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Altea reúne a cuerpos de seguridad de toda España para analizar la respuesta ante catástrofes naturales

Policías locales, bomberos, psicólogos, responsables públicos y afectados por la Dana comparten en Palau Altea testimonios, lecciones y propuestas para mejorar la coordinación, la prevención y la atención en emergencias

Foto de familia de los asistentes a la jornada sobre la primera respuesta en catástrofes naturales.

Foto de familia de los asistentes a la jornada sobre la primera respuesta en catástrofes naturales. / INFORMACIÓN

El Palau Altea ha acogido este viernes una jornada de gran carga técnica, institucional y emocional bajo el título “La fuerza de la primera respuesta en catástrofes naturales”, un encuentro centrado en el papel decisivo de los primeros intervinientes ante emergencias de gran magnitud y en las enseñanzas extraídas de la dana que golpeó con dureza a numerosos municipios valencianos el 29 de octubre de 2024.

Bajo el lema “Cuando el agua lo borra todo, la solidaridad escribe el futuro”, y con la organización de la UNIJEMPOL (Unión Nacional de Jefes y Directivos de la Policía Local), el Sindicato de Profesionales de la Policía Local y Bomberos (SPPLB) y la Policía Local de Altea, el encuentro ha reunido a cerca de 800 policías locales y nacionales, guardias civiles, sanitarios, autoridades, miembros de Protección Civil y de la UME, evidenciándose así el fuerte interés profesional, institucional y ciudadano por reforzar la capacidad de respuesta ante este tipo de episodios extremos. convirtiendo a Altea en el epicentro del análisis sobre la gestión de emergencias.

Durante el encuentro, los profesionales han compartido experiencias, destacando tanto los aciertos como las carencias en aquellos momentos críticos, donde en muchos casos la Policía Local fue la primera y única respuesta para los vecinos afectados.

La jornada se ha desarrollado a lo largo de toda la mañana y buena parte de la tarde, con un programa que combinó intervenciones institucionales, mesas redondas, análisis operativos, testimonios en primera persona, reflexión psicológica y homenajes a las víctimas y a los profesionales que intervinieron durante la catástrofe. El resultado ha sido, según han coincidido organizadores y participantes, “un espacio de aprendizaje colectivo, reconocimiento y memoria, en el que se ha puesto el foco tanto en los protocolos y la coordinación como en el impacto humano que deja una tragedia de estas dimensiones”.

El acto arrancó a las 8:30 horas con la proyección de un vídeo de presentación con imágenes de gran dureza sobre las consecuencias de la Dana y sobre los trabajos desplegados en las horas y días posteriores para intentar recuperar, en la medida de lo posible, la normalidad en las zonas afectadas. Tras esa apertura visual, tomó la palabra el concejal de Tráfico y Seguridad Ciudadana de Altea, Deo Sánchez, encargado de inaugurar oficialmente la jornada.

El concejal de Seguridad Ciudadana de Altea, Seo Sanchez, durante su intervencion en la jornada sobre la primera respuesta en catástrofes naturales.

El concejal de Seguridad Ciudadana de Altea, Deo Sánchez, durante su intervención en la jornada sobre la primera respuesta en catástrofes naturales. / INFORMACIÓN

En su intervención, el edil ha tenido un recuerdo especial para los familiares de las víctimas, enmarcando desde el inicio el encuentro en una doble dimensión: la técnica y la humana. Sánchez ha incidido en que “aunque las catástrofes naturales no pueden evitarse, sí es posible mejorar la forma en que las administraciones y los servicios de emergencia se preparan y responden. Todos sabemos que las catástrofes naturales no se pueden evitar, pero sí podemos decidir cómo respondemos, cómo prepararnos y cómo actuar mejor y ahí está la clave”, ha aseverado.

El responsable municipal ha sido especialmente tajante al subrayar la importancia de la previsión y de la capacidad operativa en los primeros compases de una crisis. “En una emergencia no hay margen para la improvisación. En los primeros momentos, caóticos y decisivos, la diferencia la marca el control y la protección eficaz”, ha afirmado. En esa línea, ha reivindicado el papel de la Policía Local “como primer escalón de intervención, por su rapidez de actuación, su proximidad a la ciudadanía y su capacidad para reaccionar de forma inmediata en el terreno”.

Además, ha destacado que este tipo de encuentros “son esenciales para compartir experiencias, actualizar conocimientos y reforzar protocolos de actuación, especialmente en un contexto en el que los fenómenos meteorológicos extremos obligan a revisar permanentemente los sistemas de prevención y respuesta”. Su discurso ha servido de marco para una mañana en la que se han repetido ideas como la anticipación, la coordinación interinstitucional, la necesidad de medios y la importancia del factor humano.

Testimonios desde la primera línea

Tras la apertura institucional se ha celebrado a las nueve horas la primera mesa redonda, titulada “En primera persona. El profesional vs. la persona, en la emergencia”. Aquí, responsables de policías locales de varios municipios afectados han relatado cómo vivieron la catástrofe, tanto desde su responsabilidad operativa como desde su dimensión más personal. Ha sido uno de los bloques de mayor intensidad de la jornada, con intervenciones marcadas por la crudeza de lo vivido y por el recuerdo de unas horas en las que hubo que tomar decisiones inmediatas en medio del caos.

A lo largo de este primer foro se han repetido conceptos como “implicación”, “esfuerzo”, “solidaridad” y “gratitud”, en referencia al comportamiento de los cuerpos de seguridad, de los servicios de emergencia y también de numerosos ciudadanos que colaboraron de forma altruista durante los días más duros. Los participantes han puesto sobre la mesa no solo las dificultades operativas que supuso actuar en una catástrofe de gran escala, sino también la carga emocional de trabajar entre víctimas, destrucción y pérdida.

La dimensión territorial del desastre ha quedado reflejada en la mención a los 33 municipios afectados, una cifra que da idea de la amplitud del operativo necesario y del enorme reto de coordinación que implicó la emergencia. En ese contexto, la experiencia compartida por los mandos policiales ha permitido conocer cómo se gestionaron los primeros avisos, la movilización de efectivos, el auxilio inmediato a la población y la necesidad de improvisar soluciones sobre el terreno sin perder de vista la seguridad de los intervinientes.

De paisano, los afectados por lal Dana homenajeados en la jornada sobre la primera respuesta en catástrofes naturales.

De paisano, los afectados por lal Dana homenajeados en la jornada sobre la primera respuesta en catástrofes naturales. / INFORMACIÓN

Cooperación entre municipios y respuesta conjunta

En torno a las 11:15 horas ha comenzado la segunda mesa redonda titulada “Cooperación Policial Intermunicipal: Apoyo de las Policías Locales ajenas a las zonas damnificadas”. En ella se ha abordado uno de los aspectos más relevantes que dejó la Dana: la importancia del refuerzo externo cuando la capacidad ordinaria de los municipios afectados queda claramente desbordada por la magnitud del siniestro.

El debate ha puesto de manifiesto que la respuesta eficaz ante una gran emergencia no depende únicamente de los recursos propios de cada localidad, sino de la rapidez con la que se activan redes de ayuda entre municipios, se movilizan plantillas complementarias y se establecen mecanismos ágiles de coordinación. Esa cooperación intermunicipal ha sido señalada como uno de los pilares que permitieron sostener durante días tareas esenciales de seguridad, evacuación, control de accesos, asistencia a la población y apoyo logístico.

Posteriormente, hacia las 12:15 horas, la jornada ha profundizado en la colaboración entre la Unidad Militar de Emergencias (UME) y los bomberos en grandes catástrofes, entre ellas la propia Dana. Este bloque ha servido para visibilizar la importancia del trabajo conjunto entre cuerpos con competencias y capacidades diferentes, pero complementarias, especialmente en escenarios de destrucción masiva, inundaciones, rescates complejos y operaciones prolongadas en condiciones extremas.

La coordinación entre administraciones y servicios especializados ha surgido de nuevo como una de las grandes conclusiones del día. Los intervinientes han onsistido en que la gestión de una catástrofe “exige mando claro, comunicación fluida, protocolos comunes y una cadena de decisiones capaz de adaptarse a situaciones cambiantes”.

El trauma de quienes intervienen

Uno de los enfoques más destacados de la jornada ha sido el dedicado a la salud mental de los profesionales. Una psicóloga de emergencias ha ofrecido la ponencia “El peso del uniforme: gestión del trauma tras el impacto de la dana”, en la que ha recirdado que las secuelas psicológicas “no afectan solo a las víctimas directas, sino también a quienes trabajan en primera línea durante y después de la tragedia”.

Su mensaje ha girado en torno a una idea central: “cuidar al que cuida”. La especialista ha subrayado la necesidad de incorporar de manera estable “apoyo psicológico, seguimiento emocional y herramientas de gestión del trauma para policías, bomberos y demás profesionales de emergencias, que en muchas ocasiones continúan prestando servicio mientras procesan experiencias de enorme dureza”. La intervención de la psicóloga ha reforzado una visión cada vez más presente en la gestión de emergencias: la eficacia operativa también depende del bienestar mental de los equipos.

Un homenaje cargado de emoción

La jornada ha vivido uno de sus momentos más conmovedores con la actuación de Diego Cebrián, profesor de Primaria, junto a alumnos de su colegio, ubicado en uno de los municipios afectados. El homenaje, ya conocido por su paso por Got Talent, volvió a emocionar al auditorio al rendir tributo a los damnificados por la Dana y poner voz, desde la escuela y la infancia, a una experiencia colectiva marcada por el dolor, pero también por la capacidad de sobreponerse.

Ese momento ha servido como bisagra entre la parte más técnica del programa y la vertiente más humana del encuentro, recordando que detrás de cada protocolo, de cada decisión táctica y de cada dispositivo, hay vidas truncadas, familias afectadas y comunidades enteras obligadas a reconstruirse.

El alcalde de Altea, Diego Zaragozi, durante su intervencion en la jornada sobre la primera respuesta en catástrofes naturales.

El alcalde de Altea, Diego Zaragozí, durante su intervención en la jornada sobre la primera respuesta en catástrofes naturales. / INFORMACIÓN

El alcalde pone en valor a la Policía Local

Tras el homenaje ha tomado la palabra el alcalde de Altea, Diego Zaragozí, quien ha agradecido la implicación de todos los cuerpos de seguridad y emergencias presentes en la jornada y ha querido poner un acento especial en la Policía Local, a la que ha definido como “el cuerpo que mantiene el contacto más directo con la ciudadanía y el primero en responder en este tipo de situaciones”.

Zaragozí ha destacado el valor del encuentro al que ha calificado de “muy emotivo y enriquecedor para todos los asistentes”. Según ha expresado, las declaraciones y vivencias escuchadas a lo largo de la mañana “han resultado impactantes y reveladoras, hasta el punto de aportar una visión más amplia y profunda sobre la magnitud de la emergencia y sobre el esfuerzo desplegado por los distintos servicios”.

El primer edil también ha tenido palabras de recuerdo para las víctimas de la Dana y sus familiares, además de agradecer la presencia de los participantes, entre ellos el conseller de Emergencias de la Generalitat. En su intervención ha elogiado el trabajo organizativo detrás de una convocatoria multitudinaria y ha dedicado una mención especial al jefe de la Policía Local de Altea, Vicente Soler, “por su implicación en la preparación de una cita que, a mi juicio, ha destacado tanto por su capacidad de convocatoria como por la calidad de sus contenidos”.

“La magnitud de la Dana hace que haya muchísima gente involucrada, además de la Policía Local, y la jornada de hoy, a mí personalmente, me ha servido para tener muchísima más información de la que tenía. Ha sido un acierto celebrar este tipo de jornada”, ha apostillado el alcalde y ha cerrado su valoración con un balance claramente positivo del encuentro celebrado en Palau Altea.

“Las voces del barro”: el relato de los afectados

Otro de los bloques centrales de la jornada ha llegado a las 13:45 horas con la mesa “Las voces del barro”, protagonizada por cuatro personas afectadas por la Dana que han compartido sus experiencias personales y agradecido el trabajo “incansable y admirable” de quienes les auxiliaron durante los días más duros. Ha sido probablemente el segmento más humano y desgarrador del programa de la jornada.

Entre los testimonios destaca el de Sonia, una de las participantes, que ha relatado que además de perder todos sus bienes materiales, perdió también a su padre. Su intervención ha resumido el sentimiento compartido por muchos damnificados: “Siempre estaremos agradecidos a quienes nos ayudaron y nos trataron con tanto cariño en esos días de terror”. Sus palabras han condensasdo la mezcla de dolor, memoria y gratitud que ha impregnado buena parte de la jornada.

Los cuatro intervinientes han coincidido en que nunca podrán olvidar lo vivido, pero también han trasladado un mensaje de resistencia y reconstrucción. Todos han explicado, desde experiencias distintas, cómo han tratado de levantarse de nuevo tras la tragedia, transformando parte del dolor en una actitud de superación. Junto a ello, han lanzado una petición clara a las administraciones: más medios, mayor colaboración institucional y un mando único capaz de coordinar con mayor eficacia los trabajos en una situación de crisis extrema.

Ese llamamiento ha conectado con uno de los debates de fondo presentes a lo largo de todo el encuentro: la necesidad de extraer lecciones concretas de la experiencia para que la respuesta futura sea más rápida, más ordenada y más eficaz.

Clausura con propuestas de futuro

El acto lo ha clausurado pasadas las 15:00 horas el conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, quien además de sumarse a los agradecimientos y al recuerdo a las víctimas, ha expuesto algunas de las líneas de trabajo impulsadas por su Conselleria para hacer frente a una eventual emergencia similar a la vivida con la Dana de Valencia del 29 de octubre de 2024.

Durante su intervención, Valderrama ha avanzado que las medidas en marcha pasan por “más formación, nuevos protocolos de actuación e inversiones, entre otras actuaciones destinadas a mejorar la prevención y a garantizar una respuesta más rápida y eficiente en caso de repetirse un episodio de gran magnitud”. El objetivo, según se ha señalado en la clausura, “es reforzar todo el sistema de emergencias a partir de la experiencia acumulada y de los fallos detectados en una catástrofe que dejó una profunda huella en la Comunitat Valenciana”.

En ese repaso final se ha recirdado especialmente el impacto sufrido por l’Horta Sud, señalada como la comarca más devastada, y por municipios como Paiporta, Alfafar, Sedaví, Torrent, Aldaia y Algemesí, que padecieron daños catastróficos por desbordamientos. La referencia territorial ha ayudado a contextualizar la dimensión real de la tragedia y a subrayar la importancia de que las administraciones conviertan el aprendizaje en planificación efectiva.

Una jornada para la memoria y la mejora

Más allá de los datos de asistencia o del peso institucional del encuentro, la jornada celebrada en Altea deja una idea central: la primera respuesta salva vidas, ordena el caos inicial y condiciona toda la gestión posterior de una catástrofe. Pero también deja otra certeza igual de importante: ninguna estructura de emergencias puede considerarse completa si no incorpora coordinación real, apoyo mutuo entre municipios, atención psicológica a los intervinientes y escucha activa a las víctimas.

Con cerca de 800 asistentes, un programa prolongado durante varias horas y la participación de responsables públicos, cuerpos de seguridad, profesionales de emergencias, especialistas y afectados directos, el Palau Altea se ha convertido en un espacio de reflexión compartida sobre una tragedia reciente cuyas consecuencias siguen muy presentes. El encuentro ha servido para reconocer el trabajo de quienes estuvieron en primera línea, para honrar a las víctimas y para insistir en que la preparación, la formación y la cooperación institucional no son un complemento, sino una necesidad.

La jornada “La fuerza de la primera respuesta en catástrofes naturales” se cierra así con un balance ampliamente positivo y con un mensaje nítido: ante fenómenos extremos cada vez más complejos, la diferencia entre el desorden y la eficacia, entre la desprotección y la asistencia, entre el colapso y la respuesta organizada, empieza en los primeros minutos y en la capacidad de todos los actores implicados para actuar como un solo cuerpo.

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