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L'Alfàs del Pi, donde Utoya nunca se olvida

El municipio, que alberga la mayor comunidad noruega de España, mantiene vivo el recuerdo de las 77 víctimas de los atentados de 2011

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Sara Rodríguez

Sara Rodríguez

Quince años después de la mayor tragedia terrorista sufrida por Noruega desde la Segunda Guerra Mundial, l'Alfàs del Pi ha vuelto a detenerse este miércoles para recordar a las 77 personas asesinadas en los atentados del 22 de julio de 2011 en Oslo y en la isla de Utoya. Como cada año, el municipio ha rendido homenaje a las víctimas en un acto marcado por el silencio, las rosas rojas y la reivindicación de la democracia frente a la violencia.

La conmemoración se ha celebrado en el parque por la Paz Johan Galtung, un espacio especialmente simbólico para la comunidad noruega asentada en la localidad. Allí, representantes de la corporación municipal, vecinos y residentes escandinavos han guardado un minuto de silencio antes de depositar rosas rojas junto a la escultura del artista vasco Agustín Ibarrola, donada por el propio autor en memoria de las víctimas del terrorismo y convertida en un símbolo de paz, libertad y convivencia.

El vínculo de l'Alfàs del Pi con esta tragedia trasciende el homenaje institucional. El municipio alberga la colonia noruega más numerosa y antigua de España, con más de 2.500 ciudadanos empadronados y una población residente que se estima entre las 5.000 y las 8.000 personas. Una relación iniciada en la década de los setenta que ha dado lugar a una amplia red de instituciones noruegas, entre ellas dos centros educativos públicos, una iglesia propia en l'Albir y el único Centro de Voluntariado (Frivilling) que el Gobierno de Noruega mantiene fuera de su territorio.

Durante el acto, la concejala de Juventud, Carolina Solbes, ha pronunciado el discurso institucional. En su intervención ha recordado que muchas de las víctimas eran adolescentes que participaban en un campamento político en Utoya para debatir y construir el futuro de su país. "Aquel día no solo se apagaron vidas. También se intentó sembrar el miedo entre quienes creían que la política podía ser una herramienta para mejorar la vida de las personas", ha señalado.

Más allá del recuerdo

La edil ha defendido que este homenaje va más allá del recuerdo y representa una reivindicación de los valores democráticos. "Las ideas solo tienen sentido cuando se defienden con palabras y nunca con violencia", ha afirmado, al tiempo que ha destacado el significado especial que esta conmemoración tiene para un municipio donde la comunidad noruega forma parte de la vida cotidiana desde hace décadas.

En la parte final de su intervención ha apelado a preservar el diálogo y la convivencia, recordando la respuesta que dio la sociedad noruega tras los atentados. "Nos enseñó que las palabras sobreviven a las balas, que el amor es más poderoso que una bomba y que incluso después de la oscuridad un pueblo puede elegir tender la mano antes que cerrar el puño", ha expresado, antes de concluir que "mientras esos ideales sigan vivos en nuestra memoria, su recuerdo también seguirá presente".

También ha intervenido Aasmund Offernes, pastor de la Iglesia Noruega de l'Alfàs del Pi, quien ha recordado que las 77 víctimas equivalían a la población de una pequeña localidad noruega. Offernes ha subrayado que la respuesta del país fue "más democracia y más apertura" y ha advertido sobre el peligro de los discursos extremistas que siguen presentes en Europa. Asimismo, ha insistido en la necesidad de mantener viva la memoria de las víctimas y acompañar a quienes continúan sufriendo las consecuencias de aquella tragedia. Su intervención ha concluido con la lectura del poema No debes pisar la hierba, del escritor noruego Einar Skjæraasen.

Música

El homenaje ha continuado con la interpretación de la canción Du skal få en dag i mårå, del compositor noruego Alf Proysen, a cargo de la soprano Paola Andra Delgado. Posteriormente, durante la ofrenda floral, la pianista Marina Barco Ferrer ha interpretado el Canon en Re Mayor, de Johann Pachelbel, mientras los asistentes depositaban las rosas junto a la escultura de Ibarrola en un momento de profundo recogimiento.

En l'Alfàs del Pi, donde prácticamente no hay residente noruego que no conozca a alguna persona afectada de forma directa o indirecta por los atentados de Oslo y Utoya, el recuerdo del 22 de julio sigue muy presente. Con este homenaje anual, el Ayuntamiento renueva su compromiso con la memoria de las víctimas del terrorismo y sus familias y reafirma, un año más, su defensa de la democracia, la convivencia y la paz, así como su rechazo a cualquier forma de violencia.

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