Primero fue Aragón el lunes. Ayer, Murcia anunció su cierre perimetral a mitad de la tarde. Le siguió Castilla-La Mancha tras una reunión a tres entre los ejecutivos manchego, madrileño y castellanoleonés. Por último, Cataluña ultimaba unirse a la lista de comunidades con la movilidad restringida al interior de su territorio por la pandemia del coronavirus.

La situación deja a la Comunidad Valenciana aislada entre autonomías que no permiten ni la entrada de ciudadanos desde otros territorios ni la salida de sus habitantes hacia otros. Esta situación supone, por lo tanto, un cierre de facto, ya que cualquier intento de superar las fronteras valencianas se encontrará con las limitaciones del resto de los gobiernos autonómicos.

Sin embargo, ayer desde el Consell no se descartaba la posibilidad de una orden expresa de cierre de la Comunidad Valenciana. La mirada estaba puesta en Madrid, que hoy ha decidido cerrar su comunidad sólo durante los dos puentes venideros. Ayer, Puig aseguró que estaban «expectantes» de las decisiones de otras autonomías».

Mejores datos

La imagen que queda, no obstante, sobre las restricciones de movilidad en lo que concierne a la Comunidad es la que reflejan los datos. La autonomía valenciana, pese a que ha empeorado en las dos últimas semanas, sigue mostrando mejor cara en la segunda ola de la pandemia que la de los territorios vecinos.

Por ejemplo, Castellón contaba con una incidencia acumulada en los últimos 14 días de 98 positivos por 100.000 habitantes mientras que en sus vecinas Teruel y Tarragona este dato alcanzaba los 898 y 453 por 100.000 habitantes, según información del Ministerio de Sanidad. Ocurre lo mismo con Valencia con respecto a Albacete y Cuenca: 143 positivos por 100.000 habitantes por los 463 de Cuenca y los 277 de Albacete. También Murcia cuenta con peores cifras que Alicante, con 329 casos por 100.000 habitantes frente a los 136 de Alicante.

Niveles de alerta

Estas mejores cifras son las que impiden que la Comunidad imponga medidas restrictivas previstas para el estado de alerta 3, de los 4 del documento pactado en el Consejo Interterritorial de Sanidad que sirve como guía para medir la evolución de la pandemia y poder actuar a partir de estándares compartidos. A nivel global hay datos para el avance a un nivel superior de riesgo (por ejemplo, superar el 15 % de ocupación de camas UCI para covid), pero estas medidas más restrictivas solo se adoptarían en unidades territoriales menores, bien municipios o bien departamentos de salud.

El grado 3 de alarma es considerar que existe «transmisión comunitaria no contenida que excede las capacidades de respuesta del sistema sanitario». Entre la serie de medidas restrictivas que se contemplan para el citado nivel está pedir que la presencialidad en el trabajo sea excepcional, valorar el cierre de los comercios con atención al público a las 23 horas, el cierre de casinos y bingos, que las reuniones de trabajo y congresos sean telemáticas, el cierre del interior de bares y restaurantes y reducir más su aforo.

Nuevas medidas restrictivas

Al margen de las consideraciones sobre el semáforo ministerial de niveles de riesgo, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, advirtió ayer que el Gobierno valenciano no descarta tomar nuevas medidas «en las próximas horas» en localidades con un «índice de mayor agresividad del virus».

Puig declaró que la Comunidad Valenciana «se encuentra en una situación complicada» que requiere «estar permanentemente observando lo que pasa».

A lo largo del día de hoy, se espera que la consellera de Sanidad, Ana Barceló, o el jefe del Ejecutivo anuncien nuevas limitaciones en el ámbito local.

Asimismo, el Consell deberá pronunciarse sobre si amplía otros 14 días las medidas excepcionales de restricción anticovid en Elche, Orihuela, Guadassuar y Onda, que acaban en la medianoche del viernes al sábado.

Las localidades de Nules y Vinarós anunciaron ayer nuevas medidas restrictivas como el cierre de parques infantiles y para mayores o no ceder ningún espacio municipal ni a particulares ni a entidades.