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Mollà apela al consenso para la producción de energía limpia en grandes explotaciones

El Plan Director 2030 fija hasta 12.000 hectáreas de desarrollo prioritario

Parque de producción de energía fotovoltaica

Parque de producción de energía fotovoltaica

La Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica asegura que estará «vigilante» con la implantación de grandes parques fotovoltaicos y eólicos, aunque deja claro que la Comunidad Valenciana «tiene que producir energía limpia». «No a cualquier precio, pero ha de ser», según insistía ayer de forma taxativa la consellera Mireia Mollà en un acto en las instalaciones del periódico Levante-EMV.

«No podemos aplicar aquello de que sí, pero no en mi patio trasero», señaló. Y apelaba al consenso para evitar las «muchas colisiones» que se están originando en puntos como Chiva, Moixent, la Font de la Figuera o Villena.

Son varios los megaproyectos que están suscitando un rechazo social aunque también político en algunos casos, cuya aprobación además corresponde al Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico al superar los 50 megavatios.

Para Mollà, la apuesta por la fotovoltaica en el espacio rural ha de estar condicionada para no ejecutarse a costa del territorio. El departamento que dirige busca, en ese sentido, garantizar que en esa necesaria transformación energética, que ha de ser justa y resiliente, «no se producirán choques».

La firmeza de Mollà en este tema se corresponde con la apuesta del Botànic por avanzar a pasos agigantados hacia la neutralidad fijada por la Unión Europea para 2050. Sin descartar el importante nicho de negocio y empleo que supone la vía verde.

La Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica autonómica, cuyo borrador vio la luz el pasado verano, ahonda en ese capítulo. El desarrollo de energías limpias en territorio valenciano pasa por un plan director con el horizonte 2030 y una producción estimada de hasta 6.000 Mw en zonas fijadas como de desarrollo prioritario y unas 12.000 hectáreas a lo largo de la Comunidad Valenciana.

El mapa elaborado por la secretaria autonómica de Transición Ecológica a través de la Dirección General de Medio Natural deja fuera los espacios protegidos, según Mollà. La consellera dejó bien claro que desde la Generalitat se flexibilizará y favorecerá este tipo de instalaciones para autoconsumo y la creación de Comunidades Energéticas Locales. De hecho, la valenciana es la primera autonomía que regulará por ley esta figura de participación. Así lo aseguraba en su día en la presentación de la futura normativa autonómica.

Cosa bien distinta son las macroexplotaciones de placas solares, que requieren de la autorización estatal. El debate se suscitó con la aprobación por el gobierno valenciano del decreto ley de medidas para acelerar el aprovechamiento de las renovables. Esta propuesta de las conselleries de Emergencia Climática y Transición Ecológica; de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo y de Obras Públicas y Política Territorial, busca multiplicar por 16 la energía solar y por 4 la eólica.

Ni Cofrentes, ni alternativas

No son pocas las voces del Gobierno autonómico que recuerdan que no se puede estar a favor del cierre de Cofrentes y al mismo tiempo poner trabas a las alternativas de origen no fosil ni nuclear. La ley valenciana de Cambio Climático y Transición Ecológica recoge como novedad que los nuevos planes urbanísticos tendrán que reservar un área de suelo destinada a la producción de energía renovable para garantizar la autosuficiencia.

La Comunidad Valenciana está aumentado las emisiones hasta un 42% en comparación con el año 1990, escenario insostenible.

Las empresas prefieren grandes parques solares para optimizar costes, mientras que los ayuntamientos, de la mano de la administración autonómica, y algunas formaciones políticas apuestan por la descentralización de la energía. Es decir, instalaciones pequeñas y próximas a los núcleos de población para minimizar pérdidas en el transporte.

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