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Vox vuelve a utilizar a la Comunidad como laboratorio para endurecer sus pactos con Feijóo

El PPCV desea tener el relevo de Mazón encarrilado los próximos días mientras decreta un hermetismo total sobre las negociaciones para evitar interferencias

Génova busca espantar el fantasma de la inestabilidad ante las cuatro elecciones autonómicas que se avecinan los próximos meses

Llorca, Mazón, Barrachina, Barrera, Flores y Gil Lázaro, durante las negociaciones de 2023.

Llorca, Mazón, Barrachina, Barrera, Flores y Gil Lázaro, durante las negociaciones de 2023. / Germán Caballero

València

Cada acuerdo tiene su ceremonia. El de Zaplana de 1995 entre PP y Unión Valenciana se cerró en el despacho de un empresario avícola (de ahí su nombre, ‘pacto del pollo’) ante la falta de entendimiento de los partidos. Con más luz se amasó en el Jardí Botànic el pacto que hizo president a Ximo Puig en 2015, tras largas reuniones donde se podía ver a los socialistas sudar sangre. Aunque también público, muy diferente fue el de PP y Vox en 2023 para investir a Carlos Mazón. La foto que queda de aquel día es la del president sirviendo agua a los negociadores de Vox. Mazón tardó menos en transigir con las exigencias de Vox (salvo que Carlos Flores fuera presidente), de lo que tardó en beberse el vaso.

La historia de este nuevo pacto aún está por escribirse, sobre todo porque está marcada por un hermetismo total. Pero como en todas las negociaciones, el partido alfa tiene prisa, y el socio necesario tiene exigencias. Muchas. La primera es sentarse a hablar directamente con quién haya de ser el candidato. Vox, en su comunicado de este viernes, hurgaba en las desavenencias entre el PPCV y Feijóo, que quiere tutelar las negociaciones y parece que aún no ha ungido a Pérez Llorca como relevo de Mazón: “Hemos trasladado la necesidad de que el PP decida quién va a ser su nuevo candidato a la Generalitat Valenciana para, una vez designado, poder explorar con él su disposición a acordar políticas”.

Pese al desconcierto que genera esta referencia de Vox, el pensamiento más extendido en el PPCV sigue siendo que Pérez Llorca, actual síndic en las Corts, es la opción más viable. Otra cosa son los límites que Génova quiera ponerle para que repita como el cartel electoral de 2027, tras este periodo de interinidad.

Calma tensa de fin de semana

Fuentes del PP conocedoras de las negociaciones muestran optimismo durante la calma tensa de este fin de semana. Confían en que “se puede arreglar pronto” ('pronto' sería encarrilar el acuerdo a principios de la próxima semana); reconocen que hay contactos y buena sintonía, y, sobre todo, inciden en el secretismo total para que nada se tuerza. Otras fuentes, no obstante, temen que Vox quiera alargar la negociación para evidenciar la dependencia del PP.

No se esperan, salvo sorpresa mayúscula, novedades para este fin de semana. El PPCV ni siquiera quiere reconocer públicamente el nombre de quienes están negociando. El País situaba este viernes a los dos vicepresidentes del Consell, Susana Camarero y Vicente Martínez Mus, en la sala de máquinas de la negociación del PP, con la dirección nacional pendiente de todo. Frente a ellos, Ignacio Garriga y Montse Lluis, dirigentes nacionales de Vox, y de la máxima confianza de Abascal.

Según parece, Vox está elevando sus exigencias con los menores migrantes. La formación ultra ya ha escenificado su rechazo hacia esas políticas. Hace un par de sábados, el nuevo líder provincial, el retornado Vicente Barrera, acudió a las puertas del Centro de Atención Temporal de Emergencias de València al Mar, que acoge a menores no acompañados, para agitar el debate migratorio. La batalla identitaria es uno de los terrenos predilectos de Vox para marcar diferencias con su competidor electoral, que lidera estas competencias en casi todas las autonomías.

Vox eleva el precio

Esta cuestión ya fue el pretexto para romper los pactos de gobierno en el verano de 2024, entre ellos el de la Generalitat. Tanto Santiago Abascal como otros portavoces de Vox han recordado que sus 13 votos en las Corts ahora valen más, y exigirán “confrontación total” con esas políticas. Y de nuevo con una declaración pública del candidato del PP asumiendo sus tesis, como ya hizo Mazón en marzo pasado para aprobar los presupuestos: exhibición de fortaleza, debilidad del PP y responsabilidad de Vox con la reconstrucción, todo en una misma jugada.

Campo de pruebas, como en 2023

De nuevo, como ocurrió en junio de 2023, Valencia podría ser el primero de una nueva hornada de pactos entre el PP y Vox en otras autonomías o a nivel nacional. El acuerdo de Mazón con Flores Juberías cambió el relato de las elecciones generales de julio, en que el PSOE resistió. Ahora, con el PP huyendo del adelanto electoral, la debilitada situación del PPCV puede permitir a Vox descubrir hasta dónde está dispuesto a ceder el PP. De ahí su interés en hablar directamente con el candidato; y de ahí el interés de Génova por revisar la letra de cualquier acuerdo.

Génova quiere apagar la atención sobre la dana

La partida en la derecha española es nacional pero se disputa en los territorios. En Valencia hay negociaciones; en Extremadura hay elecciones el 21 de diciembre; en Castilla y León en marzo; y en Andalucía, aún con fecha incierta en 2026, el popular Moreno Bonilla ve peligrar su sólida mayoría absoluta por el escándalo de las mamografías. También se abrirán las urnas en Aragón.

El PP valenciano ya demostró el pasado mes de mayo, durante la negociación para cerrar los presupuestos de la reconstrucción, que no tuvo problemas en asumir postulados voxistas en materias como la confrontación con las políticas verdes o incluso la acogida de inmigrantes. Otra cosa es que esas políticas, con reflejo en las partidas presupuestarias, luego se ejecuten con intensidad. El Consell aún no ha invertido este año de los 7,6 millones contra la llegada de inmigrantes. Están a cero. Vox ya ha presionado por esa baja ejecución y querrá garantías.

Mientras tanto, la dirección nacional vigila de cerca los movimientos y siguen sumándose voces reclamando estabilidad y pidiendo un pacto a Vox. El PP necesita que Valencia, la dana y Mazón salgan del foco tras una año de desgaste.

Los barones quieren pasar página

Este fin de semana todo el poder popular está centrado en Sevilla, en el congreso regional del PP andaluz. Juanma Moreno Bonilla reclamó que "se dejen de politiqueo" y lleguen a un acuerdo "lo antes posible" para investir al nuevo president. "Creo que los valencianos lo que quieren es que se ponga a trabajar el Gobierno, que se dejen de politiqueo y que nos pongamos en marcha. Y eso lo que deseamos", dijo. El murciano Fernando López-Miras insistió en la misma línea: el PP tiene "la obligación de dar estabilidad" y "los otros", Vox, deberán "decidir qué es lo que quieren". “Los valencianos votaron estabilidad y hay que dar estabilidad a través del PP", concluyó.

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