Adiós a un elemento icónico de Benidorm: la paella gigante de la calle Ruzafa
El cartel se ha retirado este jueves y ha sido cedido al Ayuntamiento que lo restaurará para conservarlo

La retirada de la paella de la calle Ruzafa de Benidorm. / INFORMACIÓN
Si se bucea en las fotos de las vacaciones de cualquier turista en Benidorm desde los años 60 quizá de fondo o con los protagonistas posando aparezca un elemento icónico de la ciudad: la paella gigante del restaurante Aitona. Este cartel forma ya parte de la historia de la capital turística. Ubicado en la calle Ruzafa, por debajo de él habrán pasado caminando millones de personas desde que se colgó como símbolo de este negocio que abrió hace ahora 60 años. Pero en 2025 dice adiós a su ubicación.
Este miércoles, operarios retiraban este elemento de su ubicación donde ha estado desde poco después de abrirse este local hostelero en 1965. Ubicado en pleno centro de la ciudad, por este negocio han pasado miles de personas además de que otras tantas han reconocido donde se encontraban solo con mirar hacia arriba y ver este símbolo gastronómico que ya es internacional.
La retirada del mismo ha causado sorpresa a la vez que ha hecho que muchos de los viandantes que pasaban por el lugar en el momento que se retiraba se preguntaran: "¿Y ahora dónde va? ¿Qué van a hacer con él?". Muchos han parado su marcha para ver un momento que también pasará quizá a la historia: la retirada de la gran paella que ha estado durante décadas ante los ojos de vecinos y turistas.

La paella de la calle Ruzafa de Benidorm. / INFORMACIÓN
El cambio de actividad del negocio ha hecho que se retire este reconocido cartel donde se puede ver una paella tradicional con todos sus ingredientes además del nombre "Aitona". Este elemento pasó a ser más que un cartel de un restaurante, era ya un símbolo de la ciudad. Más de una persona recordará su paso por este enclave donde se ubicaba y si comió un buen plato de paella en el restaurante.
Cedida al Ayuntamiento
Y, ¿ahora qué? La paella gigante ha sido cedida por los propietarios al Ayuntamiento de Benidorm, según confirmaron fuentes municipales. El siguiente paso será restaurarlo y darle todos los cuidados para poder guardarlo. Así, se incorporará al Patrimonio Municipal al ser un elemento icónico de la ciudad que ya forma parte de la memoria de vecinos y turistas. La calle Ruzafa se queda sin su paella gigante aunque seguirá en las fotografías y los recuerdos de todos aquellos que pasaron alguna vez sus vacaciones en Benidorm. También de los residentes que la tenían ya como un modo de ubicar a los visitantes en la ciudad. Si alguien desconocía cuál era la calle Ruzafa en pleno centro del municipio, muchas veces se escuchaba la "coletilla" de "donde está la paella gigante colgada". No se fallaba al dar ese detalle.
La historia de un lugar icónico
El restaurante Aitona abrió sus puertas el 24 de junio de 1965 de manos de Jaime Pérez Sales (Benidorm, 1937) quien siempre tuvo claro que nada como un buen arroz para ganarse al cliente más exigente. Como ya publicó este diario, a mediados de los años 50, comenzó a trabajar de camarero en el restaurante Aitana, ubicado también en la calle Ruzafa. Tras varios años en este establecimiento, cuando tenía 23 años, le surgió la oportunidad de comprar el Aitana y pasar de camarero a dueño, a cambio de 250.000 pesetas de la época.
Tres años después de adquirir su primera empresa, se embarcó en su segundo negocio de hostelería: el Nuevo Aitana, inaugurado en 1963, y donde incorporó una barra con tapas y aperitivos innovadora y nada habitual en la época, como relató Pérez Sales a INFORMACIÓN en una entrevista. Un año después, contrajo matrimonio con Carmen, su mujer, con la que tuvo a sus hijos Toni y Cati, y al año siguiente, el 24 de junio de 1965, juntos se lanzaron a la apertura de otro restaurante que se convertiría en un referente de la gastronomía local: el Aitona, también en la calle Ruzafa y al que apenas un par de años después coronaría con la gran paella.
El Nuevo Aitana se le había quedado pequeño, así que nada más construirse el edificio de enfrente, compró un local de unos 350 metros cuadrados para abarcar a más público. El hostelero relató a este diario que en sus mesas se sentaron todo tipo de personajes: desde la hija de Franco cuando visitaba en vacaciones Benidorm hasta Fraga o Julio Iglesias, cuya firma se estampó en uno de los barriles que lucen en el comedor.
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