El refugio naturista más bonito de Alicante: una pequeña cala escondida entre rocas y aguas turquesas
Este rincón junto al Mediterráneo sorprende por sus aguas cristalinas, sus paredes de roca y una lengua natural que divide la cala en dos espacios únicos

INFORMACIÓN
La Costa Blanca es el lugar ideal para el verano. Está llena de playas conocidas, paseos marítimos concurridos y grandes arenales que cada verano reciben a miles de visitantes. Pero su verdadero encanto también se esconde en lugares más pequeños, recogidos y naturales, donde el paisaje cambia por completo. Entre acantilados, pinos y aguas transparentes aparecen calas que parecen alejadas del turismo más convencional, rincones donde el Mediterráneo se muestra más salvaje y donde el baño se convierte en una experiencia distinta.
Estas calas escondidas son uno de los grandes tesoros de Alicante. No siempre tienen el acceso más cómodo ni el espacio más amplio para extender la toalla, pero precisamente ahí está parte de su atractivo. Muchas conservan una belleza más natural, con rocas, fondos marinos limpios y pequeñas entradas al mar que invitan a nadar, bucear o simplemente desconectar. En una provincia tan asociada al sol y playa, estos rincones recuerdan que la Costa Blanca también puede ser abrupta, íntima y sorprendente.
Racó del Conill
Una de esas calas es Racó del Conill, en La Vila Joiosa. Se encuentra a unos tres kilómetros del centro urbano, en dirección hacia Benidorm, y está considerada una de las calas con mayor tradición nudista de la Marina Baixa. Se trata de una cala de cantos rodados y arena, de unos 160 metros de longitud, dividida en dos partes por una lengua de roca que le da una imagen muy característica. Ese saliente natural separa el espacio en dos zonas y crea una de las estampas más reconocibles de este rincón del litoral alicantino.
El paisaje es uno de sus principales reclamos. Racó del Conill está rodeada de paredes verticales, grandes rocas y vegetación mediterránea, lo que le da un aire de cala aislada pese a estar relativamente cerca de núcleos turísticos muy transitados. Sus aguas limpias y transparentes la convierten en un lugar especialmente atractivo para quienes llevan gafas de snorkel y quieren observar la vida marina sin alejarse demasiado de la orilla. No es una playa pensada para largos paseos por la arena, sino para bañarse, explorar el fondo, descansar junto a la roca y disfrutar de un entorno que muchos comparan con algunas calas de Baleares por su aspecto recogido y natural.
Tradición naturista
La cala mantiene una fuerte tradición naturista, vinculada precisamente a su carácter más apartado. Durante décadas, estos espacios menos urbanizados y más resguardados fueron elegidos por quienes buscaban practicar nudismo con tranquilidad. En los últimos años, sin embargo, el aumento de visitantes vestidos ha generado cierto debate entre los usuarios naturistas, que consideran que la presencia mayoritaria de bañistas textiles puede desdibujar la identidad histórica de la cala.
Cómo llegar
El acceso forma parte de la experiencia, aunque no conviene idealizarlo. Se puede llegar por carretera, pero el acceso rodado es estrecho y algo complejo, por lo que se recomienda conducir con prudencia y tener en cuenta que en verano la ocupación puede ser elevada. La existencia de aparcamiento cercano y de un chiringuito ha hecho que Racó del Conill sea hoy mucho más conocida que en el pasado. Esa popularidad tiene una doble cara: facilita que más personas descubran el lugar, pero también aumenta la presión sobre un espacio pequeño, donde no siempre hay sitio suficiente para todos y donde la tranquilidad depende mucho del día y la hora de visita.
Precisamente por su tamaño reducido, Racó del Conill exige una visita respetuosa. No es una cala para acudir sin prestar atención al entorno ni a quienes la frecuentan. La tradición nudista implica una norma básica de convivencia: no invadir la intimidad de otros bañistas y respetar que haya personas que acuden allí buscando un espacio naturista. También conviene llevar escarpines, agua, protección solar y todo lo necesario para pasar unas horas, sin dejar residuos y sin ocupar zonas sensibles. La belleza de la cala depende en buena medida de que se mantenga su carácter natural.
Quien busque una playa amplia, con arena abundante y todos los servicios urbanos quizá encontrará opciones más cómodas en otros puntos de La Vila o de la Costa Blanca. Pero quien quiera descubrir una cala diferente, de aguas cristalinas, paredes rocosas y tradición naturista, tiene en Racó del Conill uno de los rincones más especiales de Alicante. Su lengua de roca, su fondo marino y su aspecto casi escondido la convierten en una postal mediterránea difícil de olvidar. Eso sí, mejor ir temprano, evitar los días de mayor afluencia y recordar que los lugares más bonitos también son los que más cuidado necesitan.
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