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Los jóvenes de la Comunidad tienen la segunda tasa de emancipación más baja de España

La cifra cae más de cinco puntos en un año | Los contratos a tiempo parcial afectan más a las mujeres, con un 44,1 % frente a un 25,8 % de los hombres

Tania De las Cuevas, joven emancipada en València. LOYOLA PÉREZ DE VILLEGAS

Emanciparse con menos de 30 años sigue siendo un privilegio al alcance de muy pocos. En la Comunitat Valenciana, solo el 11,8 % de la población joven vivía en un hogar distinto al familiar en el cuarto trimestre de 2021. A finales de 2020, el porcentaje ascendía a un 17,2 %, lo que supone una caída de la tasa de emancipación de más de cinco puntos en un año. Son cifras del Observatorio de Emancipación elaborado por el Consejo de la Juventud de España (CJE) relativo al segundo semestre de 2021, que sitúan al territorio valenciano entre las únicas cuatro comunidades autónomas que han visto reducido el número de jóvenes que residen de manera independiente, junto a Castilla-La Mancha, Aragón y Galicia.

La tasa de emancipación en el territorio valenciano es, además, la segunda más baja de toda España, tan solo por detrás de Castilla-La Mancha (10,8 %), y queda lejos de la media estatal. De hecho, este informe es el primero que registra un incremento en el porcentaje de jóvenes entre los 16 y 29 años que han podido emanciparse: después de quince años en descenso, ha subido 0,7 puntos respecto al primer semestre de 2021. Con un 15,6 %, se acorta distancia con el dato que cerró el año 2020 (15,8 %), pero no se consiguen recuperar las cifras previas a la covid (18,7 %, en diciembre de 2019). Una "leve mejora" que se apoya, según explican desde el CJE, en la "intensa recuperación del empleo destruido a raíz de los confinamientos provocados por la pandemia".

Precariedad laboral

En la Comunitat Valenciana, sin embargo, el contexto laboral apenas mejoró para la juventud. Según el documento, el número de personas que ocupaban un puesto de trabajo en el último trimestre de 2021 era "prácticamente" el mismo que en 2020 (37,4 %). Con la diferencia de que, después de Canarias, el territorio valenciano es donde más aumentó la temporalidad entre la población de 16 a 29 años asalariada, pasando de un 51,3 % a finales de 2020 a un 63,5 % en 2021.

A nivel estatal, los contratos temporales afectaban a más de la mitad de los jóvenes (un 55,4 %). Esta realidad evidencia que la pandemia, al menos en el plano laboral, no ha servido para darle la vuelta a la situación: "La recuperación del empleo joven se ha cimentado en la precariedad laboral, denotando que el crecimiento económico pospandémico proseguía la senda de fragilidad de la anterior crisis económica", apuntan en el informe.

Además de la temporalidad, el territorio valenciano es donde más jóvenes trabajaban a tiempo parcial, superando con diferencia a la media en España con un 25,4 % de los contratos. Una parcialidad que no es elegida por el 14,8 % de la juventud trabajadora, un nivel similar a la subocupación que se dio en 2019 (14,9 %). La formación es garantía, un año más, de una mejor situación en el mercado laboral.

Compartir piso es la alternativa

Pero no es suficiente. Con contratos precarios y sueldos que no se ven incrementados, detallan en el documento, no se puede reducir la brecha entre los altos precios de la vivienda y la renta disponible. Traducido en cifras: una persona joven en España, indican en el Observatorio, debía dedicar 3,8 veces su salario neto anual para pagar la entrada de la hipoteca para comprar una vivienda media del mercado (con un valor de 170.000 euros). Sin sobre endeudarse, dedicando para ello el 30 % de la mensualidad como recomienda el Banco de España, solo puede asumir un hogar valorado en 100.000 euros. Un alquiler en solitario tampoco es accesible para la mayoría: en 2021, el coste medio ascendía a 848 euros, mientras solo podían sufragar una cuota de 320 euros.

En la Comunitat Valenciana, el precio medio de las viviendas de compra creció más de un 6 % en un año y la renta media de las viviendas libres —las que pertenecen a empresas o particulares— en alquiler lo hizo un 1,30 %. Por eso, para muchos la única alternativa es compartir piso. En el territorio valenciano, más de un 35 % de los jóvenes convivía con personas con las que no tienen relación de parentesco.

Brecha de género

Desde el CJE, también han querido poner el foco "en la brecha de género que existía a finales de 2021 en nuestra sociedad". Entre los valores estudiados, destacan la parcialidad que, en la Comunitat Valenciana, afecta al 41,1 % de las mujeres ocupadas (el 33,7 % en España), frente al 25,8 % de los hombres.

Además, en el conjunto del país, son ellas las que más se emancipan (18,5 %, respecto al 12,7 % en ellos), pero son muy pocas las que lo hacen en solitario: el 13,8 % en 2021, la mitad que los hombres que vivían en hogares unipersonales (26,7 %). "Ser mujer y joven hace que nuestra mochila pese aún más", concluye Elena Ruiz Cebrián, presidenta del CJE, en el informe.

"Destino un 55 % de mi sueldo en el piso"

Tania De las Cuevas, de 25 años, vino a València para ampliar sus estudios. Una vez finalizado el máster tuvo que tomar una decisión complicada: quedarse en una ciudad lejos de su casa y su familia. Pero, ¿cómo hacer frente a la vida aquí? "A los jóvenes nos cuesta mucho entrar en el mercado laboral, por eso mis padres me tuvieron que ayudar. Me dieron un par de meses de margen para encontrar trabajo. Si no me volvía a Tenerife", relata la joven.

Un mes y medio necesitó para conseguir un contrato de prácticas en una empresa, pero su salario no alcanzaba los mil euros al mes. "Mis padres tenían que pagarme el piso y el resto de gastos iban a mi cuenta", reconoce. Al precio que estaba el alquiler, no podía hacerse cargo. Ahora, su sueldo ha crecido ligeramente, por lo que su familia le "ayuda con menos cantidad de dinero", pero sigue llegando a final de mes "un poco apurada".

Compartiendo vivienda con una compañera, tiene que destinar "entre un 55 y un 60 %" de su salario en pagar la renta. "Son unos 400 euros más los gastos, al final se me van 650 euros en el piso", detalla Tania, quien considera "imposible" hacer frente en solitario a un alquiler. "Ni en broma me lo podría permitir", afirma.

Tampoco contempla hipotecarse por el momento. "La situación es bastante mala", apunta la joven. Una cuestión que ha comentado con familiares y amigos en repetidas ocasiones. "Mi hermano, con 31 años y pareja estable, siempre dice que no se plantea comprarse una casa. Piensa que va a vivir a largo plazo de alquiler", declara.


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