HISTORIA DE SUPERVIVENCIA
Cinco días de juerga en Benidorm que acabaron salvándole la vida: el caso de una mujer que confundió un cáncer con la peor resaca
Lo que parecía una simple intoxicación por alcohol destapó un linfoma agresivo que llevaba meses creciendo en silencio y que pudo tratarse a tiempo gracias a unas señales que su cuerpo ya no pudo ocultar

El 82% de la población en España tiene un conocimiento escaso o nulo sobre el linfoma / Europa Press
Lo que empezó como un viaje de desenfreno a Benidorm con amigas terminó convirtiéndose en un giro vital inesperado. Clare Bushell, madre de dos hijos y vecina de Londres, jamás imaginó que una intensa resaca tras cinco días de fiesta en la capital turística de la Costa Blanca acabaría destapando un cáncer agresivo.
La mujer, de 48 años, viajó en noviembre de 2023 a la capital turística de la Costa Blanca junto a nueve amigas para disfrutar de la conocida "Spanish Fiesta". Fueron días de apenas dormir, alcohol desde la mañana y fiestas que se alargaban hasta el amanecer. "No dormí prácticamente nada en toda la semana. Bebíamos todo el día y seguíamos hasta las cinco o seis de la mañana. Fue increíble", recuerda en declaraciones al tabloide británico The Sun.
Una "resaca" que no era normal

Clare Bushell sigue viva gracias a Benidorm. / INFORMACIÓN
Dos días después de volver a casa, Clare comenzó a vomitar de forma violenta. Pensó que simplemente había "ido demasiado lejos" y que se trataba de una intoxicación etílica. "Me decía a mí misma: ‘te lo mereces’", explica. Sin embargo, el cuadro no mejoró. Poco después aparecieron fuertes dolores en el pecho y, días más tarde, una hemorragia nasal que duró 45 minutos.
Alarmada por la coincidencia de síntomas, decidió llamar al servicio sanitario de emergencias. En un primer momento le hablaron de covid, pero ella no estaba convencida. "El dolor era solo en el pecho, muy intenso. No encajaba", asegura. Horas más tarde recibió una llamada del hospital pidiéndole que acudiera de inmediato.
El diagnóstico que nadie espera
Tras varias pruebas, una biopsia reveló una gran masa ocupando un tercio de su pecho. El diagnóstico fue un jarro de agua fría: linfoma difuso de células B grandes (DLBCL), un tipo de cáncer de la sangre de crecimiento rápido, perteneciente a los linfomas no Hodgkin.
"Siempre digo que Benidorm me salvó la vida. Forzar tanto mi cuerpo hizo que los síntomas salieran a la superficie"
"Fue un shock absoluto. Me había convencido de que no era nada grave. Estaba en estado de ‘shock’, como anestesiada", relata Clare. El golpe fue aún más duro porque meses antes había perdido a su pareja por cáncer. "De repente, la enfermedad volvió a ocuparlo todo".
Pasó un mes ingresada en la planta de oncología. El dolor en el pecho resultó ser provocado por el crecimiento del tumor, y las hemorragias nasales se convirtieron en una constante durante aquellas primeras semanas. "Fue simplemente horrible", resume.
La fiesta que sacó a la luz un cáncer oculto: "Benidorm me salvó la vida"

Clare Bushell en una imagen tomada en su providencial estancia en Benidorm. / INFORMACIÓN
Mirando atrás, Clare está convencida de que aquel viaje a Benidorm fue decisivo. "Siempre digo que Benidorm me salvó la vida. Forzar tanto mi cuerpo hizo que los síntomas salieran a la superficie", explica. "De no haber sido así, habría seguido con mi vida sin saber lo que estaba pasando dentro de mí. Quizá habría llegado demasiado tarde para tratarlo".
Los médicos confirmaron que el tumor llevaba tiempo creciendo. El cansancio extremo que arrastraba lo había achacado al ritmo de vida y al estrés. "Pensé que estaba agotada por el trabajo, por la edad… jamás por un cáncer".
Quimioterapia, sepsis... y una buena noticia final
Clare comenzó un tratamiento de seis sesiones de quimioterapia en enero de 2024, aunque tuvo que retrasarse debido a que desarrolló sepsis en tres ocasiones. A pesar de las complicaciones, el resultado fue esperanzador: en agosto recibió la noticia de que no necesitaría más tratamiento por el momento. Actualmente acude a revisiones cada tres meses para controlar la evolución.
Un mensaje claro: escuchar al cuerpo
Ahora, ya fuera de tratamiento activo, Clare quiere convertir su historia en un mensaje de alerta. "Si algo no te cuadra, probablemente no esté bien. Hay que conocer el cuerpo y no ignorar las señales", insiste. Durante semanas, su entorno le había dicho que los síntomas podían deberse a la premenopausia. "Pero cuando el dolor en el pecho apareció, supe que era algo más".
También lanza un mensaje sobre la falta de información: "Siempre hablamos del cáncer de mama, pero existen muchos otros. Yo nunca había oído hablar del linfoma".
Clare se siente agradecida por haber escuchado a su cuerpo a tiempo. Y aunque aquella de Benidorm fue "la peor resaca de su vida", también fue, sin saberlo, la que le dio una nueva.
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