Tiene toda la pinta de ser un montaje, vaya por delante. Pero ni eso ha evitado que se convierta en vídeo viral. Corre por las redes sociales a toda velocidad y es que reúne todos los ingredientes morbosos y humorísticos necesarios.

Pongámonos en situación. Lugar: algún país sudamericano (por el acento de los protagonistas).

Supuestamente un vecino a lo James Stewart en "La ventana indiscreta" se encuentra grabando la casa de enfrente, justo en el momento en que una mujer llega a su casa y empieza a aporrear la puerta, gritando e insultando al que imaginamos es su marido o compañero sentimental. Unos segundos más tarde, él abre la puerta del balcón. Va descamisado.

No es difícil intuir que él está echando una canita al aire con una amante y la mujer lo sospecha, de ahí su monumental enfado. El hombre vuelve a entrar al dormitorio justo cuando la mujer, a empujones, logra abrir la puerta. Sus gritos han reunido a un grupo de curiosos delante de la casa.

Mientras la mujer sube las escaleras, el infiel marido sale de nuevo al balcón junto a su amante, una mujer acondroplásica que se apresta rauda y veloz a descolgarse por el balcón. No está a gran altura, pero no necesita jugársela, ya que dos de los transeúntes que se habían quedado a ver el desenlace, en un claro ejemplo de solidaridad masculina de "hoy por ti, mañana por mí", le ayudan a bajar a la pequeña amante.

Como quiera que el marido sabe que su señora va a registrar esa posible zona de escape o escondite, le pide a su querida que se esconda una vez está ya en la calle. Y hete aquí que, casualmente, hay unas cajas de cartón en la acera, una de ellas lo suficientemente grande como para ocultar el cuerpecito del delito.

El vecino que graba se hace el sorprendido en su voz en off y se ríe. La esposa, supuestamente tras registrar el domicilio y no encontrar a la robamaridos, baja de nuevo a la calle y pregunta a los presentes "¿dónde está, dónde está?".

La amante, que ya había empezado a desplazarse ligeramente sin salir de la caja, en ese momento se despoja de ella y echa a correr como alma que lleva el diablo. Y la cornuda, detrás de ella a la carrera mientras le dedica insultos.

La "película" nos deja sin saber cómo acaba la cosa. Con la misma duda se han quedado los cientos de miles de personas que han visionado este cortometraje casero en Twitter, Facebook y otras redes sociales.