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Situación límite

El Meridiano cosecha su cuarta derrota consecutiva al caer ante el Menorca en el último segundo

Situación límite

Situación límite / DAVID COSTA

CÉSAR HERNÁNDEZ

El crédito de Óscar Quintana se agota por momentos después de que el Meridiano volviera a caminar por la mediocridad ante el Menorca. Una canasta de Ciorciari en el último segundo dio la victoria a los baleares y deja a los alicantinos sin haber estrenado el casillero de victorias después de cuatro jornadas. Sin embargo, lo peor no es la derrota, sino las deleznables sensaciones que transmite el equip0 y que ayer acabó con la paciencia de la afición. Gritos de «¡fuera, fuera!» y «¡Quintana dimisión!» se pudieron escuchar en las gradas cuando el Menorca dejó al Meridiano hundido en el último puesto de la clasificación.

El conjunto alicantino tiró de nuevo un partido que tenía ganado a falta de poco más de tres minutos (59-51). De forma inexplicable, el Meridiano ya no volvió a anotar y encajó un letal parcial de 0-10. El equipo de Óscar Quintana tuvo un balón para ganar a falta de 24 segundos, pero Erdogan, que ayer perdió ocho balones, aguantó el balón sin saber su intención hasta que lo perdió y en un rápido contraataque Ciorciori pone la bandeja que da el triunfo a un equipo que no se lo creía.

Penoso de nuevo Doellman, que sigue teniendo miedo hasta para lanzar, y patético debut de Heurtel, con porcentajes de 1 de 8 en tiros de campo y más preocupado de buscar aplausos que de dirigir al equipo. La presencia en el juego interior volvió a ser tarea exclusiva de Sow, que fue sin duda el mejor del Meridiano tanto en actitud como en efectividad.

El conjunto de Óscar Quintana sólo se impuso en el primer cuarto ante un rival muy limitado que deja al técnico en una situación delicada en vísperas de recibir al Madrid.

El Meridiano alcanzó una renta de 9 puntos en el primer acto (19-10) con un parcial de 8-0. Doellman parecía haber superado sus miedos y en combinación con Sow daba al equipo lucentino sus primeras ventajas. La entrada de Heurtel acabó con cualquier atisbo de optimismo. El base francés saltó a la pista como si de una estrella de la NBA se tratara y lo único que hizo fue perjudicar a su equipo con -8 de valoración. Con 19-14 finalizó el primer acto, un parcial corto para los p0bres valores exhibidos por el Menorca.

En el segundo cuarto llegaron los primeros silbidos al Centro de Tecnificación cuando el conjunto balear se acercó en el marcador (21-20). Bastó con que el Menorca apretara en defensa para que el Meridiano se desconcertara por completo. Un parcial de 2-10 puso en evidencia las lagunas del Meridiano en todas la facetas. Pese a ello, la calidad de su rival era tan limitada que el conjunto de Quintana aprovechó los triples de Andriuskevicius y Heurtel para enmascarar sus debilidades y llegar al descanso con un 31-28 que hablaba por sí solo de la calidad del choque.

No comenzó mal el tercer cuarto para el Meridiano. Un parcial de 7-0 deja el partido en 40-32 (minuto 25). Todo el pabellón esperaba un despegue definitivo que nunca llegó. El equipo lucentino no remataba y el Menorca se lo iba creyendo. Erdogan actuó de desatascador en varios momentos pero la consistencia no llegaba. El encuentro quedó a merced de lo que sucediera en el último cuarto (45-44).

Sow mantenía con ventaja al Meridiano a base de coraje bajo el aro. Sin embargo, Quintana no debió pensar lo mismo cuando a falta de 6 minutos lo manda al banquillo para dar entrada a un tibio Doellman. La decisión le costó una pitada de la afición que se multiplicó instantes después.

Con 57-49 a falta de 4,40 parecía encarrilado el encuentro. Craso error para los defensores de ese pensamiento. El Meridiano sólo anotó una canasta más. Mientras, las pérdidas consecutivas de Llompart y Erdogan dejaron al equipo en una situación casi límite. Todavía debe estar pensando Erdogan cuál era su intención cuando a falta de 24 segundos y con 59-59 no soltaba el balón hasta acabar perdiéndolo. El Menorca se encontró con la última jugada y Ciorciari dio el triunfo a su equipo con una bandeja que hizo explotar de alegría a su equipo y dio pie a la bronca en Alicante.

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