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Reino Unido abre ahora la mano para eliminar la cuarentena de los turistas británicos ya vacunados

El Gobierno de Johnson soporta una gran presión de su industria de vacaciones y la medida puede entrar en vigor, incluso, en agosto - La falta de visitantes ingleses tiene cerrados el 25% de los hoteles en la Costa Blanca

Turistas tomando el sol en la terraza de un hotel de Benidorm. | DAVID REVENGA

Turistas tomando el sol en la terraza de un hotel de Benidorm. | DAVID REVENGA

Una de cal y otra de arena. El gobierno del Reino Unido, sometido a una gran presión por su propia industria turística, sopesa un nuevo escenario para el futuro levantamiento de las restricciones a sus turistas cuando regresan al Reino Unido de un país en «ámbar» como es el caso de España. En concreto, la opción que barajan las autoridades sanitarias de Gran Bretaña es que los británicos vacunados ya con las dos dosis estén exentos de guardar la cuarentena de diez días confinados en sus domicilios. De momento, no obstante, hasta el 19 de julio se ha parado la desescalada en el propio Reino Unido, lo que ha complicado mucho la temporada alta en una Costa Blanca centrada ahora en los españoles. Si al final hubiera apertura, la provincia podría recuperar 800.000 turistas británicos e iniciar la recuperación este mismo año. Lo cierto es que, en plena etapa de restricciones, las compañías aéreas británicas siguen operando en el aeropuerto y en los hoteles entran reservas de turistas ingleses para el otoño, aunque en julio y agosto siguen paradas, no así las españolas. La falta de los turistas británicos mantiene cerrada un 25% de la planta hotelera, y deja unas pérdidas de 50 millones de euros a la semana al conjunto del sector turístico.

El sector turístico podría recuperar 800.000 turistas, sin los cuales pierde 50 millones a la semana

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La posibilidad de que el Gobierno del Reino Unido permita ya en agosto la salida de vacaciones sin restricciones a la vuelta de sus ciudadanos vacunados contra el covid, adelantada el viernes por los medios del país, dejaría vía libre para que vengan a España entre julio y diciembre en torno a 4,4 millones de turistas británicos, de los que el 20% tienen como destino la Costa Blanca. La cifra queda lejos de los 9,75 millones que entraron en esos mimos meses del añorado 2019, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, pero da un respiro al sector en España, dado que en ausencia de pandemia, Reino Unido es el primer emisor de turistas con más de 18 millones en 2019. Con la pandemia ha tomado el testigo Francia, entre otras cosas porque la comunicación por carretera es más fácil.

Las compañías inglesas siguen operando con el aeropuerto pero las reservas solo entran ahora para el otoño

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La autorización británica permitiría que a partir de agosto puedan venir a España a pasar sus vacaciones en torno a esos 4,4 millones, que se corresponden con el 45 % (es la tasa de población vacunada en Reino Unido) de los 9,75 millones que entraron entre julio y diciembre de 2019.

Aunque el Reino Unido sigue manteniendo en «ámbar» en su semáforo covid a España, el hecho de que ya haya autorizado la salida sin restricciones de los vacunados permitirá al sector, sobre todo en las comunidades en que más se concentran los británicos (Canarias, Baleares, Andalucía, Comunidad Valenciana y Cataluña), aumentar su facturación. Hasta ahora las ventas están muy condicionadas por el turismo nacional, muy activo para este verano, pero es insuficiente para cubrir el hueco que dejan los extranjeros, cuyo gasto en España suma más de dos tercios de los ingresos totales por turismo. Hasta abril de este año apenas han venido 80.000 viajeros procedentes de Gran Bretaña.

De la decisión del Gobierno británico dependerá, en una parte, que se cumplan las previsiones de la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, quien espera terminar el año con la mitad de las entradas de 2019, es decir, algo más de 40 millones de ingresos de extranjeros. Sin embargo, alcanzar esa cifra parece una tarea difícil, porque entre enero y abril apenas han entrado 1,83 millones de visitantes extranjeros, por lo que deberían llegar unos 38 millones de aquí a final de año para cumplir la previsión del Gobierno.

Eso implicaría una aceleración en los ritmos de entrada, que deberían situarse sólo ligeramente por debajo de las cifras de 2019, cuando entre julio y diciembre llegaron 45,5 millones de turistas internacionales. En 2020, en plena pandemia y con el Reino Unido como uno de los países más restrictivos en la salida de sus nacionales a otros países para hacer turismo, apenas entraron en España 3,17 millones de británicos. En 2020, en julio, que fue el mejor mes, llegaron cerca de 380.000 británicos. Las comunidades que más ansían la luz verde de los británicos son los dos archipiélagos: Canarias recibió 2,5 millones de turistas de esa nacionalidad entre julio y diciembre de 2019 y Baleares acogió en ese mismo periodo a 2,24 millones. Los datos del gasto asociado de esos turistas alcanzan 51.900 millones de euros de julio a diciembre de 2019, de los que 10.240 millones son los que se dejaron en España los británicos, con cantidades de entre 2.000 y 2.500 millones mensuales entre julio y septiembre.

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