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Paulino cumple cien años en Benidorm: “Estoy enamorado de esta ciudad”

Segoviano y risueño no tiene secretos para ser centenario, sólo quiere jugar al dominó

No le faltan los amigos al centenario Paulino para celebrar su cumpleaños.

No le faltan los amigos al centenario Paulino para celebrar su cumpleaños. / INFORMACIÓN

Martínez del Prado, Paulino para los amigos, otro centenario a contabilizar entre los 20.000 que llegan a esta edad en España. Lo ha celebrado con sus tres hijos y seis nietos y después con sus amigos del hotel con los que se concentra en una partida de dominó que no quiere abandonar para atender a los medios de comunicación. Desconocemos su secreto para esta longevidad pero el caso es que los que le conocen aseguran que no deja de sonreír un momento y que el buen humor no le abandona.

A sus cien años ha soplado las velas de esta larga vida que encamina con un bastón renunciable todos los días en sus paseos por el Benidorm del que “estoy enamorado” tras 25 años acudiendo a la ciudad, un poco después de quedarse viudo.

Por las tardes, dos horas de partida sagrada de dominó o de cartas en un hotel del centro y vuelta al paseo. Cuenta con amigos, es muy sociable pero vive solo en un hostal del casco antiguo, sin ayudas y sin cuidadores, medio año en su pueblo y la otra mitad en Benidorm.

Nació en Fuentemilanos, un pueblecito cerca de Segovia y allí se dedicó a lo que se dedican en esos lares, principalmente a la agricultura centrada en los cereales y a la ganadería.

Paulino, con su amigo Emiliano que ejerce de "portavoz" cuando el segoviano no deja la partida.

Paulino, con su amigo Emiliano que ejerce de "portavoz" cuando el segoviano no deja la partida. / INFORMACIÓN

Ha llegado a los cien, según sus amigos, “con una sonrisa; ni siquiera se altera jugando al dominó o a las cartas, es sereno y tranquilo”, dice su amigo Emiliano que debe hacer de intérprete porque Paulino no quiere abandonar el juego.

Y reincidimos en las preguntas clásicas, lo que come o lo que bebe: “Como todo lo que me ponen en el hotel, lo que cae”, ríe.Y bebe mucha agua, “vino, muy poco, mejor agua que aclara la vista”, dice con su voz firme y risueña.

-Tiene usted mucho humor, Paulino.

-Sí, sí, pero se me va acabando, porque tengo muchos años.

Y sigue concentrado con el alboroto de las fichas del dominó y la ilusión de la partida, que él ya le gana a la vida.

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