Calas, acantilados y una torre defensiva: así es la ruta de senderismo junto al mar más sorprendente de Alicante
Se trata de un itinerario accesible para disfrutar del litoral de la provincia antes del calor y de las aglomeraciones del verano

Aitana Solera
Mayo es uno de los mejores meses para recuperar el contacto con la naturaleza sin tener que organizar una gran escapada. Las temperaturas todavía son agradables, los días se alargan y el cuerpo empieza a pedir planes al aire libre después de meses de rutinas cerradas. En la provincia de Alicante, el senderismo se convierte en una forma sencilla de desconectar durante el fin de semana, hacer deporte sin prisas y descubrir paisajes que combinan montaña, mar e historia a pocos kilómetros de casa.
Además, caminar en primavera permite disfrutar de muchas rutas antes de que llegue el calor más intenso del verano. No hace falta afrontar grandes desniveles ni recorridos exigentes para sentir que se ha aprovechado la mañana: basta con elegir un sendero cómodo, llevar agua, calzado adecuado y dejarse llevar por el paisaje. Una de esas opciones es el Sendero de la Costa de La Vila Joiosa, una ruta entre la Vila Joiosa y Benidorm que recorre uno de los tramos de litoral más sorprendentes de la Marina Baixa: una franja todavía sin grandes edificaciones, con calas, acantilados suaves, restos históricos y vistas abiertas al Mediterráneo.
Sendero de la Costa de La Vila Joiosa
La ruta suele comenzar en la playa del Torres, al norte de la Vila Joiosa, junto al paseo marítimo. Desde allí, el sendero asciende suavemente por la ladera y permite mirar atrás para ver la playa, el perfil del municipio y el azul del mar enmarcando el paisaje. Este itinerario es conocido también como la Colada de la Costa, porque sigue el trazado de una antigua vía pecuaria por la que circulaba el ganado. Hoy, ese camino se ha convertido en una de las mejores formas de recorrer a pie este tramo costero. El recorrido permite conocer en una mañana parte del litoral vilero, la Torre de San José y el Racó del Conill antes de alcanzar la Torre de l’Aguiló, el punto más alto y panorámico del itinerario.
El camino es, en general, sencillo y apto para familias acostumbradas a caminar. La mayor parte discurre por senda amplia o pista, con tramos bien visibles y sin grandes dificultades técnicas. La distancia varía según hasta dónde se quiera llegar: unos cinco o seis kilómetros si el objetivo es la Torre de l’Aguiló, mientras que la ruta puede alargarse hasta algo más de ocho kilómetros si se baja después a la Cala de Finestrat y se regresa al punto de partida.
Uno de los primeros atractivos del recorrido es Cala Fonda, una pequeña entrada de mar algo escondida, de acceso más incómodo y con ese aspecto de rincón apartado que todavía conserva parte de la costa alicantina. Más adelante aparece el Racó del Conill, una de las calas más conocidas del itinerario. En realidad, son dos pequeñas calas separadas por un saliente rocoso, con aguas claras y fondos marinos muy apreciados para el snorkel. Es también una cala de tradición naturista. El entorno invita a detenerse, mirar el color del agua y relajarse.
Subida hacia la Torre de l’Aguiló
Tras dejar atrás el Racó del Conill, el sendero afronta el tramo más exigente: la subida hacia la Torre de l’Aguiló. No es una ascensión larga, pero sí concentra el principal desnivel de la ruta. En algunos puntos hay escalones de madera que ayudan a progresar y pequeñas zonas donde descansar, incluso mesas de picnic repartidas en la subida. El esfuerzo tiene recompensa. La Torre de l’Aguiló, una construcción defensiva del siglo XVI, formaba parte del sistema de vigilancia de la costa frente a los ataques de piratas berberiscos, como recuerdan varias guías locales sobre el recorrido. Desde su explanada se obtiene una de las mejores panorámicas de la zona: Benidorm al fondo, la isla recortada sobre el mar, la Serra Gelada y, en días claros, las montañas de la Marina Baixa.
La vuelta puede hacerse por el mismo camino o completarse con una variante que desciende de nuevo hacia el Racó del Conill antes de regresar a la playa del Torres. Quien aún tenga fuerzas puede continuar hasta la Cala de Finestrat, aunque conviene calcular bien el tiempo, el calor y el agua disponible. Al terminar, la playa del Torres ofrece otro aliciente: la Torre de Sant Josep, un monumento funerario romano situado muy cerca del paseo, y una zona de playa con arbolado que permite descansar a la sombra. Como plan de mayo, el Sendero de la Costa de Villajoyosa tiene todos los ingredientes para funcionar: distancia moderada, vistas continuas, calas para refrescarse si el tiempo acompaña y una mezcla de naturaleza e historia difícil de encontrar en rutas tan accesibles. La recomendación final es sencilla: salir temprano, evitar las horas centrales si sube la temperatura, respetar las calas y no dejar residuos.
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