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Malestar en la Policía Local de La Vila por el modelo de seguridad y la creación del grupo UROS

Agentes denuncian pérdida de la policía de proximidad, falta de transparencia y un enfoque “más orientado al espectáculo que a la prevención”

Furgoneta y material del UROS llevado a los colegios de La Vila.

Furgoneta y material del UROS llevado a los colegios de La Vila. / INFORMACIÓN

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El modelo de seguridad ciudadana en La Vila Joiosa ha generado un creciente malestar dentro de la propia Policía Local, donde varios agentes -que prefieren mantenerse en el anonimato- alertan de un cambio de enfoque que se aleja de las funciones tradicionales del cuerpo y de las necesidades reales del municipio. Los policías describen también una situación de incremento de la inseguridad y una división del cuerpo policial donde los políticos dominan la escena propiciando funcionarios de primera y de segunda.

No es la primera vez que funcionarios de la Policía Local de La Vila Joiosa muestran su disgusto con la deriva que consideran está afectando a la gestión y organización del cuerpo, con incidencia en la creación del UROS. Según estas fuentes, la implantación de este grupo especializado, presentado como una unidad de intervención rápida, ha acentuado las críticas internas. Los agentes cuestionan tanto su utilidad como su encaje dentro de las competencias de la Policía Local, al considerar que algunas de sus funciones se aproximan a ámbitos propios de otros cuerpos de seguridad del Estado, como la Guardia Civil o la Policía Nacional.

Además, denuncian que el proceso de selección de los integrantes del grupo no se habría ajustado plenamente a los procedimientos habituales, lo que ha generado inquietud y división en la plantilla. Según uno de los testimonios, la elección de efectivos se realizó mediante pruebas internas no supervisadas por la Jefatura conforme a los criterios reglamentarios, lo que ha contribuido a aumentar el malestar entre los agentes.

Las críticas no se limitan a la creación de esta unidad. Desde dentro del cuerpo se advierte de una progresiva pérdida del modelo de policía de proximidad, basado en la presencia en los barrios, el contacto directo con vecinos y comerciantes y la prevención de conflictos antes de que deriven en delitos. En su lugar, consideran que se está priorizando una imagen más “operativa” o “intervencionista”, que no responde a la realidad diaria de la seguridad local.

Robo enfrente del Retén

Este cambio de enfoque se produce en un contexto que los propios agentes califican de preocupante, con un aumento de pequeños delitos, robos y una mayor sensación de inseguridad ciudadana. Ponen como ejemplo el intento de robo hace unos días en la pastelería Los Argentinos “a plena luz del día y enfrente del Retén, lo que dice mucho de la impunidad”, asevera uno de ellos.

A esta circunstancia de inseguridad, se suma la presión poblacional del municipio, que cuenta con algo más de 40.000 habitantes censados, pero que puede alcanzar los 60.000 según indicadores de consumo utilizados por estas mismas fuentes informativas, y superar los 100.000 en periodos estivales. El servicio policial para estas cifras se sitúa en poco más de 70 agentes.

Con cascos y escudos

En cuanto a la estructura del grupo UROS, las fuentes apuntan a que estaría integrado por entre 12 y 15 agentes, algunos de ellos interinos, y que no funcionaría como una unidad exclusiva, sino que sus miembros compatibilizarían estas funciones con otros servicios, percibiendo compensaciones en forma de horas extraordinarias. El grupo aún no ha comenzado a operar y está pendiente de la elección de los uniformes -según apuntan llevarían boinas- y estaría dotado de “arietes para abrir puertas, escudos, cascos antidisturbios y demás material propio de unidades de control de masas o de operaciones especiales, no solo supone un dispendio injustificado, sino una peligrosa confusión de roles”, relatan.

A la vez que la desaparecida policía de barrio- tan necesaria según estos testimonios y que armoniza una convivencia ciudadana a la vez que es eficiente en la prevención de delitos- los funcionarios abogan por una policía rural que en el pasado controlaba los vertidos en las extensas zonas rurales de la localidad o que solo con su presencia dotaba de una sensación de protección a los pobladores de esas áreas diseminadas.

El clima interno tampoco atraviesa su mejor momento. Los testimonios recabados hablan de una plantilla “dividida”, con un ambiente laboral deteriorado y un aumento de bajas que algunos vinculan a situaciones de presión interna. En este sentido, advierten del riesgo de crear “una policía de primera y otra de segunda” como consecuencia de decisiones organizativas y políticas.

Frente a este escenario, los agentes coinciden en señalar que la prioridad debería ser reforzar la policía de barrio como herramienta más eficaz para la prevención del delito, apostando por la cercanía, el conocimiento del entorno y la coordinación entre cuerpos como vía para mejorar la seguridad en el municipio. INFORMACIÓN intentó contactar con el concejal de Seguridad Ciudadana, Jaime Santamaría, para contrastar estos datos, pero al cierre de la edición no habían contestado al requerimiento.

Por otra parte, la Concejalía de Seguridad Ciudadana acometía este viernes una jornada de convivencia con los centros escolares en el polideportivo La Torreta en un intento de promocionar las labores de la Policía Local, donde se han realizado demostraciones con la unidad canina K9 y la unidad de drones. También se ha mostrado la furgoneta y material perteneciente al grupo UROS puesto en cuestión en este reportaje por algunos agentes de la policía.

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