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Anabel Alonso: “Nunca me he sentido acosada, quizás porque nunca he sido la chica de la película”

La actriz recoge este domingo el Pi d´Honor en la Mostra de Teatre de l´Alfàs e interpreta “La mujer rota”, su papel más difícil

La intérprete, en una imagen promocional de la obra de teatro.

La intérprete, en una imagen promocional de la obra de teatro. / INFORMACIÓN

Mediática y encorsetada en roles cómicos, Anabel Alonso afronta en la actualidad un papel en el reverso de ese universo jocoso y divertido para pasar al otro lado con La mujer rota, sobre texto de Simone de Beauvoir. El público de l´Alfàs podrá verla este domingo en la nueva versión que representa en el contexto de la Mostra de Teatre y que le destaca con el Pi d´Honor, al lado de grandes figuras de la escena que lo han recibido a lo largo de las pasadas ediciones. La actriz interpreta el personaje más difícil de su larga carrera, jalonada por teatro, cine y televisión y en la que no ha tenido que lidiar con presiones de género, de acoso sexual, quizás porque como dice “nunca he sido la chica de la película”.

La intérprete llega a l´Alfàs del Pi “encantada” de regresar a un lugar que ya conoce por su vinculación con su festival cinematográfico que ha concitado a tantos artistas en el municipio de la mano de su anfitrión y director de cine Juan Luis Iborra. Pero esta es la ocasión para dejar de lado el séptimo arte y enfocar la vista hacia el escenario en vivo.

Para Anabel recoger el Pi d´Honor supone revalidar un premio a 40 años de carrera, un balance que cree satisfactorio y más ahora que decide ella su trayectoria con la coproducción de la obra que interpreta en monólogo.

La mujer rota, con texto de Simone de Beauvoir, le abre las puertas de la tragedia, un monólogo candente para expresar a través de su personaje Muriel toda la dependencia y también la frustración de no poder cumplir con todos los roles de género asignados.

No me considero una mujer rota; a todas nos rompen en algún momento con heridas que curan o no, pero eso ya son palabras mayores.

Pero la actriz no se considera una mujer rota. "A todas nos rompen en algún momento; algunas heridas cicatrizan, pero otras no. El papel que interpreto en la obra son palabras mayores, creo que es el reto más complicado al que me he enfrentado, difícil, atractivo y el más importante".

Alonso enfrenta en el escenario emociones muy intensas y ambivalentes que van de la rabia a la impotencia, del abandono al dolor "en una noche de insomnio, con pensamientos obsesivos, lo que hace difícil memorizar el texto".

El referente continuo a Beauvoir en obras del siglo XX cuando estamos en la cuarta ola feminista no le parece anquilosado a la artista que refiere especial predilección porque la filósofa francesa plantea preguntas sobre las contradicciones que asolan a la mujer para encajar, por una parte, y priorizar roles de género a la vez, como cuidar a la familia o ser una buena madre.

"Creo que esta dualidad también ocurre ahora y por eso me gusta tanto el texto, la forma en que nos hacen sentirnos culpables porque como ella decía ‘A una mujer sola le escupen en la cara’. También por eso hay tantas mujeres machistas, ya que el hombre ha hecho muy bien su trabajo de ‘deber ser’ y las mujeres pasan por ese filtro del patriarcado, aunque en todo caso el texto nos ha dejado peinados", dice la comediante de manera coloquial.

Anabel Alonso con la directora de la obra y pareja sentimental, Heidi Steinhardt.

Anabel Alonso con la directora de la obra y pareja sentimental, Heidi Steinhardt. / INFORMACIÓN

La cuarta ola en la que estamos inmersas, con denuncias por violencia sexual o acoso es una situación que no ha vivido la actriz en su trayectoria profesional, un papel a cambio de una utilización. "No sé si tiene que ver que soy un tipo de mujer que con 28 años aparentaba 40 y ahora con 60 represento menos como si estuviera en un limbo espacio temporal, aunque la verdad nunca he sido la chica de la película; mi vínculo de trabajo ha sido el pico y pala".

Alonso coproduce la obra y actúa bajo la dirección de Heidi Steinhardt, que es también su mujer. Este tándem sentimental-profesional no hace mella en la pareja "porque nos conocimos currando y tenemos diferenciada la cuestión, lo que ocurre en los ensayos se deja ahí".

Tragedia, redes sociales y progresista

Otro rasgo que potencialmente podría ir en su contra y que ha superado con un empeño actoral es el corte profesional que tiene la actriz que ha nutrido su carrera de papeles cómicos y ahora se enfrenta a un personaje muy distinto que el público está aceptando con una "acogida alucinante" y una propuesta que deriva de la ductilidad del teatro que "te deja experimentar y más estando yo en la producción, de otra forma quizás es un papel que no llegaría", reconoce.

La intérprete ha estado también muy expuesta en su vida diaria a las redes sociales donde las entradas duras y ofensivas han originado polémicas en las que se ha visto enzarzada. Alonso resuelve que no le afectan: "No me importan porque son una panda de cobardes que se ocultan en el anonimato, ahora bien si dan la cara, yo apechugo, pero mientras no cambien las reglas, yo no juego" y sustenta que ha aminorado su beligerancia por esa cuestión.

Y muestra esa capa resbaladiza cuando le cuestionamos sobre algún verso suelto que le pone etiqueta de ser "muy roja" que le apena y más porque “el pensamiento único es una aberración; y te digo una cosa yo muy roja no soy, más bien soy progresista”.

Por contra, la intérprete no escapa de la mística supersticiosa que acompaña a los actores teatrales. Embarcada en varios proyectos paralelos a su "mujer rota", prefiere no desvelarlos no se vayan a gafar. Opta por seguir disfrutando de una temporada intensa en un papel "exigente" que le deja agotada por su amplitud emocional: "Hasta después de verano no me meto en nada", concluye.

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