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EJEMPLO DE SUPERACIÓN

Andrea Pérez, la joven de Altea que tras una lesión medular en 2023 da sus primeros pasos contra todo pronóstico

Una caída llevó a la jugadora profesional de pádel a una silla de ruedas. Hoy compite en tenis adaptado, afronta nuevos retos y convierte las redes sociales en una ventana para normalizar la discapacidad

A Andrea Pérez le dijeron que no volvería a caminar y ya ha vuelto a dar sus primeros pasos.

A Andrea Pérez le dijeron que no volvería a caminar y ya ha vuelto a dar sus primeros pasos. / @andrea.perez13

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Alicante

La vida de Andrea Pérez Sellés se medía antes en partidos, viajes y entrenamientos. Había comenzado a jugar al pádel con seis años, competía en el circuito profesional y estudiaba Marketing en la Universidad de Alicante. El 27 de agosto de 2023, una caída de unos cuatro metros por un barranco le fracturó una vértebra y le provocó una lesión medular.

Los médicos le advirtieron de que posiblemente no volvería a caminar. Andrea tomó aquella información como un diagnóstico, no como una orden. Un año y medio después consiguió dar sus primeros pasos, aunque continúa utilizando una silla de ruedas y reconoce que todavía no tiene una marcha funcional.

Ahora el pádel ya no ocupa el centro de su carrera deportiva. En su lugar han aparecido el tenis adaptado, los entrenamientos de fuerza y nuevos desafíos como el Hyrox de Londres.

Su historia tampoco se limita a la rehabilitación: se ha convertido en creadora de contenido, comunicadora y profesional del marketing con una comunidad que supera los 129.000 seguidores en Instagram.

El deporte empezó en un club de Altea

Andrea creció en Altea y conoció el pádel observando a sus padres jugar con amigos. Aunque inicialmente estaba apuntada a tenis, quiso probar el deporte que veía al otro lado del cristal y acabó convirtiéndolo en su principal objetivo.

La ilusión de volver a competir es lo que me ha devuelto la chispa que perdió mi vida

Primero llegaron los torneos de menores en la Comunitat Valenciana. Después comenzó a competir por toda España y, al cumplir los 18 años, dio el salto al circuito absoluto. Su ficha oficial en la Federación Internacional de Pádel recoge un mejor puesto de 148 en el ranking FIP.

La competición comenzó a ocupar tanto espacio que resultaba difícil compaginarla con el grado de Marketing de la Universidad de Alicante. Andrea contó que algunos torneos coincidían con exámenes y que llegó a priorizar los viajes y entrenamientos para intentar avanzar en el pádel.

Su perfil actual resume aquella etapa con cuatro palabras: "Ex pro padel player". No reniega del deporte que marcó su infancia, pero su vida deportiva ha tomado otra dirección.

La noche que cambió todos sus planes

El accidente ocurrió el 27 de agosto de 2023. Había salido con sus amigas para despedir el verano cuando un tropiezo provocó que cayera por un desnivel de aproximadamente cuatro metros. Fue trasladada al hospital, ingresó en la UCI y tuvo que ser operada tras sufrir una fractura vertebral con lesión medular.

Después de la intervención en el Hospital de Dénia comenzó una etapa de meses de ingreso, incertidumbre y rehabilitación. El siguiente destino fue el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, donde permaneció alrededor de ocho meses.

Durante los primeros meses apenas observó movimiento en las piernas. Cuando comenzó a recuperar pequeñas respuestas musculares, aquella evolución abrió una posibilidad que parecía descartada al inicio.

El elevado coste de seguir rehabilitándose

La salida del hospital público planteó un problema que iba más allá de la medicina. Para continuar con un tratamiento intensivo necesitaba acudir a una clínica privada especializada en neurorrehabilitación.

En abril de 2024 explicó que el coste podía situarse entre 4.000 y 5.000 euros mensuales, una cantidad difícil de asumir durante un proceso cuya duración era imposible anticipar. Clubes, federaciones y entidades deportivas organizaron actividades solidarias, mientras ella puso en marcha una campaña de micromecenazgo para aliviar el esfuerzo económico de su familia.

Andrea Pérez durante una sesión de rehabilitación.

Andrea Pérez durante una sesión de rehabilitación. / GOFUNDME

La recaudación supera actualmente los 12.600 euros, aportados por más de 300 personas. La propia deportista explicó que el dinero serviría para prolongar una rehabilitación que consideraba decisiva para no perder la capacidad que todavía podía recuperar.

El objetivo inicial de aquella campaña era volver a caminar y, algún día, regresar al deporte. La segunda parte ya se ha cumplido, aunque de una manera distinta a la que imaginaba.

De la pista de pádel al tenis en silla

Andrea comenzó a probar natación, ciclismo y otras disciplinas adaptadas durante su rehabilitación. Finalmente encontró en el tenis en silla de ruedas una nueva vía competitiva.

El cambio no es tan radical como puede parecer. El tenis adaptado conserva las dimensiones de la pista, la red y las raquetas del juego convencional. Su principal particularidad reglamentaria es que permite dos botes de la pelota.

En mayo de este año participó junto a la paralímpica Lola Ochoa en una exhibición y una charla celebradas durante la Copa Faulconbridge, en Valencia. Allí ambas reclamaron más recursos, patrocinadores e infraestructuras para que el deporte adaptado pueda crecer en condiciones de igualdad.

Su biografía en Instagram ya no la presenta como jugadora de pádel, sino como tenista adaptada. También incorpora un nuevo reto: Hyrox Londres 2026, una prueba que combina carrera y ejercicios funcionales y que vuelve a situar la competición en su horizonte.

Un año y medio hasta los primeros pasos

Andrea cuenta en su canal oficial que los primeros pasos llegaron aproximadamente un año y medio después del accidente. No significaron abandonar la silla ni completar la recuperación, sino alcanzar un avance que los pronósticos iniciales consideraban muy improbable.

Siempre tenemos el poder de decidir qué hacer con lo que nos pasa, y yo decidí que nada iba a quitarme las ganas de comerme el mundo y luchar por mis sueños

Ella misma ha evitado presentar esa evolución como una curación milagrosa. En noviembre de 2025 explicaba que todavía no disponía de una marcha funcional y que necesitaba la silla para desplazarse, aunque había conseguido mucho más de lo que inicialmente le dijeron que sería posible.

Su contenido muestra esa realidad sin borrar las contradicciones: ejercicios de pie, sesiones de rehabilitación, desplazamientos en silla, entrenamientos, caídas, progresos y días en los que el cuerpo no responde como esperaba.

La competición que mantiene consigo misma no consiste únicamente en volver a andar. También pasa por construir una vida activa sin aplazarla hasta que llegue una recuperación completa.

De 10.000 a 129.000 seguidores

Andrea ya publicaba vídeos de pádel antes del accidente y tenía alrededor de 10.000 seguidores. Durante su ingreso decidió no desaparecer de las redes y comenzó a mostrar cómo cambiaban actividades tan cotidianas como ducharse, entrar en un establecimiento, viajar o entrenar.

Su intención, según explicó, no era presentarse como alguien excepcional, sino normalizar una realidad que viven muchas personas. Aquella decisión multiplicó el alcance de sus perfiles. En julio de 2026, su cuenta de Instagram reúne unos 129.000 seguidores, mientras que en TikTok suma cerca de 70.000 y más de dos millones de "me gusta".

La cuenta mezcla deporte, rehabilitación, humor, moda y explicaciones sobre la lesión medular. No todo gira alrededor de los avances físicos. También habla de autonomía, accesibilidad, frustraciones y del modo en que cambió su percepción de las personas que utilizan silla de ruedas.

Su formación en Marketing se ha convertido además en una herramienta profesional. En LinkedIn se presenta como creadora de contenido y especialista interesada en la estrategia de marca, el marketing digital y el emprendimiento. La comunicación que comenzó como un diario personal ha terminado formando parte de su trabajo.

La noche en que también conquistó una pasarela

En noviembre de 2025, Andrea participó en el décimo aniversario de "ab Fashion", la pasarela celebrada en el Palacio de Congresos de Albacete. La iniciativa de Amiab permitió que una persona en silla de ruedas desfilara por primera vez en este evento.

Si una cosa tengo clara es que nada va a detenerme, nada va a consumir mi ambición, mis sueños, mi disciplina, y sobre todo, mi amor por la competición

Andrea abrió el desfile y reconoció después que los nervios fueron especialmente intensos porque nunca había ejercido como modelo. Su presencia buscaba mostrar que la moda también puede ser un espacio de representación para las personas con discapacidad.

"La silla no es un impedimento si tú lo quieres", afirmó antes de la cita, en unas declaraciones difundidas por Amiab. Para la entidad, su participación no debía entenderse como una anécdota, sino como un acto de visibilidad y normalización.

Una historia que no termina al ponerse de pie

La frase que acompaña buena parte del contenido de Andrea es "lo imposible solo es un poquito más difícil". Resume su mentalidad competitiva, pero su perfil actual muestra algo más amplio que una carrera obsesiva por recuperar la marcha.

Andrea sigue trabajando para mejorar su movilidad, pero también compite, estudia, desarrolla proyectos de marketing, desfila y prueba deportes que antes no formaban parte de sus planes. La silla no aparece como el final de su historia ni los primeros pasos como la única medida válida de éxito.

La joven que soñaba con crecer en el pádel profesional continúa redefiniendo sus límites. La pista ha cambiado, las reglas son otras y el camino no se parece al que había imaginado en Altea. Lo que permanece intacto es la necesidad de competir, aunque ahora su rival no esté solo al otro lado de la red.

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