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VERANO

La cala salvaje de Alicante que se esconde en el corazón de Serra Gelada: casi virgen por su difícil acceso

Este precioso rincón Mediterráneo presume de sus aguas transparentes junto a los acantilados del parque natural

La cala salvaje de Alicante que se esconde en el corazón de Serra Gelada

La mejor opción para hacer snorkel: la cala "escondida" bajo el Peñón de Ifach / Eva Abril

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L’Alfàs del Pi

La provincia de Alicante está llena de playas conocidas, grandes arenales urbanosy calas que cada verano se llenan de visitantes. Pero también conserva rincones mucho más discretos, espacios donde el Mediterráneo aparece rodeado de roca, vegetación y silencio. Son lugares que no siempre resultan cómodos, ni fáciles de alcanzar, pero que precisamente por eso mantienen una atmósfera especial y una belleza más salvaje.

En una costa cada vez más transitada, encontrar una cala apartada es casi un pequeño lujo. La recompensa suele estar en aguas más limpias, fondos marinos con más vida, menos ruido y un paisaje que obliga a mirar alrededor antes de extender la toalla. En la Marina Baixa, entre el Albir y los acantilados de Serra Gelada, una de esas joyas es la Cala de la Mina, un rincón poco accesible que conserva el encanto de las calas casi secretas de Alicante.

Cala de la Mina

La Cala de la Mina pertenece al término municipal de l’Alfàs del Pi y se encuentra dentro del Parque Natural de la Serra Gelada, uno de los espacios naturales más singulares de la Comunidad Valenciana. Este parque marítimo-terrestre fue declarado en 2005 y destaca por una costa abrupta, acantilados que superan los 300 metros y un entorno litoral de gran valor ecológico. La Cala de la Mina se encuentra precisamente en el corazón del parque natural de la Serra Gelada y su difícil acceso por tierra ayuda a conservarla en un estado casi salvaje.

Difícil acceso

Esa dificultad de acceso es, precisamente, una de sus señas de identidad. No es una playa urbana ni cuenta con el perfil cómodo de otros puntos del litoral alicantino. A diferencia de la cercana Playa del Albir, con paseo, servicios y Bandera Azul, la Cala de la Mina queda apartada bajo la sierra, en una zona donde la costa se vuelve más rocosa y menos domesticada. Por eso es más habitual verla desde el mar o llegar a sus inmediaciones en embarcaciones de recreo, que encuentran aquí un lugar atractivo para fondear, siempre respetando las normas del parque natural y los fondos marinos.

Pasado minero

El nombre de la cala está ligado al pasado minero de Serra Gelada. En esta zona se explotaron antiguamente minas de ocre, un pigmento mineral muy utilizado durante siglos, y todavía quedan referencias a ese patrimonio industrial en el entorno del Albir y del parque. L’Alfàs del Pi conserva como lugar de interés las minas de ocre situadas en la falda de Serra Gelada, vinculadas a la extracción de materiales en esta parte del litoral. Incluso en los últimos años se ha reivindicado ese patrimonio con exposiciones fotográficas sobre la antigua mina de ocre de Serra Gelada, abandonada desde los años setenta y considerada un enclave de valor cultural, histórico y antropológico.

Agua clara

La Cala de la Mina no es una cala para quienes buscan hamacas, chiringuito o duchas. Su atractivo está en otra parte: en el agua clara, el fondo rocoso, el paisaje abrupto y la sensación de estar en un rincón poco intervenido. La zona de la Serra Gelada destaca también por sus valores marinos, con fondos que albergan peces, crustáceos y otros invertebrados, lo que refuerza su interés natural. Por eso, para quienes se acercan a este tramo de costa, el baño debe entenderse siempre desde el respeto: sin dejar basura, sin arrancar flora, sin molestar a la fauna y sin fondear sobre praderas o fondos sensibles.

Ruta al faro

Quien quiera conocer este entorno puede combinar la visita con la ruta del Faro de l’Albir, una de las más populares de la Marina Baixa. La senda asfaltada hasta el faro permite descubrir el paisaje de Serra Gelada con más comodidad, contemplar la bahía de Altea, el Peñón de Ifach y los acantilados, y entender mejor por qué esta sierra es uno de los grandes miradores naturales de Alicante. El parque es, además, uno de los espacios más visitados de la Comunidad Valenciana, hasta el punto de que en 2025 l’Alfàs del Pi impulsó un sistema de geolocalización para mejorar el conteo de visitantes, al estimarse una afluencia real muy superior a la contabilizada oficialmente.

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