El descubrimiento de un nuevo yacimiento arqueológico submarino en La Vila le convierte en punta de lanza en la provincia
Al conjunto de restos se le ha denominado “La Vila Joiosa I” en previsión de que se localicen más vestigios

Un buzo revisando la zona donde se ha localizado un nuevo yacimiento. / INFORMACIÓN
Una casualidad ha hecho de nuevo descubrir un yacimiento arqueológico submarino en La Vila. Esta vez es un conjunto de ladrillos y cerámica que pueden corresponder a la carga de un buque con material datado en el siglo XIX. Los distintos organismos investigan ahora de dónde puede proceder el cargamento y si hay un pecio relacionado con el mismo.
Este descubrimiento, realizado en una inmersión rutinaria del equipo de Vilamuseu y la Universidad de Alicante, espera de una prospección en extensión para compilar más datos.
Restos o pecio
De momento no se puede asegurar si el yacimiento corresponde a los restos de un barco con su cargamento completo o a la caída al fondo de parte del mismo durante la carga o descarga a una embarcación de apoyo, según explican desde Vilamuseu.
Los submarinistas de las dos entidades trabajan en la zona donde realizan sucesivas inmersiones, algunas de las cuales corresponden al control del pecio Bou Ferrer que descansa en el fondo de la bahía vilera.
El hallazgo, compuesto por ladrillos de la construcción y algunos vasos cerámicos completos, ha sido comunicado a la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunitat Valenciana.

Restos de cerámica encontrados en la última prospección. / INFORMACIÓN /
Si tal como se sospecha, la carga pertenece al siglo XIX formaría parte del patrimonio de la UNESCO, tal como establece la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático (2001), firmada por España, y que atañe a los restos culturales sumergidos con una antigüedad de 100 años.
Un puerto de 27 siglos
La Vila se ha convertido así en punto de encuentro de yacimientos marinos o de restos de cargamentos al ser puerto durante 27 siglos de forma ininterrrumpida, desde el siglo VII a.C. hasta 1940.
El de La Vila era un puerto al uso de la época, es decir, no contaba con muelle de carga. Los barcos fondeaban a unos cientos de metros de la playa, y botes de apoyo trasladaban personas y mercancías hasta ellos.
Con todo es uno de los puertos de mayor duración de la Comunitat Valenciana, primer y último puerto de la Península Ibérica en la ruta marítima principal entre Oriente y Occidente.
Además, su estudio podría aportar datos de gran interés sobre el comercio de cabotaje en un momento crucial de la historia vilera y de España.
También son conocidos los hechos ocurridos en la Primera Guerra Mundial cuando un submarino alemán hundió seis mercantes frente a las costas del municipio. Los barcos aliados usaban la costa mediterránea como ruta de tránsito debido a la neutralidad de España en la contienda.
El submarino alemán U-64 torpedeó y hundió seis buques de bandera inglesa, italiana, noruega y alemana, cuyos pecios reposan en el fondo marino de la bahía.
Todo ello forma parte hoy de un extraordinario museo submarino y centro de estudios para los arqueólogos submarinistas.
Un grupo de ellos se sumerge desde finales del pasado mes de octubre para realizar un diagnóstico sobre el estado del pecio Bou Ferrer, joya de la corona de esta población. Los expertos realizan tareas de valoración para detectar posibles alteraciones tanto en el estado como en la estructura de protección y proponer acciones de futuro.
Mimo y cuidado al Bou Ferrer
Y es que el pecio facilita su estudio por la cercanía a la costa, a solo mil metros, lo que también comporta una serie de dificultades para preservar su mantenimiento ya que está próximo a cualquier injerencia medioambiental provocada por la salud de las aguas de la playa Centro o de la piscifactoría que acomete sus labores en la costa.

Labores de protección subacuática en el pecio Bou Ferrer. / INFORMACIÓN
Es por ello que se cuida el tesoro de forma muy sensible con la instalación hace unas semanas de unos sensores que permiten la monitorización de varios parámetros críticos como la temperatura, clorofila o turbidez, oxígeno disuelto, dirección e intensidad de las corrientes, entre otros. Los resultados se podrán conocer de forma próxima para este pecio que fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Zona Arqueológica.
La adecuada protección de esta embarcación de 2.000 años de antigüedad viene ratificada por la VI Reunión de Estados Partes de la Convención de Patrimonio Cultural Subacuático de la UNESCO de 2017 cuando se aprobó la inclusión del proyecto Bou Ferrer en el Registro de Mejores Prácticas en materia de protección, conservación y difusión del Patrimonio Cultural Subacuático que ha sido ratificada en 2021 y en 2025.
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