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SELECTIVIDAD

Chequeo a la PAU 2025: cambios en Historia, continuidad en Castellano y polémica en Inglés y Matemáticas

El temario de Historia de la Filosofía y de Historia de España crece mucho, mientras que Castellano gana un bloque pero en esencia mantiene los mismos ejercicios

Los estudiantes quieren que cuelguen ejemplos de exámenes de la nueva selectividad

Agencia ATLAS / Foto: EFE

Gonzalo Sánchez

Gonzalo Sánchez

Había nervios por la PAU 2025. En los pupitres y en los claustros. Después de retrasarlo varios años, este era el curso de entrada del "aprendizaje competencial", una nueva forma de enseñar en las aulas y de preguntar en los exámenes, lo que traía intranquilos a estudiantes y muchos profesores.

La semana pasada se celebraron las reuniones de coordinación, donde los responsables universitarios se reúnen con docentes de cada materia para explicarles el examen que les pertoca y resolver sus dudas. Hay quien ha respirado aliviado, y otros que han puesto el grito en el cielo según la asignatura.

Esta nueva PAU tiene algunas novedades muy importantes. La primera es que desaparecen las facilidades de la pandemia y la optatividad; en el examen de Castellano, Inglés, o Historia los estudiantes tenían la posibilidad de elegir entre dos textos a analizar; ahora sólo se podrá escoger uno. En general, ya no habrá tanta opcionalidad como antes.

La otra gran novedad es que las faltas descontarán un máximo de dos puntos. Tanto faltas como tildes descontarán 0,25 puntos hasta un máximo de dos, frente a los tres que se podían quitar hasta ahora. La primera falta de ortografía no descontará y se verá como una "falta de cortesía".

La realidad es que el examen de la PAU se parece mucho al del año 2019, antes de que empezaran a ponerse facilidades. La propuesta del Ministerio era introducir las preguntas competenciales (aplicadas a la vida real) poco a poco, hasta que el examen de 2028 fuera completamente competencial. La realidad es que los cambios en ese sentido son pocos y algunos exámenes, como Inglés, eliminan preguntas con enfoque competencial.

Polémicas

Aunque muchos exámenes no cambian en cuanto a temario, algunas decisiones han despertado las críticas del profesorado. Una de ellas es la longitud del enunciado en la pregunta de estadística y probabilidad de Matemáticas. "Es una hoja entera de enunciado. Entendemos que quieran hacer el examen más competencial, pero esto nos parece enrevesarlo todo y hacer que los estudiantes se puedan equivocar más. No es necesario, y menos en días de tantos nervios y tensión como la selectividad. No lo entendemos", explica Irene Burgalés, docente de Matemáticas en Bachillerato y portavoz del Observatorio Crítico de la Realidad Educativa (OCRE). El examen de Matemáticas, por lo demás, es idéntico al de pasados años.

Donde más desacuerdo ha habido es en el examen de Inglés, del que los docentes se quejan por ser "muy fácil". Esta asignatura es siempre la que más nota media cosecha en las PAU, rozando el 7 muchos años, y los docentes llevan años pidiendo una subida de nivel ya que consideran que está muy bajo para lo exigible a esas edades.

Como en todas las asignaturas lingüísticas no habrá posibilidad de elegir texto. Sí que cambia el peso de las preguntas. Habrá 7 puntos de compresión lectora y sólo 3 de expresión escrita, frente a los 6 y 4 puntos del año pasado. "Pocos ejercicios hay más competenciales que saber escribir bien un texto argumentado, nos sorprende mucho que le hayan quitado peso a esa parte donde se ve muy bien el nivel del estudiante", reclama un docente.

Historia de España y de la Filosofía

Otras asignaturas que recogen cambios de calado son Historia de España e Historia de la Filosofía. Los estudiantes tienen que elegir una de las dos en la fase obligatoria de la prueba y en ambas el temario a abordar crece, y mucho.

En Historia de España se daba la opción al estudiante de elegir entre el siglo XIX y el siglo XX en función de cuál le gustara más o le pareciera más fácil ya que siempre entraban dos textos, uno de cada siglo. En este caso tan solo caerá un texto, lo que hace que los estudiantes (a pesar de que el docente da ambos siglos en el aula) tengan que estudiar el doble que otros años para preparar la prueba.

En Historia de la Filosofía también hay un gran crecimiento en el temario que obligará a los profesores a darlo con una mayor superficialidad. En años anteriores se trabajaban unos ocho autores y sus textos, de los cuales el estudiante elegía 4 para prepararse la selectividad ya que había opcionalidad de ejercicios.

Este año, sin embargo, habrá un comentario de texto que puede ser de cualquier filósofo o incluso de una fuente secundaria. Hasta ahora los textos se ceñían a las publicaciones de los autores pactados. Además, en el apartado de definir conceptos se referirá a todo el currículo, cuando antes estaban relacionados con el autor, lo que abre del todo el abanico de posibilidades.

Castellano

Lengua Castellana y Literatura es uno de los exámenes que cambia poco. Lo hace la estructura de la prueba, que pasa de tres a dos bloques de preguntas, pero el temario y lo que se pide contestar es lo mismo.

El bloque 1 medirá la capacidad de leer y escribir del estudiante, con preguntas que giran alrededor de un texto que suele ser un artículo de prensa: vale 4 puntos. El bloque 2 es una de las pocas excepciones de la PAU donde se mantiene la opcionalidad, de 10 ejercicios el estudiante tiene que elegir 6, a razón de punto por ejercicio. Aquí entran ejercicios de morfología, sintaxis y literatura.

En literatura es el último año con los autores actuale: Lorca, Bueno Vallejo y Carmen Martín Gaite. Según explica una docente presente en la reunión, el Ministerio pasará una batería de autores y serán los propios docentes valencianos los que voten los que consideran que deberían salir en la Ebau del año 2026.

"Nos vamos al aula sin tener claro los criterios de evaluación"

Los docentes han vuelto, en su mayoría, confusos al aula tras las reuniones de coordinación, ya que este aprendizaje competencial no tienen unos criterios de corrección claros. "Preguntábamos cómo se iban a corregir los ejercicios para adaptar la forma de dar clase, y no supieron contestarnos de forma clara", lamenta Burgalés. "Volvemos al aula sin tener claros los criterios de evaluación", remarca.

Una reivindicación histórica de los docentes, y que esperaban ver cumplida este año, era que se les escuche. "Muchas de las polémicas y fallos que hay con los exámenes se solucionarían si nos tuvieran en cuenta a los profesores de la ESO para la elaboración. No entiendo que no nos escuchen para abordar estas cosas", reivindica.

Por parte de los estudianes, muchos se muestran satisfechos porque el examen no haya tenido un gran cambio, pero sí que critican que se haya eliminado la opcionalidad. Marcos Cunchillos, presidente de la Xarxa Aitana (que agrupa a todas las organizaciones estudiantiles) reivindica que "queríamos cambiar la forma de dar clase por una más motivadora, y la mejor forma de conseguirlo era cambiar los exámenes".

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