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Las depuradoras, la gran transformación hidráulica en Benidorm

Las nuevas infraestructuras permiten responder al crecimiento urbano, reducir riesgos de contaminación y aprovechar mejor los recursos hídricos

En 2007 se inauguraba la EDAR de Benidorm, que permitió tratar hasta 62.000 m³ diarios y reutilizar un 60% del agua para regadío.

En 2007 se inauguraba la EDAR de Benidorm, que permitió tratar hasta 62.000 m³ diarios y reutilizar un 60% del agua para regadío. / Eva García

Mar Vives

Mar Vives

La modernización del sistema hidráulico de Benidorm ha sido el resultado de una serie de actuaciones desarrolladas a lo largo de varios años con el objetivo de mejorar el abastecimiento de agua, optimizar el tratamiento de aguas residuales y evitar vertidos que pudieran afectar al litoral y a la actividad turística del municipio. Estas intervenciones, impulsadas por el Ayuntamiento, el Ministerio de Medio Ambiente y VEOLIA, se centraron en reforzar las infraestructuras de saneamiento, depuración y abastecimiento a partir del año 2000.

Uno de los primeros pasos dentro de este proceso fue la construcción de nuevas conducciones destinadas a reforzar el suministro de agua potable en las zonas con mayor crecimiento urbano. En este contexto, el Ayuntamiento de Benidorm impulsó la instalación de una conducción de aproximadamente cinco kilómetros para conectar la potabilizadora situada en la partida de Els Tolls con un nuevo depósito regulador ubicado junto a la avenida de Terra Mítica. Esta tubería, de 600 milímetros de diámetro, discurre por la Vía Parque y la avenida de Foietes, permitiendo mejorar el abastecimiento en la zona de Poniente y especialmente en La Cala, un área que presentaba dificultades debido al crecimiento urbanístico experimentado en los últimos años.

El nuevo depósito regulador, con una capacidad de 10.000 metros cúbicos, se sumó a los siete depósitos existentes en la red municipal, lo que permitió alcanzar una capacidad de almacenamiento cercana a los 50.000 metros cúbicos de agua. Gracias a esta ampliación, las tres principales zonas urbanas del municipio —Rincón de Loix, Els Tolls y La Cala— cuentan con infraestructuras propias para garantizar el suministro.

Paralelamente, se abordaron actuaciones destinadas a mejorar la red de saneamiento y reducir el impacto de las aguas residuales en el entorno costero. Una de las más importantes fue la construcción de un colector alternativo al existente en la avenida del Mediterráneo. Esta infraestructura fue diseñada para alejar el paso de aguas fecales de la zona de la playa de Levante y evitar riesgos de contaminación provocados por desbordamientos. El nuevo colector, conectado con el sistema de alcantarillado en la Plaza Triangular, discurre por varias calles del casco urbano y funciona de forma complementaria al colector principal.

La nueva conducción tiene una capacidad de transporte cercana a los 750 litros por segundo, que sumada a la del colector de la avenida del Mediterráneo permite alcanzar un caudal conjunto de alrededor de 1.800 litros por segundo, suficiente para cubrir las necesidades del municipio incluso durante los meses de máxima afluencia turística. Además, el sistema incorpora una estación elevadora con bombeo en seco, diseñada para evitar problemas de olores y mejorar el funcionamiento del servicio.

Obras de construcción del colector de aguas residuales de Benidorm en 2001.

Obras de construcción del colector de aguas residuales de Benidorm en 2001. / Rosario Fraile

En paralelo a estas obras, también se desarrollaron proyectos destinados a mejorar el drenaje y evitar vertidos de aguas pluviales en la playa de Levante. La empresa concesionaria Aquagest sustituyó los sistemas de bombeo y control remoto para evitar descargas incontroladas procedentes de la zona de la calle Hamburgo, que en ocasiones generaban manchas de suciedad en el mar y alarmaban a los bañistas. Asimismo, se inició la sustitución del sistema de captación de agua utilizado en los lavapiés de la playa mediante la construcción de un pozo junto al arenal, con el fin de evitar la aparición de algas y microorganismos en los 21 módulos instalados.

Otro de los pilares de este proceso de modernización fue la ampliación de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Sierra Helada. Este proyecto incluyó obras complementarias para mejorar el sistema de colectores y conectar diferentes zonas del municipio con las plantas de tratamiento de Benidorm y La Vila Joiosa. Entre las actuaciones previstas figuraban nuevos trazados de colectores, estaciones de bombeo y un túnel que atravesaría Sierra Helada hasta los acantilados para el desagüe de la planta.

Además, junto a la depuradora se construyó una planta de desalación y tratamiento terciario que permitiría reutilizar una parte importante de los caudales depurados para el riego agrícola, reduciendo la presencia de sales en el agua y aprovechando mejor los recursos hídricos de la comarca.

El proceso culminó con la ampliación definitiva de la depuradora de Benidorm, cuya capacidad se duplicó hasta alcanzar un máximo de 62.000 metros cúbicos diarios. Esta infraestructura, inaugurada por la ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona, permitía tratar un volumen mucho mayor de aguas residuales y reutilizar alrededor del 60 % del agua tratada para regadío, lo que contribuye a evitar vertidos contaminantes al mar y a mejorar la gestión del agua en la Marina Baixa. Con estas actuaciones, Benidorm consolidó un sistema hidráulico más eficiente y preparado para atender tanto el crecimiento urbano como la elevada presión turística, garantizando al mismo tiempo una mejor protección del entorno costero y un uso más sostenible de los recursos hídricos.

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