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Bar moderno o tradicional: las dos opciones conviven en el laboratorio turístico de Benidorm

La ciudad cuenta con más de mil locales donde se disfruta de tapa más caña o de platos coloridos para Instagram

Bar estilo tradicional con una carta clásica que el gerente varía todos los años.

Bar estilo tradicional con una carta clásica que el gerente varía todos los años. / INFORMACIÓN

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Benidorm ha avanzado en las más modernas propuestas turísticas y la gastronomía no se queda en el sótano, sino que pone en primera línea el mercado tradicional renovado o los más coloridos diseños de platos ansiosos de quedar fotografiados para las redes sociales. Las dos líneas conviven de momento en un lugar que experimenta y que ofrece diversas opciones aunque con la daga económica que revolotea tras algunas empresas que no pueden asumir los altos alquileres y buscan otras opciones de negocio.

No es, sin embargo, la disolución el camino que sigue la hostelería aunque sí predomina un movimiento de renovaciones y cambios de negocio a la sombra de la demanda de los consumidores, La Concejalía de Comercio informa de un total de 622 bares, 133 cafeterías y 286 restaurantes entre los que es difícil discernir si son tradicionales o modernos y que suman siete bajo el epígrafe de gastrobar.

El panorama pesimista que pinta la llegada de estas innovadoras formas de acceder a la comida con anuncios que precisan el desalojo de los bares de toda la vida no tiene una vinculación cierta en Benidorm donde tras muchas consultas con la hostelería y las empresas turísticas, todas aluden a una convivencia que enriquece la oferta de la ciudad.

Así lo valoran desde la Fundación Visit Benidorm cuya gerente, Leire Bilbao, engarza a Benidorm con el camino global que supondría un “enriquecimiento del destino siempre que no se pierda la esencia de lo tradicional”. En este análisis entra en juego el diseño del establecimiento que suma enteros para los nuevos “foodies” y que sí podría dañar una gastronomía auténtica al dar preponderancia a la imagen frente a la elaboración culinaria.

Desde la fundación han tomado nota de la proliferación de negocios con productos no locales como “pokes” hawaianos o los "açais" brasileños. Estas introducciones se suman a la ciudad cosmopolita que es Benidorm donde llegaron en el pasado las hamburgueserías o el sushi o, más recientemente, las tartas de queso.

Para Bilbao el análisis que deparan estas aperturas y modelos significa que el sector de la restauración está en una época de protagonismo y de éxito y mientras que no merma el consumo de arroz tradicional o de tapas, con una “reinvención” de la mano de las redes sociales que empujan a compartir en imágenes lo que comes.

Supermercados con comida

En el mismo sentido se pronuncia la secretaria de Abreca, Irene Carreño, la principal asociación hostelera de Benidorm con un espaldarazo a la variedad y calidad de ofertas gastronómicas en las calles y locales. La única competencia desleal que acusan y que sufren es la de los supermercados con zonas destinadas a comidas preparadas para sentarse y consumir in situ.

Desde la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Alicante (Apeha) también apoyan los dos modelos aunque su secretario, Pedro Francés, reconoce que no deja de ser una moda. El único cariz negativo sería la menor disponibilidad de personal de servicio en la nueva hornada de locales, aunque remata que “siempre vamos a buscar el restaurante de cuchara porque la idiosincrasia del español no desaparece”.

Tardeo

El representante de Apeha no observa una disminución de los bares frente a los gastrobares, pero hay un desplazamiento del consumo con la llegada del tardeo que ha repercutido en las discotecas y locales de ocio nocturno muchos de los cuales han desaparecido al cambio de costumbre.

La clausura de bares ha venido condicionada por presiones fiscales, altos pagos o coste de contratación laboral. Todo ello ha deparado que algunos negocios abran sus puertas con varios socios que son también trabajadores con lo que se ahorran costes, según Francés.

Otro factor es el de las cadenas de marca, con una expansión importante y que “no consolidan clientela”. El secretario de Apeha considera que estos usuarios son de paso y no significan competencia para los clásicos.

De lo tradicional a lo moderno

Bar tradicional, cuyo tándem ganador es la cerveza con tapa, y dominó por la tarde. Más de 20 años liderando un bar tradicional y guiando a su clientela hasta la cervecita y la tapa, una fórmula de éxito contenido que el gerente, Fernando, no quiere cambiar porque “soy feliz aunque podría ganar más dinero”. Algunos locales modernos de los alrededores no le suponen competencia y se asombra de los altos precios que reflejan en sus cartas. “Aquí viene gente obrera, esto es un bar de barrio par tomar la caña y los domingos cubrimos con unas 80 personas que vienen a consumir nuestro cordero asado”, completa el dicharachero hostelero que abunda en que en su establecimiento “nada de aguacate; aquí, unos buenos bocadillos”.

En la zona donde irrumpen con fuerza descomunal los altos edificios de Poniente, se erige desde hace cuatro años un bar que ya lleva etiqueta de “longue”, aunque su gerente Josef no quiere entrar en la denominación de moderno, la decoración del lugar es muy instragameable y su carta con QR dispone de comida tex mex con llamada del grill y especialización en carnes. Aquí una hamburguesa puede llegar a costar 15 euros con la renovación que se ha dado en aplicar desde hace unos años a este trozo de carne picada antes tan humilde.

El diseño moderno de algunos bares implica, junto a sus vistosos platos, subir la foto a redes sociales.

El diseño moderno de algunos bares implica, junto a sus vistosos platos, subir la foto a redes sociales. / INFORMACIÓN

El tique medio es de 15 a 20 euros y la clientela la componen residentes y turistas que pueden degustar alguna comida fusión como las cocinadas en wok o el propio tartar. Por la noche abre la oferta a los cócteles que también son un complemento que atrae por su versatilidad, colores, combinaciones y que la restauración ha relanzado con concursos varios.

En otra ubicación, al borde de la playa, ofrece sus desayunos otro bar moderno que tiene en cadena tres establecimientos más en la costa alicantina y murciana. Tartas de zanahoria, de queso, brownies, cheescake de pistacho y, en salados en el puesto de salida la imprescindible tostada de salmón y aguacate.

El local trabaja los desayunos y el llamado “brunch”, con un precio medio de 15 a 17 euros y con un gancho de cafés con preparaciones diversas. La estrella es el menú benedicto que incluye combinaciones de huevos y jamón con salsa, un plato reproducido cientos de veces en las redes sociales con usuarios que suben su atractivo y compuesto almuerzo.

Y ahora sólo queda elegir por una oferta u otra, o simplemente dejarse llevar según apetezca en este Benidorm que siempre ha combinado gastronomía global para todos los gustos y casi todos los bolsillos.

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