Patrimonio
Altea inicia la restauración del acueducto romano de Els Arcs para frenar su deterioro y recuperar uno de sus grandes tesoros patrimoniales
Las obras, con una inversión de 138.036 euros y un plazo de ejecución de tres meses, consolidarán siete pilastras junto a la era de Sant Isidre y mejorarán la conservación, accesibilidad y divulgación de este monumento romano declarado Bien de Interés Cultural

En primer término, uno de los pilares del acueducto romano de Els Arcs, en Altea, objeto de su restauración. / Gabinete de Prensa Ayuntamiento Altea
El Ayuntamiento de Altea ha iniciado las obras de recuperación, consolidación y puesta en valor del acueducto romano de Els Arcs, uno de los vestigios arqueológicos más relevantes del municipio y de la Marina Baixa. Con el comienzo de los trabajos sobre el terreno se materializa un proyecto largamente esperado cuyo objetivo es garantizar la estabilidad estructural del monumento, detener su progresivo deterioro y facilitar que vecinos y visitantes puedan conocer y disfrutar de este excepcional legado de la ingeniería romana.
La intervención se desarrolla en un ámbito concreto del conjunto monumental, centrado en siete pilastras situadas en las inmediaciones de la era de Sant Isidre. Según ha explicado este jueves el concejal de Medio Ambiente y Urbanismo, Jose Orozco, la actuación “permitirá asegurar la conservación de uno de los elementos patrimoniales más singulares de Altea, al tiempo que contribuirá a integrarlo mejor en su entorno”.
Una intervención integral para consolidar el monumento
Orozco ha señalado que el proyecto “combina actuaciones de restauración arquitectónica, investigación arqueológica, mejora del entorno y divulgación histórica”.
Desde el punto de vista estructural, las obras contemplan “la reconstrucción de dos pilas derrumbadas y la consolidación y recalce de otras cinco que presentan problemas de estabilidad”. Paralelamente, “se llevará a cabo” una excavación arqueológica “para documentar y recuperar elementos actualmente enterrados”, además de la creación de un pequeño foso arqueológico “que permitirá estudiar la evolución constructiva del monumento y recolocar restos desprendidos”.
El edil ha añadido que la actuación también mejorará “el entorno inmediato del acueducto mediante el acondicionamiento del terreno para facilitar el tránsito peatonal” y la reorganización del tráfico rodado en la zona, “con la instalación de elementos de protección que eviten nuevos daños sobre los restos arqueológicos”. Asimismo, el proyecto prevé “el desplazamiento de las casetas de riego existentes” y el soterramiento de la acequia “mediante un sistema de sifón”, con el fin de compatibilizar la conservación patrimonial con las infraestructuras actuales.
Uno de los aspectos más destacados será “la vertiente divulgativa de la actuación: se instalarán paneles interpretativos, cartelería y un tótem informativo que explicarán la historia del acueducto, su función dentro del sistema hidráulico romano y la importancia de los restos conservados”, ha anunciado Jose Orozco.

El concejal de Urbanismo de Altea Jose Orozco (en el centro) atiende las explicaciones de los técnicos sobre la restauración del acueducto romano de Els Arcs. / Gabinete de Prensa Ayuntamiento Altea
Una obra maestra de la ingeniería hidráulica romana
El acueducto de Els Arcs fue construido durante el Alto Imperio Romano, en torno al siglo III d. C., para salvar el barranco del mismo nombre dentro de un complejo sistema de abastecimiento de agua procedente del río Algar.
Los investigadores consideran que esta infraestructura suministraba agua, en primer lugar, al asentamiento romano del Tossal de la Pila y, posteriormente, al importante núcleo romano de l'Albir, formando parte de una red hidráulica que permitió el desarrollo agrícola y urbano del territorio durante la romanización.
Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de monumento en 2011, el conjunto conserva actualmente los restos de 28 bases de pilares, varios apoyos desplazados y fragmentos de los antiguos arcos que daban nombre al barranco de Els Arcs. Los vestigios se distribuyen a lo largo de unos 520 metros, y se calcula que la estructura pudo alcanzar entre 10 y 15 metros de altura en el punto donde cruzaba el barranco, aunque algunos estudios elevan esa altura hasta cerca de 20 metros en su zona central.
La técnica constructiva revela el elevado nivel alcanzado por la ingeniería romana. Los pilares fueron levantados con pequeñas piedras unidas mediante mortero de cal y arena, mientras que el interior se rellenaba con un conglomerado de piedras y gravas que proporcionaba una extraordinaria solidez.

Foto de archivo de una de las pilastras del acueducto romano Els Arcs de Altea. / Diego Coello Calvo
De la licitación al inicio de las obras
El proyecto de restauración y consolidación del acueducto comenzó a tomar forma el pasado mes de marzo, cuando el Ayuntamiento sacó a licitación las obras con el mismo presupuesto que ahora se ejecuta. Entonces se fijó un plazo de tres meses para desarrollar la intervención una vez adjudicados los trabajos.
La actuación responde a una reivindicación patrimonial mantenida durante años por distintos colectivos e investigadores, que venían alertando del avanzado estado de deterioro del monumento y de la necesidad de intervenir para evitar pérdidas irreversibles.
Con el inicio efectivo de las obras, el consistorio da un paso decisivo para preservar uno de los principales testimonios de la presencia romana en el municipio y avanzar en la recuperación de un espacio de gran interés histórico, arqueológico y paisajístico.
Dos mil años de historia que aún siguen presentes
Más allá de su valor arqueológico, el acueducto constituye un testimonio excepcional de la evolución histórica del territorio. Diversos estudios apuntan a que su trazado sirvió de base para el posterior Reg Nou, la histórica red de riego que continuó aprovechando el recorrido diseñado por los ingenieros romanos y que ha condicionado durante siglos el paisaje agrícola de Altea.
Pese al deterioro sufrido por el paso del tiempo, la presión urbanística y diversas intervenciones realizadas décadas atrás, el monumento continúa siendo uno de los escasos ejemplos conservados de este tipo de infraestructura en la provincia de Alicante.
La actuación iniciada ahora pretende precisamente garantizar que este legado de casi dos mil años llegue en mejores condiciones a las próximas generaciones y recupere el protagonismo que merece dentro del patrimonio histórico de Altea.
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