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Los seguidores del Benidorm Fest copan restaurantes y locales de comida rápida

Desde tapas por 3,50 a menús en restaurantes selectos, la ciudad ofrece opciones para todos los monederos

La calle Santo Domingo ocupa las preferencias gastronómicas para el tapeo.

La calle Santo Domingo ocupa las preferencias gastronómicas para el tapeo. / Amaya Marín

Benidorm comienza a bullir unos días antes del programa troncal del Benidorm Fest y los visitantes son variopintos en sus gustos según el alcance de sus bolsillos. La ciudad siempre ha sido muy democrática en esta atención gastronómica que ofrece desde tapas a un precio módico, hasta innumerables menús y establecimientos de “take away”. Este año la coincidencia del evento musical con San Valentín ha lanzado un pulso en restaurantes y hoteles con un resultado en tablas según la zona de la ciudad y el nivel de la empresa.

Los amantes del BenidormFest inician esta misma semana una ronda de gastronomías muy diversas que van desde la reserva en un local de gama media o alta hasta el paseo por las calles céntricas para tomar una tapa.

Para servicios de montaje y una celebridad

Ambas opciones son complementarias según la hora de la jornada. Nos topamos con el excelente Malaspina, a cuyo frente está el chef Álvaro Abad, y reconocido con un solete Repsol. El local cuelga el cartel completo el fin de semana y se inclina por los festivaleros obviando en gran parte el hecho del día de San Valentín. Probar sus deliciosas propuestas se sitúa entre los 35 y 40 euros.

No es raro ver en este local al famoseo televisivo del BenidormFest.

No es raro ver en este local al famoseo televisivo del Benidorm Fest. / INFORMACIÓN

Otro selecto y con raigambre en platos reformulados de la “terreta” es el Taita. Aquí encontramos un clásico para los seguidores del Fest. Otros años han cubierto con reservas de 30 a 40 personas las comidas del local que oscilan entre 20 y 50 euros.

Ofrece un menú tradicional por 29,50 y ha servido comidas a los equipos técnicos del festival que celebran su descanso con ágapes en el local. Este año el gerente José Miguel Tortosa señala que tiene reserva para un mediático personaje televisivo aunque no nos descubre quién puede ser. Y no es la primera vez que una celebridad pone sus posaderas al frente de las mesas de este clásico, pero la discreción manda.

Si nos centramos en carta española son solera no puede faltar La Rana, situada en el casco antiguo y con habituales a los que se agregan los festivaleros con reserva y muchas veces sin ella. Este fin de semana agrupa también a alguna mesa que celebra al patrono de los enamorados. El gerente, Chus, destaca el interés del BenidormFest que aporta a su negocio grupos en su mayoría de chicos, con precio que oscila entre los 20 y 30 euros.

Clientes brutales

Y no podemos pasar por alto el pequeño lugar, pero de gran gastronomía como es La Picaeta de Matías. Este año la gerente echa la culpa al retraso de reservas por el mal tiemp, pero espera que en dos días revierta la situación.

Este local resalta la gran repercusión del Fest frente a San Valentín. “Se nota mucho, ojalá hubiera más eventos de este tipo”. A lo que añade su satisfacción por el tipo de cliente: “son gente brutal, con una energía guay”. Una cena en el lugar encantador se sitúa entre los 20 y 30 euros.

Ahora bajamos a la arena para analizar las oportunidades que ofrece la ciudad para satisfacer los gustos y los bolsillos. Con cientos de bares y restaurantes Benidorm responde a inmensas demandas para comer a varios niveles de gastronomía o de precios.

El centro de la ciudad es el meollo donde se cuecen platos internacionales y donde hay una combinación de comida rápida que también los turistas del BenidormFest aprovechan en las largas horas de la noche.

Deprisa, deprisa

Hamburgueserías, kebabs, pizzerias y similares ofrecen tentempié para llevar o comer por la calle. Entre ellos tenemos a los que iniciaron su andadura en el municipio hace más de 50 años, los gofres. Este dulce belga tiene su centro de captación con su inefable aroma en la calle Martínez Alejos. El Manneken Pis trabaja sin hora de cierre.

Sus trabajadoras comentan que el sitio se pone a reventar en las madrugadas del festival con “gente que ha ‘tomado’ y viene hambrienta”. “Aunque estemos cerrando, les hacemos el gofre o el crepe, para que vuelvan a Benidorm”.

A pocos metros del céntrico establecimiento goloso se encuentra La Creu. Su propietario especifica que la coincidencia de fechas entre espectáculo musical y celebración de enamorados hace daño a la hostelería “porque nos han quitado un fin de semana”. Su interior y la terraza acogen decenas de clientes del Fest a primeras horas de la mañana, al final de la jornada festiva para los fans.

Entre las propuestas hay que nombrar también el TapaFest una iniciativa de Ayuntamiento y la asociación de hostelería Abreca que promociona la calle Santo Domingo, conocida popularmente como la “de los vascos”. Veinte hosteleros presentan sus tapas que se someten al voto de los comensales. El precio de la propuesta es de 3,50 el platillo creado para la ocasión.

La asociación señala el gran éxito de los bares participantes y la buena posición de la iniciativa con la que “se venden miles y miles de tapas”, según la gerente Irene Carreño.

En la calle paralela a esta vía de fulgurante éxito pervive la calle Rosario donde hace unos años la tapa “cara” tuvo una réplica con la tapa “barata”. Los responsables de estos bares sostienen la nula influencia del Fest en sus negocios. Según Vanessa o José que regentan tres negocios, los fans tienen suficientes ofertas culinarias en la plaza del Ayuntamiento con los “foodtrucks” más actividades paralelas. En los establecimientos de esta pequeña calle, bebida más tapa suele costar entre 2 y 2,50 euros.

Cerca de allí la marisquería Córdoba hace su agosto, pero no es una salvedad. El local, que abre la zona del casco antiguo conlleva una atención frenética que ahora se dispara tanto por el festival como por la jornada del amor. Y es que su oferta de marisco por 40 euros es asequible con un producto que eleva sus precios a los cielos.

¿Hotel, apartamento o camping?El alojamiento para los fans parece que alcanza éxitos incalculables. La asociación de hoteles Hosbec así lo comunica al presentar una ocupación en la semana y el fin de semana del Benidorm Fest que llega al 75% y al 82’8 % respectivamente. La patronal Aptur de apartamentos arroja cifras del 65% de media durante estos días.Otra opción son los campings que en el mes de febrero miden llenos en sus plazas antes del evento musical y que crece con estancias de españoles que acuden al festival. Son grupos de tres a cinco personas que reservan una parcela tanto para tienda como para bungaló, tal como señala un recepcionista del Camping Benidorm.Desde el Hoteles Servigroup hay un escepticismo con el reclamo de clientes que realiza el Benidorm Fest. Su director de Comunicación, Alejandro Benito, incide en la coincidencia de Fest y San Valentín y sostiene que en la empresa predomina la segunda opción con clientes que repiten esta jornada todos los años.Benito diferencia ambos perfiles, la de parejas que celebran San Valentín y la de los fans musicales que no conmemoran esa fecha y son jóvenes procedentes de ciudades de la provincia alicantina o de regiones limítrofes como Castilla-La Mancha. “Los jóvenes se alojan con prioridad en apartamentos turísticos y se concentran en las fiestas de L´Aigüera. Además compran en supermercados o en panaderías”.El grupo, con 9.000 plazas en sus hoteles de la costa mediterránea española se centra en otras rentabilidades como la próxima celebración de Saint Patrick en el mes de marzo que les hace alcanzar ocupaciones similares al mes de agosto.En definitiva, Benidorm sigue inmersa estos días en un dinamismo turístico y una oferta culinaria transversal para todos los públicos con oportunidades que satisfacen todos los bolsillos. San Valentín o Benidorm Fest son dos atractivos que refuerzan la llegada de miles de turistas que optan por lo tradicional o por las tendencias musicales. Las cifras finales darán testimonio de si los éxitos ocupacionales se deben a un motor u otro, si la coyuntura es “hype”, según el argot de moda, o los conectores son más modestos, transitorios y honestos.

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