo estaba hecho de antes. Pero se necesita mejorarlas o crear nuevas. Una de las que están en el horizonte es la construcción de una desaladora en Benidorm para la que ya se han iniciado los trámites: "Se ha pedido colaboración al Consell y a la Diputación para tener una desaladora propia que produzca 6 hm³ aprovechando ya las antiguas conducciones que hizo la SPTCV y no se llegaron a utilizar".
Sin apenas lluvias
La situación de los pantanos sigue siendo complicada pero es que, además, los últimos episodios de lluvias no dejaron precipitaciones importantes en la zona. Berenguer indicó que "las lluvias del mes de noviembre solo marcaron como máximo 29 litros por metros cuadrado en el pluviómetro de referencia del Algar". La mayoría fueron lluvias "muy localizadas" que sirvieron para recargar algún acuífero o pozo, pero en poca cantidad. "En Tàrbena cayeron 60 litros solo en ese entorno".
Berenguer indicó que ese pluviómetro de referencia "ha recogido 219 litros por metro cuadrado en lo que llevamos de año cuando lo normal son 600 litros. 2024 está siendo enormemente seco lo que se suma a un 2023 que ya lo fue".
Suscríbete para seguir leyendo
- Sanidad retira una crema solar SPF 50 por contener una sustancia prohibida
- Las obras en la Estación Central de Alicante llegan a su momento más crítico
- Una empresa pierde 7.000 euros de fianza por dejar paralizadas unas obras de jardineras en Elche
- ¿Trasladar la fábrica de aluminio de Alicante? No tienen ni idea de lo que dicen, nos abocarían al cierre
- El Ayuntamiento anuncia más espacio para las fiestas en el futuro Plan General de Alicante
- Un fallo en el sistema de semáforos del TRAM causa un monumental atasco en la Vía Parque de Alicante
- La ruta de senderismo entre cascadas y bosques que esconde uno de los rincones más bonitos de Alicante
- La Casa de Lo Reche junto a la laguna de Torrevieja en Los Montesinos ya es historia ante la pasividad del Ayuntamiento y la Generalitat