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Los colombianos crecen en Benidorm y ya son el segundo grupo de extranjeros tras los británicos

La huella del país latino se centra en el trabajo en hostelería, construcción y emprendimiento con tiendas y barberías

Benidorm tiene muchas barberías regentadas por ciudadanos de origen colombiano.

Benidorm tiene muchas barberías regentadas por ciudadanos de origen colombiano. / INFORMACIÓN

¿Qué hacen los colombianos en Benidorm? La ciudad vive desde hace tiempo una transformación social marcada por la diversidad de sus habitantes y la presencia creciente de comunidades extranjeras. Entre ellas, la comunidad colombiana destaca por su dinamismo y expansión constante, consolidándose como una de las nacionalidades que más ha crecido en los últimos años en el municipio. En cuatro años ha pasado a ser la segunda nacionalidad foránea solo adelantada por los omnipresentes británicos.

Este aumento no es casualidad ni puntual: responde a un patrón que combina elementos económicos, sociales y familiares. En primer lugar, el mercado laboral de Benidorm ofrece oportunidades continuas en sectores que históricamente han absorbido mano de obra extranjera, especialmente en hostelería, restauración y servicios vinculados al turismo.

Algunos resturantes céntricos son punto de encuentro identitario y multicultural.

Algunos resturantes céntricos son punto de encuentro identitario y multicultural. / INFORMACIÓN

Los hoteles, bares y cafeterías son los centros de trabajo de esta comunidad que reflejan un patrón socioeconómico diverso, con algunos trabajadores especializados y otros con experiencia en segmentos turísticos. El hecho es que Benidorm sigue la ola ascendente que se da en otras ciudades de la Comunidad Valenciana donde los colombianos siguen creciendo en número.

Agrupaciones familiares

La ciudad turística arrojaba en 2022 un censo de 1.208 personas procedentes de ese país, pasando a 2.485 en 2025 y a 3.679 en febrero de 2026, una tónica que duplica cifras y en la que tiene mucho que ver el efecto llamada. Los familiares que emigran a Benidorm sirven de base para la asistencia progresiva de otros miembros o conocidos, dándose agrupaciones que provienen de la misma ciudad o el mismo pueblo. Así, la dimensión familiar juega un papel fundamental, en el marco de lo que se podría denominar “segunda oleada”.

Estos ciudadanos ocupan el empleo dependiente, pero también el emprendimiento. En distintos barrios de la ciudad han emergido pequeños negociospromovidos por ciudadanos de origen colombiano: tiendas de alimentación especializada, cafeterías con productos latinoamericanos, estudios de estética y peluquerías, además de las ubicuas barberías.

Según la Ong América, España, Solidaridad y Cooperación (AESCO), la migración colombiana en Benidorm y Alicante responde a una combinación de factores económicos, climáticos y sociales, es decir, hablamos de ciudadanos que se han sentido atraídos en especial por la provincia de Alicante por su clima suave, su diversidad cultural y una actividad económica altamente ligada al turismo. En este contexto el sector servicios -hostelería, restauración, comercio, limpieza, atención al cliente, mantenimiento y ocio- concentra la mayor parte de las oportunidades laborales. AESCO viene a confirmar también que una parte importante de esta población trabaja en hoteles, bares, restaurantes, empresas de limpieza, cuidado de personas mayores, construcción y pequeños negocios.

Del sancocho al merengón

Bajo esta identidad se crea una cotidianidad cultural que les apega a su tierra, por ejemplo las aperturas de tiendas de alimentación latinas, con presencia de productos del país incluso en las grandes superficies donde la demanda ha establecido unos gustos con preferencias en aquel país. No es extraño encontrar yuca, plátano maduro, macho o maíz en los mismos, incluso locales pakistaníes han adaptado el modelo por la creciente petición de estos clientes.

Las ofertas gastronómicas colombianas son amplias en diversos establecimientos.

Las ofertas gastronómicas colombianas son amplias en diversos establecimientos. / INFORMACIÓN

Existen restaurantes y panaderías en Benidorm para “vivir” Colombia y donde no se pierde la identidad del gusto, con ofertas culinarias tan atractivas como el sancocho o la sobrebarriga; postres tan intensos como las brevas con arequipe, y el merengón, o el pandebono y el pan de yuca, entre otros.

Por ello, una parte significativa de esta comunidad ha optado por emprender negocios propios. La diversidad de especialidades citada corresponde a los sectores donde los colombianos han encontrado nichos de negocio, con generación de empleo y contribuyendo a la pluralidad del tejido comercial.

De política, casi nada

Y es en lo social donde la comunidad colombiana sigue apegada a muchas de sus costumbres, pero en espacios de integración y convivencia, sin olvidar sus raíces. Tanto en la educación, como en fiestas y en otros ámbitos se rompen las barreras culturales con la puesta en común de vivencias a través de las AMPA o las asociaciones lúdicas.

Tema aparte es su implicación política. Según un estudio de AESCO, siete de cada diez colombianos tienen muy poco interés por la política aunque pueden votar en España a los cinco años de su regularización en las municipales. Viven alejados de ella tanto en relación con su país como en Benidorm porque asocian el alto nivel de corrupción existente en Colombia a situaciones que se pueden repetir en su ciudad de adopción.

En el contexto más amplio de España, la comunidad colombiana también está en expansión: en 2024 ya representaba una de las principales comunidades extranjeras del país, con cifras que la situaban entre las más numerosas detrás de marroquíes y rumanos, una tendencia que se ha mantenido y reforzado en 2025.

En definitiva, hay un aumento de esta comunidad debido a las oportunidades laborales, el emprendimiento propio, más el apoyo familiar y redes sociales que convierten a Benidorm en un destino atractivo y dinámico para muchas personas nacidas en Colombia.

Colombianos en Benidorm

Eduard (29 años). Multifacético y vivaz, este joven colombiano lleva dos años en España. Llegó a Benidorm por lazos familiares en la ciudad de Alicante y trabaja en una barbería cuyo dueño también es paisano. Su llamada ha sido artística y combina la barbería con la impartición de “energy dance fit”, una modalidad que combina yoga, cardio y bailes latinos; además ejerce de dj y obra como diseñador. “Mi sueño era ocuparme del estilismo de gente importante aquí”, refiere.

En Sogamoso, una población de alta montaña, tenía su propio hostal con academia de baile y peluquería “pero la mamá es lo primero” y con esta idea forma parte de esa emigración que reúne familiares fuera de España. Los lazos son tan sólidos que incluso se ha topado con un antiguo amigo que también hizo la ruta a Benidorm, elegido “porque hay más oportunidades”.

Humberto y Tatiana se conocieron en Burgos, él separado, se trajo hace poco a su hija de 10 años. Por supuesto su hermana y su madre ya habían emigrado a España así que él las siguió pero en un periplo extenso como comercial y finalmente como técnico de Telecomunicaciones que es lo que estudió. Lleva en la ciudad sólo tres años ya que los asentamientos laborales no son inmediatos e incluso entró en los Cuerpos Regulares de Melilla.

Reconoce que hay una afinidad cultural con el país de acogida y “en Benidorm se vive muy bien; la ciudad es muy tranquila pero si quieres jaleo también hay otras zonas”. Es natural de Barranquilla, caribeño y ella es paisa, de Medellín, pero ambos son disfrutones y esos nexos hacen apetecible habitar en Benidorm.

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