Radiografía de los menores migrantes en la Comunidad Valenciana: 317 plazas y 481 acogidos en centros

El Consell aporta los datos que evidencian la situación "al borde del colapso" que señaló Mazón ante la reunión de mañana del Gobierno con la comunidades

Un joven migrante en la puerta de un centro de acogida, en una imagen de archivo.

Un joven migrante en la puerta de un centro de acogida, en una imagen de archivo. / FERNANDO BUSTAMANTE

Gonzalo Sánchez

La Generalitat Valenciana tiene acogidos en centros a 481 menores migrantes no acompañados, pese a un sistema de acogida que (solo en centros de menores) tiene 317 plazas. Es la situación a día de hoy, según los datos que aporta la Generalitat.

Así, habría 170 menores más que plazas permanentes en el sistema, lo que implicado un esfuerzo presupuestario adicional por parte de Igualdad para ampliar la red de acogida. En sus últimas declaraciones sobre el tema, la consellera Susana Camarero remarcó que la obligación de la Generalitat es dar cobijo a estos menores, y que no iban a quedar desamparados. Según los últimos datos disponibles, en todo el sistema hay más de mil menores, pues muchos de ellos son españoles.

Los datos tienen sentido ante la reunión prevista mañana en Canarias del Gobierno con las comunidades autónomas para abordar la distribución de menores migrantes que están en el archipiélago. La situación ha provocado un enfrentamiento político a nivel estatal entre PP y Vox. Santiago Abascal ha aumentado su órdago y ha asegurado que su partido romperá los gobiernos si el PP acepta la distribución de inmigrantes.

El president de la Generalitat, Carlos Mazón, aseguró ayer que la situación de los centros valencianos era "de colapso" y estaban al 170 % de ocupación.

El Consell reivindica que ya existe mucha presión en sus sistema de acogida y piden al Gobierno un reparto más equitativo entre las comunidades autónomas que tienen más espacio en sus centros para la acogida de niños y niñas migrantes no acompañados.

Acoger un adulto no es nada comparable a hacer lo propio con un menor de edad. En el caso de los adultos se suele facilitar un alojamiento durante 6 meses, pero los menores pasan, obligatoriamente, a ser tutelados por la administración pública. En ese tiempo en el que residen en un centro deben tener garantizado su derecho a la educación y la administración tiene que dar papeles para que tenga documentación al salir del centro a los 18, algo que no sucede en muchos casos. En cualquier caso, la inversión es muchísimo mayor y la actuación más complicada en el caso de ser menor de edad.

Muchos migrantes son conscientes de esto y deciden hacerse pasar por mayores de edad, o bien para poder trabajar lo más pronto posible, o bien porque no desean quedarse en España, sino continuar su migración hasta Francia u otros países.

Datos contra los bulos

En los últimos años estos adolescentes se han convertido en pieza clave de la estrategia ultra, cuyo último capítulo se vive esta semana con el reparto de menores extranjeros de Canarias por todo el territorio español. PSOE y PP tratan de llegar a un acuerdo para la acogida, mientras VOX amenaza con romper sus gobiernos autonómicos si esto sucede al acusar, de nuevo, a estos jóvenes de criminales. 

¿Y qué dicen los datos? Según las últimas estadísticas del Consejo General del Poder Judicial el número de menores extranjeros condenados no ha parado de bajar en una década. En 2013 fueron 468 (un 20 % del total) y en 2022 fueron 315 (un 17 % del total). La población extranjera representa un 16 % del total de la C.Valenciana.

En delitos sexuales sucede lo mismo. En 2017 (primer año con registros) los extranjeros perpetraban un 27 por ciento de delitos sexuales cometidos por menores, y en 2022 fueron un 20 %. No solo baja el número de delitos con los años, sino también el peso de la población migrante en ellos.

El destino en una radiografía

A su llegada a las costas, las entidades que se encargan de recibir a los migrantes como Cruz Roja, junto con la Guardia Civil, revisan la documentación que llevan encima los recién llegados para identificarlos. Si hay sospechas de que sean menores se da paso a la Fiscalía para que les haga la conocida como "prueba de la muñeca" para determinar su edad.

El método conocido como Greulich y Pyle es una prueba basada en un libro publicado en los años 50, elaborado a partir de 990 chicos de Ohio, Estados Unidos. Esta es, actualmente, la prueba de determinación de la edad más utilizada para menores migrantes, aunque en algunos casos se combina con otras: la de mandíbula, la de clavícula.

Varias asociaciones de abogados extranjeristas y de defensa de los derechos de los migrantes llevan años criticando la poca fiabilidad de esta prueba en la población africana, que tiene un margen de error de año y medio en función del desarrollo físico del adolescente. Esto ha provocado casos de menores de edad internados durante semanas en el CIE de Valencia, que han acabado saliendo por decisión judicial.

También se han visto casos contrarios a los que indica esta noticia, en los que jóvenes con papeles de su país que indican que son menores de edad han sido internados en un centro al determinar esta prueba que eran mayores de 18. Se han dado casos en los que un pasaporte y un documento de identidad de otro país no se han dado como pruebas válidas para la determinación de la edad.

Huir de la muerte

Es muy común que lleguen menores migrantes con papeles falsificados de adulto a por vía irregular. Hay que tener en cuenta que el objetivo de estas personas es trabajar nada más llegar a España, para poder mejorar su vida y mandar remesas a sus familias en muchos casos, así que buscan entrar en el país como adultos, mintiendo sobre su edad.

Cuando llega una persona adulta lo más común es que sea deportado de vuelta si ha entrado de manera irregular. Para ello se suelen emplear los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) lugares similares a cárceles donde se encierra a estas personas un máximo de 40 días para deportarlas. En el caso del CIE de València, suelen ser marroquíes o argelinos que llegan a las costas y son devueltos en ferry.

Esa es la primera criba, si eres un refugiado (como parece ser el caso de Canarias) la cosa cambia, ya que entras en el sistema de acogida durante 6 meses, y te dan la oportunidad de hacer cursos de formación. Pasado ese tiempo deben buscarse la vida por su cuenta y una documentación transitoria que muchas veces ni les permite trabajar.