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Sorpresa por el mensaje que ha recibido en Instagram una rumana afincada en Alicante

La joven ha publicado la fotografía de una calle engalanada con banderas de Rumanía, en conmemoración por el Día Nacional del país, que ha sido respondido con un "viva Franco"

Bandera de Rumanía en una imagen de archivo junto a una persona manteniendo una conversación en una app de mensajería

Bandera de Rumanía en una imagen de archivo junto a una persona manteniendo una conversación en una app de mensajería / INFORMACIÓN

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Hace tiempo que las conversaciones que se dan en aplicaciones de mensajería, como WhatsApp, Instagram o no digamos ya Tinder, están consideradas como un género literario propio. Microrrelatos que tienen la capacidad de sorprenderte, hacerte reír y que pese a su sencillez, en ocasiones generan una gran repercusión, como la que está causando el caso de una joven rumana que vive en Alicante, que ha compartido la breve charla que ha tenido con un conocido y que acumula cientos de reacciones en la red.

Las buenas historias atrapan desde el principio y desde luego, esta lo es. Nada más comenzar, sucede un punto de giro que te engancha a saber qué ha pasado ahí. Lo que ha pasado es un ejemplo más de cómo de atrevida puede ser la ignorancia. El origen de todo es una fotografía de una calle engalanada con las banderas de Rumanía, en conmemoración por el Día Nacional del país -celebrado ayer, 1 de diciembre-, publicada por la principal protagonista de esta anécdota, que sea como sea, nunca imaginó que su muestra de patriotismo podría desencadenar en algo así.

Ese "algo así" es el "viva Franco" con el que uno de sus contactos, cuyo nombre es Antonio -según se revela en el pantallazo- decidió contestar a la fotografía. Su respuesta dejó en fuera de juego a la joven, que sólo pudo articular un "qué" ante el inesperado lema fascista. Su monosílabo no achantó a su interlocutor, que explicó orgulloso el motivo de su exaltación franquista, en un tono condescendiente, como si fuera algo obvio: "Que muerte a la república".

Una confusión, el origen de todo

El argumento (poco elaborado, todo sea dicho) rompió todavía más los esquemas a la joven, que pese a ello, pudo unir piezas y descubrir qué llevó a su amigo a soltar una alabanza al dictador como contestación a su publicación dedicada al día nacional del país en que nació. Una inoportuna confusión. En concreto, la que tuvo con las banderas del país de los Cárpatos y la republicana, similares (aunque no idénticas) en tonalidades, pero no en alineación, ya que la rumana ordena sus colores en franjas verticales, mientras que la enseña del régimen proclamado el 14 de abril se divide en líneas horizontales.

Al comprender la situación, la implicada no pudo evitar lanzar un mensaje tan espontáneo como sincero: "Pero qué dices? Hoy es el día nacional de Rumanía, que soy rumana Antonio". Ese "que soy rumana Antonio" lo tiene todo para formar parte del museo de las frases celebres de internet y de la cultura pop, un olimpo reservado para citas míticas como "Sa' matao' Paco", "¡El mineralismo va a llegar!" o el mismísimo "¿Por qué no te callas?". En cualquier caso, su nacionalidad parece que pilló por sorpresa a su interlocutor, que agotó su catálogo de alardes franquistas y sólo pudo responder con una expresión universal y mucho más apropiada que las anteriores: "¡No jodas!".

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