La década de los 90 llegó cargada de novedades tecnológicas que se mezclaron con los juguetes clásicos que ya conocíamos y disfrutábamos. Una época lejana donde unos tenían clics heredados y otros empezaban a pedir playmobils para Navidad. Los primeros nativos digitales crecimos ya entre ordenadores, aunque estos fueran cajas de colores y sonidos donde aprendíamos inglés. También estaban los Furbys que reproducían aquello que escuchaban sin importar la hora ni el momento. Por no hablar de la aparición de una de las consolas portátiles más vendidas de todos los tiempos, madre de todos los fanáticos que hoy día aprovechan cualquier oportunidad para disfrazarse de Pikachu.

Si naciste en los 90 quizá te haga ilusión rememorar algunos de los juguetes que marcaron tus cartas a los Reyes Magos o Papá Noel.

TAMAGOTCHI

Hubo una época en la que las maestras no decían "deja el móvil, o te lo quito", sino "a ver, guardad todos los tamagochis". También había dos tipos de niños: los que lloraban desconsolados cuando su mascota se moría y aquellos que, sin piedad, usaban la punta del bolígrafo para sacrificarlos. En aquella época también era importante elegir bien a los amigos.

FURBY

Lo sacabas de la caja, tu abuelo te preguntaba qué era ese bicho, y tu Furby quedaba suspendido de forma perpetua en un limbo donde lo único que sabía preguntar era, efectivamente: "¿Qué es este bicho?". Este extraño gremlin de variedad de colores te regalaría sonrisas de día y pesadillas por la noche. A veces resultaba inquietante.

GAMEBOY COLOR

La llegada del pequeño monstruo de Nintendo supuso un antes y un después para muchos niños que antes se contentaban con desarrollar la psicomotricidad: Gracias a la llegada de "la color" muchos niños pasaron de subirse por las paredes a padecer un dolor de espalda perpetuo (o se volvieron pokemaníacos).

ACTION MAN

Venía a traerte todos los ochenta, porque de novedad tenía poco. Era un hombre de acción al más puro estilo madelman (con más horas de gimnasio) que seguía pirrando a los más pequeños.

EL COCODRILO SACAMUELAS

La tensión estaba asegurada, sobre todo si jugabas con algún familiar adulto y resultaba ponerse más nervioso que tú.

POWER RANGERS

¿Qué decir de esta maravilla? Todo el mundo quería tener uno, disfrazarse de uno o ser uno. Al fin y al cabo tenían la fuerza de los dinosaurios y había que combatir a los peligrosos extraterrestres.

LA MANSIÓN DE CASPER

Los hay que tenían este juguete y los que seguimos esperándolo. Además, El castillo de Casper no solo ofrecía evidentes referencias al bombazo cinematográfico, sino cosas que brillaban en la oscuridad y otras que se abrían y se cerraban mediante mecanismos que solo tú conocías.

COCOLISO

Sencillo a la par que imprescindible, el cocoliso cumplía todas las funciones que debía poseer un juguete de sus características.

PROACTION FÚTBOL

Partidos interminables entre primos que acababan con pelotas fuera del "campo" la tarde de Navidad o Reyes. En este juego el toque al balón era más lento que el del Barça de Guardiola, y sin duda también menos efectivo.

DISEÑA LA MODA

Este juguete forma parte de la infancia de aquellos niños y niñas que apostaban por labrarse un futuro laboral en el mundo del modelaje o simplemente disfrutaban haciendo recortables, calcando, pintando o girando sin parar la rueda que componía su avanzada tecnología.

MIS PEINADOS PREFERIDOS

Una joven Leticia Sabater nos instaba a comprar esta muñeca para perfeccionar nuestro arte en la plastilina-peluquería. Seguro nada más empezar la melodía eres capaz de cantar la letra de su canción. De esto al polvorrón ha llovido mucho.