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“No es por bailar”: el vídeo viral de Benidorm que divide a las redes tras una multa de 4.800 euros a unos artistas callejeros

Un joven denuncia que la Policía Local les sancionó y les retiró material tras un show de baile y acrobacias mientras el sindicato de la policía asegura que actuaron conforme a la normativa

Tres imágenes del vídeo que ha provocado un gran debate en las redes sociales.

Tres imágenes del vídeo que ha provocado un gran debate en las redes sociales. / INSTAGRAM

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Un vídeo grabado en Benidorm y publicado en Instagram ha abierto un fuerte debate en redes sobre arte callejero, convivencia y uso del espacio público. En la grabación, un joven denuncia que él y sus compañeros han sido sancionados tras realizar un espectáculo de baile y acrobacias en la calle.

Según su versión, la multa sería de 1.200 euros a cada uno, hasta un total de 4.800 euros, además de la retirada de dos patines y otros costes que él eleva a 5.800 euros. En el vídeo asegura que el motivo es “bailar” y defiende que sólo estaban dando “arte” y “sonrisas” en la calle.

La publicación se ha viralizado porque enfrenta dos lecturas muy distintas. Una parte de los comentarios considera desproporcionada la actuación policial y defiende que “el arte callejero no es delito”. Otros usuarios, en cambio, responden que el problema no sería bailar, sino realizar un espectáculo en la vía pública con música, posible recaudación y sin autorización.

La propia normativa municipal de Benidorm recoge distintas ordenanzas sobre uso de espacios públicos, movilidad, playas y contaminación acústica, disponibles en la web del Ayuntamiento. Además, en los últimos años el debate sobre los artistas callejeros en la ciudad ya había llegado al plano político: en 2024 el PSOE reclamó un nuevo reglamento específico para regular esta actividad en Benidorm.

El matiz clave: ¿baile espontáneo o actuación organizada?

Ahí está la clave del caso. Bailar espontáneamente en la calle no equivale necesariamente a una infracción. Pero montar una actuación organizada, usar altavoces, ocupar espacio público, generar aglomeraciones o recibir dinero puede entrar en otro terreno: el de las ordenanzas municipales, las licencias, la contaminación acústica y la ocupación de vía pública.

Las reacciones reflejan esa división. Algunos usuarios cargan contra la multa y la comparan con otros problemas de seguridad o incivismo. Otros insisten en que las terrazas, comercios y locales pagan tasas, cumplen horarios y necesitan permisos, por lo que un espectáculo callejero con equipo de sonido no puede funcionar al margen de esas reglas.

También se repite otra pregunta: por qué se habrían retirado los patines. Varios comentarios apuntan a posibles obligaciones sobre vehículos de movilidad personal, aunque con la información disponible no puede confirmarse si la retirada estuvo vinculada a seguro, casco, matrícula, circulación indebida o a la propia intervención policial.

El caso deja una conclusión incómoda: el debate no es sólo si bailar es arte, sino cómo se regula el arte cuando ocupa una calle compartida por vecinos, turistas, terrazas, comercios y peatones.

Benidorm vive precisamente de su espacio público. Por eso cualquier actuación callejera puede ser vista de dos formas opuestas: como animación urbana o como molestia si hay ruido, cobro, ocupación o falta de permiso.

A falta de la versión oficial completa y del contenido exacto de las sanciones, el vídeo ya ha conseguido algo evidente: convertir una multa local en un debate nacional sobre hasta dónde llega la libertad artística en la calle y dónde empiezan las normas de convivencia.

"Sin autorización municipal"

Por otro lado, el SPPLB, Sindicato Profesional de la Policía Local de Benidorm ha mostrado públicamente su “total apoyo” a la actuación realizada por los agentes en relación con la polémica. Desde la organización sindical sostienen que la intervención policial se llevó a cabo “de forma lícita y legal”, aplicando la normativa vigente ante una actividad desarrollada en la vía pública sin la correspondiente autorización municipal.

Según explica el sindicato, durante la actuación se habría producido una ocupación del espacio público para realizar un espectáculo con música amplificada mediante altavoces móviles “a un volumen excesivo”, circunstancia que, apuntan, podría ocasionar molestias a ciudadanos y residentes. Asimismo, añaden que tras las actuaciones los participantes “reciben o presuntamente exigen gratificaciones económicas”.

El sindicato recuerda además que Benidorm cuenta con una ordenanza específica que regula las expresiones artísticas en la calle y con un procedimiento administrativo al que pueden acogerse quienes deseen realizar este tipo de actividades de manera autorizada. Según indican, actualmente existen artistas urbanos que sí disponen de permisos en vigor tras cumplir los requisitos establecidos.

Por último, desde la organización sindical plantean interrogantes sobre la actividad económica derivada de estas actuaciones callejeras, cuestionando si los ingresos obtenidos son declarados ante la Agencia Tributaria.

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