El doctor Pedro Cavadas (València, 1965) es uno de los cirujanos más prestigiosos del país. Sobre sus espaldas, miles de operaciones reconstructivas. Algunas, incluso, históricas como la del primer trasplante de cara realizado en España. Su sinceridad descarnada convierte cada una de sus declaraciones en una polémica.

No obstante, el médico valenciano no elude la polémica porque no busca el aplauso general. Sucedió cuando afirmó que el coronavirus "no va en broma" ante la situación que se vivía en China y ha vuelto a suceder este domingo tras las declaraciones del doctor Pedro Cavadas sobre Fernando Simón, epidemiólogo y director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad.

"¿Ha habido alguien controlándola?", responde el cirujano sobre el control de la pandemia de Fernando Simón. En concreto, el periodista pregunta por su valoración sobre Fernando Simón "al frente del control de la pandemia". "¿Ha habido alguien controlándola? Primera noticia que tengo de ello", responde Cavadas en la entrevista concedida por correo electrónico a El HuffPost.

En esa misma charla, el médico valenciano augura que "en dos o tres años" volveremos a la normalidad, aunque su "bola de cristal" tiene una aciaga predicción para la recuperación económica que, pronostica, tardará "una década".

Las declaraciones de Cavadas sobre China y el coronavirus

El médico valenciano comentó en el programa Espejo Público su opinión sobre las informaciones que llegan desde China. Cavadas aseguró en el espacio que presenta Susanna Griso: "Cuando China, que no es el país más transparente del mundo, aparenta transparencia desde el minuto uno, a mí me preocupa". En opinión del valenciano, que recibió críticas en redes sociales y en los círculos médicos consultados por este diario, "no hace falta ser muy listo para ver que serán como 10 o 100 veces más que el número de muertos que reconocen". Sobre la rapidez con la que se trabaja en la construcción de un hospital para la atención de los afectados, Cavadas aseguró que es una señal de que el coronavirus "no va en broma" ni es "un truco para vender mascarillas".