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La artista alteana Tere Martínez “L’Algarenya” muestra en València su última obra hecha con materiales orgánicos reciclados

Con el título de “Náufraga”, enseña en el Espai Fantastik Lab un viaje íntimo y poético donde la fragilidad se transforma en fortaleza

Tere Martinez, a la derecha, junto al comisario de la exposicion y dos socias del Espai Fantastik Lab al lado de una obra

Tere Martinez, a la derecha, junto al comisario de la exposicion y dos socias del Espai Fantastik Lab al lado de una obra / DIEGO COELLO

DIEGO COELLO

La artista alteana Tere Martínez Parra, “L’Algarenya”, que durante la XI Edición de los Premios del Consejo Social a las Cátedras Institucionales de la Universidad Miguel Hernández celebrada en el pasado mes de noviembre recibió el Premio de la Cátedra Anneta Nicoli por su tarea compaginando el arte con las terapias expresivas y la diversidad funcional, muestra ahora en València sus últimas creaciones realizadas con materiales orgánicos reciclados.

La exposición, que se titula “Náufraga”, está comisariada por el profesor de la Facultad de Bellas Artes de la UMH en Altea, Dani Tejero, y se puede contemplar en el Espai Fantastik Lab situado en el número 6 de la calle Navarro Cabanes de la capital del Turia.

Según explicó Tere Martínez durante la inauguración de la exposición, "Náufraga” es un viaje íntimo e interior hecho de arqueologías de mi memoria, de mis emociones, de mis heridas, de mis cicatrices… pero no para quedarme con aquello que dolió, ni con la caída, ni mucho menos con el victimismo. Es un viaje de supervivencia que da valor a la fragilidad transformándola en fortaleza. Aquí, en la exposición, la memoria se toca, se mira, se observa, se recrea, se integra y se transforma”, apostilló.

La artista alteana Tere Martinez expone en Valencia

La artista alteana Tere Martinez expone en Valencia / DIEGO COELLO

Este martes, L’Algarenya ha conservado telefónicamente con INFORMACIÓN y ha explicado que “desde una mirada transpersonal, este viaje no pertenece solo a una historia individual. Es un relato compartido. Cada cuerpo que ha sobrevivido, cada memoria transformada, reconoce aquí algo propio”. Asimismo, ha añadido que “Náufraga” no es una caída “sino el regreso de una heroína que vuelve con las cicatrices visibles y el corazón más ancho”.

Tere Martínez ha indicado que mediante el uso de materiales orgánicos y reciclados como algas, cabello, pieles de cebolla o ajo, etc., la exposición habla “sobre fragilidad, la transformación y el renacer desde el origen como la capacidad expresiva que forma parte de la característica de todo ser humano”, y ha añadido que a través de la capacidad simbólica “quiero indagar y ampliar mi diálogo interno para conocerme más en un hilo de vida que no avanza en línea recta, sino en espiral. Un viaje de descenso, de pérdida y de regreso transformado”, ha aseverado.

Un hilo expositivo que es vida

Así, las obras realizadas por Tere Martínez muestran desde un cuerpo envuelto en algas secas de Posidonia a un cordón umbilical tejido con cabello “como un hilo que es vida, herencia, pertenencia. Es la memoria primigenia que nos conecta no solo con lo personal, sino con algo más amplio, más antiguo y transpersonal”.

En el centro, Tere Martinez durante la inauguracion de su exposicion en Valencia

En el centro, Tere Martinez durante la inauguracion de su exposicion en Valencia / DIEGO COELLO

Según ha afirmado la artista, en su exposición “hablo del ‘Viaje de la Heroína’, que soy yo. Un viaje que hago desde la capacidad simbólica y de lenguajes poéticos en un tránsito interior a través de un camino donde la memoria no se recuerda sino que se encarna. Y donde el objeto se convierte en sostén, en testigo y en umbral de transformación”.

En este recorrido, los objetos “aparecen como estaciones del viaje. Una llave, unas alas, una semilla: fragmentos recogidos tras el naufragio. Al ser dorados, no se idealizan sino que se ‘consagran’. Se convierten en reliquias del tránsito, huellas de lo vivido y sacralizadas con el pan de oro”, señala la artista. Y explica que “los materiales orgánicos y frágiles hablan de la muda. De las capas que caen cuando la Heroína acepta atravesar la herida. El poncho y la gran manta son nuevas pieles: mapas emocionales que van de lo denso a lo liviano, de lo rojo a lo blanco, del dolor a la transparencia”, asevera al referirse a los objetos de la exposición.

Finalmente, L’Algarenya ha indicado que la capacidad expresiva “forma parte de la característica de todo ser humano”. Y es por ello que “a través de la capacidad simbólica quiero indagar y ampliar mi diálogo interno para conocerme más”. Por lo que el recorrido expositivo “lo hago desde los materiales orgánicos, de desecho, de los que son restos que hablan un poco lo que ha pasado. Es un fragmento de mi historia vivida y reinventada a través de la transformación de los objetos en los que cada uno de ellos tiene una historia. Historia que prefiero que cada observador interprete con su mirada limpia. Sin influencias”, ha concluido.

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