Siempre he pensado que todos debemos estar comprometidos con el tejido social y económico que nos rodea. Hablo de la apuesta que cada día podemos hacer con las personas que están cerca de nosotros. En restauración este compromiso resulta más importante si cabe. Negocios que adquieren productos y servicios a proveedores de proximidad resultan, para mí, modélicos.

Si, además, los proyectos están enraizados con el acervo cultural regional, cobran un valor indudable. Y justamente esto es lo que sucede a diario en Lo de Quinet.

Pericana. INFORMACIÓN

Definir qué es Lo de Quinet es complicado. Ofrece la comodidad, el cuidado decorativo y el servicio de un buen restaurante y, sin embargo, propone una carta aparentemente sencilla que abraza los productos de las comarcas de Alicante. Quizá atelier gastronómico sería una buena definición.

La propuesta culinaria de Lo de Quinet esconde, tras la sencillez de los enunciados de la carta, mucha enjundia culinaria. Alberto Durá, responsable de la cocina, tiene una excelente formación. Durá ofició durante años en Abac (3* Michelin) y fue jefe de cocina de Angle (Barcelona) donde obtuvo dos de los preciados macarrons de la Guía Roja. Es difícil tener mejores credenciales y ello explica lo bien resueltos que están todos los platillos y lo ricos que están.

Berenjena, escalivada y ensaladilla al all i pebre. INFORMACIÓN

Lo de Quinet se envuelve en la bandera de la alicantinidad y se enorgullece de ella. Antes de la apertura, Joaquín Solbes, responsable del proyecto, su madre, Carmen Cárceles, impulsora de esta aventura, y Alberto Durá escudriñaron durante más de seis meses la provincia para encontrar pequeños proveedores que les surtieran del mejor producto de proximidad. Se trataba de establecer lazos sólidos con suministradores casi artesanales capaces de proveer lo mejor de nuestra tierra.

Y así nació una carta escueta con dos docenas de platos y platillos concebidos para compartir cuya seña de identidad es el recurso de proximidad. Pericana, aspencat, figatell, all i pebre… son términos que muestran el gusto por el acervo cultural y gastronómico local. En un panorama gastronómico en el que la estandarización es la norma es casi emocionante encontrar una propuesta tan genuina y con un verdadero sello distintivo.

Tortilla. INFORMACIÓN

Durá nos muestra su destreza con un plato ineludible: la berenjena asada con dátiles, queso de Callosa, nísperos, almendra Marcona y tomates semi secos. El barroco enunciado no invita a pensar en un bocado tan redondo. Estupendo también el homenaje a la coca en tonyina que se plasma en un tartar de atún, cebolla caramelizada, piñones y crujientes de anís Tenis. Un bocado muy goloso. La pericana se hace al momento, con una mise en scène propia de un gran restaurante. Se utilizan cuernets d’alcoi, una variedad de pimiento alargada, capellans torrats (bacaladillas secas tostadas y crujientes), ajo negro, pequeños chips de cacao amargo y limón asado. El baño final de los ingredientes con el fenomenal aceite de oliva de la Masía El Altet no elimina su textura crujiente e invita a mojar en la pericana el tentador pan del forn de Mariu de Ibi. El aspencat, la tortilla de esparraguines de Villena, la ensaladilla de all i pebre, el carpaccio de ternera alicantina de la ganadería El Blanquet con lascas de queso a la pebrella… Todos los platos lucen orgullosos su origen local y no sabe uno con cuál quedarse. Guárdense un hueco para la dulce mamella de monja: una base de un bizcocho de tonya alicantina emborrachada con mistela sostiene un suave merengue con notas cítricas. Deliciosa.

El local, decorado con mucho gusto, respira convivialidad. La cocina vista se abre a la barra y a la sala, lo que denota transparencia y sinceridad. El servicio es atentísimo y simpático. Y, sobre todo, Lo de Quinet es aire fresco en una oferta uniforme y globalizada. Una cocina muy nuestra y evocadora, que despierta recuerdos que parecían perdidos en nuestra memoria gustativa. Acudan. Lo disfrutarán.

Lo de Quinet

Av. Oscar Esplá, 29, Alicante

667 33 61 83

www.lodequinet.es