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Quince sirenas y tres salas de emergencia para alertar a más de 70.000 personas de la posible rotura de tres presas

La CHJ expropia 20.000 metros cuadrados para implantar en 2025 los planes de emergencia de los embalses de Guadalest, Amadorio y Beniarrés

Mazón remitirá al Gobierno un listado de 30 barrancos y presas en riesgo alto de inundación

Europa Press

Jose A. Rico

Jose A. Rico

La devastadora DANA de Valencia ha puesto de manifiesto la importancia de avisar a tiempo a la ciudadanía del riesgo de que ocurra una catástrofe, para que así puedan tomar medidas para protegerse.

Además de actuaciones preventivas para evitar que pueda pasar una tragedia como la de l'Horta Sud, la comunicación a la población que se ubican en una zona que corre peligro es vital para minimizar los daños personales. Y una hipotética rotura de una presa, por unas lluvias torrenciales, cada vez más frecuentes por el cambio climático, o un terremoto, puede causar grandes pérdidas, como ya se vio en la pantanada de Tous hace 42 años.

Pantano del Amadorio, en una imagen reciente

Pantano del Amadorio, en una imagen reciente / Alex Domínguez

Por ello, el Gobierno central va a poner en marcha en la provincia de Alicante los planes de emergencia de los embalses de Guadalest, Amadorio y Beniarrés, que pese a encontrarse bajo mínimos, son un elemento de riesgo en caso de una dana. Los proyectos para implantar estos protocolos se adjudicaron en 2022, pero que han permanecido bloqueados hasta el pasado verano, cuando se han hecho efectivas las expropiaciones necesarias para llevarlos a cabo.

Así, no son medidas a raíz de la dana de Valencia, pero cobran ahora mayor importancia después de los muertos que ha causado, que no se lanzó el aviso a los móviles a tiempo, y que por ejemplo la presa de Buseo sufrió daños y corrió peligro de rotura ese fatídico 29 de octubre.

Estos planes de emergencia incluyen la instalación de 15 sirenas en siete términos municipales de la Marina Baixa y El Comtat para advertir a los residentes de estas zonas del peligro inminente por una riada. Algunos de estos dispositivos estarán ubicados en cascos urbanos tan poblados como los de La Vila Joiosa y Altea, localidades que suman 60.000 residentes. También contempla tres salas de emergencia, equipos informáticos y de comunicación, así como simulacros para informar a la ciudadanía de lo que significan.

Actualización de los equipos

Estas actuaciones se paralizaron en 2023 tras la adquisición del equipamiento, debido a la necesidad de modificar los proyectos para actualizarlos. Y se están ultimando los cambios en los pliegos para iniciar las obras en 2025, por lo que se espera que estos planes puedan entrar ya en funcionamiento en 2026. Y la inversión asciende a 1,4 millones de euros.

Los proyectos contemplan habilitar salas de emergencias en las actuales casas de administración de las presas, situadas junto a los embalses, que se adecuarán con el equipamiento necesario. Y se han expropiado 20.000 metros cuadrados de terrenos para la instalación de aparatos acústicos en diferentes zonas aguas abajo de las presas, donde existe un riesgo de inundación en caso de una rotura, para avisar a las poblaciones en caso de peligro.

Así, para la presa del Amadorio se van a instalar 4 sirenas, 1 en la sala de emergencias y las otras 3 en el casco urbano, emplazadas en el estadio del Pla, en el parque de la zona del Puerto y Hogar Social de La Vila Joiosa.

Para Guadalest se contemplan 8 dispositivos acústicos, 1 en la sala de emergencia, 5 en zonas rurales de Guadalest (1), Callosa d'en Sarrià (2), La Nucia (1) y Altea (1), así como otras dos en el casco urbano alteano, en concreto en la glorieta de Altea, junto al paseo marítimo, y en el polideportivo.

Visita a las entrañas del pantano de Guadalest

El pantano de Guadalest, en una imagen del pasado febrero / Juani Ruz

Y para Beniarrés habrá una en la sala de emergencias, otra junto a la CV-701, en una zona rural de este término municipal, y otra en un área industrial, en concreto en el polígono de l'Orxa.

Baterías para las sirenas

Desde la CHJ han explicado que tras la licitación de la ejecución de los planes de emergencia, en 2023 se iniciaron los primeros trabajos con la compra de equipos informáticos, tanto ordenadores como software, y también baterías para el suministro eléctrico de las sirenas, pero se paralizaron por la necesidad de modificar los proyectos para ponerlos al día y actualizar los equipos informáticos que vienen en los pliegos del proyecto.

En cuanto a plazos, se están terminando de redactar los modificados de los proyectos de implantación, con el objetivo de revisar los equipos que se contemplaban, y la previsión es que se reanuden las labores con la adecuación y equipamiento de las salas de emergencia y el despliegue de las sirenas en cuanto se hayan completado los cambios.

Menos de un año

Así, el plazo para terminar los proyectos, en los tres casos, es inferior a un año y la previsión es que puedan estar operativos en ese plazo de tiempo, por lo que se espera entren en funcionamiento en 2026, o incluso antes. Únicamente se instalarán los equipos necesarios dentro de las oficinas adscritas a las presas, es decir, las casas de administración, ya que por el momento no se contempla la necesidad de ampliar las casas para ubicar las salas de emergencia. 

Desde la CHJ han explicado que "los planes de emergencia establecen la organización de los recursos humanos y materiales necesarios para controlar los factores de riesgo que puedan comprometer la seguridad de la presa y facilitar la puesta en disposición, de forma preventiva, de los servicios y recursos que deben intervenir para proteger a la población en caso de rotura o avería grave de la presa, mediante los sistemas de información, alerta y alarma que se definen en ellos, y así posibilitar que la población potencialmente afectada adopte las oportunas medidas de autoprotección".

La declaración de una situación de emergencia corresponde al director del plan de emergencia, de acuerdo a las circunstancias que se presenten que den lugar a que la presa se encuentre en alguno de los escenarios de seguridad establecidos en el propio plan, definidos por una serie de valores umbrales de diversos sucesos, como en avenidas o sismos.

El protocolo

En función de la situación y el escenario declarado, se definen una serie de actuaciones a llevar a cabo, que van a consistir fundamentalmente en la comunicación a los organismos responsables e implicados en la gestión de la emergencia de la declaración del escenario correspondiente y de la situación, y la aplicación, en su caso y cuando sea posible, de las medidas correctoras definidas en el plan de emergencia.

Los proyectos de implantación de los planes de emergencia vienen, por tanto, a materializar los recursos y equipos necesarios para poder aplicar los citados planes, consistiendo fundamentalmente en lo siguiente:

Establecimiento de una sala de emergencia para el seguimiento y monitorización de las situaciones definidas en el plan de emergencia.

Adquisición de equipos para la comunicación con los organismos responsables e implicados en la gestión de la emergencia.

Instalación de sirenas que permitan alertar a las zonas en situación de riesgo, cuando se produzca alguna de las situaciones definidas en el plan de emergencia que requiera de tal alerta.

Documentación y actividades de difusión del plan de emergencia en las zonas que se definan como potencialmente afectadas.

Presupuestos

Los presupuestos de los proyectos de implantación, ya con la modificación, son para el pantano del Amadorio de 423.245,63 euros, para el de Guadalest 574.243,24 y para Beniarrés 381.583,54 euros. Del mismo modo, se realizarán campañas de información y simulacros para dar a conocer estos protocolos de emergencias.

Desde la Confederación Hidrográfica del Júcar han agregado que "estos proyectos de implantación vienen a satisfacer la materialización de los planes de emergencia elaborados de acuerdo a lo establecido en la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil ante el Riesgo de Inundaciones, aprobada por acuerdo de Consejo de Ministros de 9 de diciembre de 1994 y publicada por Resolución de la Secretaría de Interior de fecha 31 de enero de 1995, así como lo dispuesto en el Reglamento Técnico de Seguridad de Presas y Embalses, aprobado por Orden Ministerial de 12 de marzo de 1996".

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