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Análisis

Siete mensajes que deja Andalucía a la Comunidad Valenciana

El 17M invita a Morant a dejar el ministerio al confirmar que las candidaturas pegadas al Gobierno no han funcionado, refuerza a la izquierda de perfil identitario (en la órbita de Compromís), consolida la hegemonía de las derechas y certifica la dependencia del PP de Vox

Montero asume que los ciudadanos han vuelto a colocar al PSOE-A en la oposición

Montero asume que los ciudadanos han vuelto a colocar al PSOE-A en la oposición / Europa Press

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Alfons Garcia

Alfons Garcia

València

Andalucía cierra un círculo electoral que se abrió en Extremadura hace justo seis meses y ha pasado por Aragón y Castilla y León. La primera conclusión es que las derechas han afianzado su hegemonía en todos los territorios, aunque perdiendo fuelle en cada cita. No ha habido ningún vuelco y el tablero se ha inclinado más a la derecha en general. De tener 184 escaños entre PP y Vox a 195 ahora. No obstante, en Andalucía las derechas retroceden, aunque se llevan dos de cada tres escaños. Casi nada. Lo que ha habido son fluctuaciones dentro de los bloques: el peso de la ultraderecha hoy es mucho mayor (casi dobla los diputados que tenía) que en diciembre. La diferencia es que la dependencia de los populares con respecto a Vox ha aumentado en todos los territorios en juego, incluso en Andalucía, donde Moreno Bonilla partía de una mayoría absoluta que se le desvanece.

1. Así, la primera conclusión para el año que se presenta por delante en la Comunitat Valenciana es que se llega con una derecha rampante y una socialdemocracia que no encuentra la fórmula de revertir su retroceso. ¿Giro sociológico? Al menos se puede afirmar que las nuevas cohortes más pobladas de votantes (las clases medias de hoy) se sienten mayoritariamente más identificadas con los planteamientos conservadores. Al menos, cuando no se vota al Gobierno de España y en la parte del país sin fuerzas nacionalistas propias fuertes.

2. ¿Y ahora qué? En circunstancias normales, una sucesión de fracasos debería provocar cambios en el PSOE en las comunidades que tienen a la vista comicios, como la valenciana. Sin embargo, la izquierda se aferra a la tesis de que la circunstancia en la C. Valenciana es especial: sería la única autonomía gobernada por el PP con una expectativa real de cambio en 2027, así que nada ahora de experimentos con la candidatura. A pesar del nuevo batacazo de una ministra de Pedro Sánchez, no se contemplan cambios de cartel. Ese es el discurso oficial hoy.

Sí puede haber un replanteamiento con respecto a la presencia de Diana Morant en el Gobierno. La postura de Mª Jesús Montero ha sido la misma que ha repetido hasta ayer la líder valenciana: mantenerse lo más posible en el Consejo de Ministros. Pero vuelve a quedar patente que la asociación y el alineamiento completo de las candidatas socialistas con el Gobierno de España no funciona. Algunas fuentes vaticinaban anoche que Morant no tardará en dejar el Ejecutivo: antes o después del verano, pero no dejaría pasar más tiempo.

La secretaria general del PSPV, en todo caso, ya empezó a dibujar un cordón de seguridad con la convocatoria del comité nacional antes de las elecciones andaluzas. Ha acelerado asimismo su agenda valenciana en las últimas semanas. Ha querido así tener activada la maquinaria del PSPV al margen de lo que sucediera este domingo. Porque lo de anoche no ha sido la sorpresa del año: los mandos del PSPV daban por hecho en privado en los días previos que la cosa iba a ir mal. Y se ponían la venda: “Andalucía es Andalucía y la Comunitat Valenciana es la C. Valenciana”, zanjaba un dirigente. Una manera de resumir que Moreno partía de una mayoría absoluta y que en la C. Valenciana el PP está a diez escaños de ella y ha tenido una legislatura muy convulsa, con una gran catástrofe natural y la dimisión del presidente por la gestión de ella.

3. Son escenarios diferentes, pero lo sucedido en Andalucía también da pie para una reflexión en torno a la defensa de los servicios públicos como gran munición electoral. El PSOE andaluz ha diseñado toda su estrategia alrededor del escándalo de los cribados de mama y el deterioro de la sanidad pública. Y el resultado es el peor dato del socialismo en Andalucía. ¿Por que la preocupación sobre este asunto no se traslada a las urnas? Posiblemente porque el votante ha desconfiado de que los socialistas y la izquierda lo vayan a hacer mejor al frente de la sanidad. Sería el tercer mensaje cuando la legislatura en la C. Valenciana se aleja del foco de la dana y vira hacia la agitación social por unos servicios públicos desgastados tras años de pobre inversión.

4. Desde el prisma del PP, estas elecciones consolidan la dependencia de la ultraderecha. De los cuatro aspirantes populares en este ciclo, ninguno logra plenamente sus objetivos: alejarse del “lío” de Vox. Ganan, pero la mayoría absoluta se queda como un reto inalcanzable. Incluso en Andalucía, a pesar de la campaña bastante plácida de Juanma Moreno Bonilla y de su estilo moderado y centrado, poco dado a las aristas y los radicalismos. Gana bien tras ocho años, pero se deja cinco escaños.

Azcón, Moreno Bonilla, Feijóo, Ester Muñoz, López Miras y Pérez Llorca, el pasado 6 de diciembre en Madrid.

Azcón, Moreno Bonilla, Feijóo, Ester Muñoz, López Miras y Pérez Llorca, el pasado 6 de diciembre en Madrid. / Efe

El PP se mueve actualmente entre dos espejos, los de Moreno Bonilla e Isabel Díaz Ayuso, más cercana esta a un populismo trumpista. Ambos han gozado de mayorías absolutas. Ahora queda ella sola (además del feudo de Galicia). ¿En cuál de esos dos modelos se va a mirar a partir de ahora el president valenciano, Juanfran Pérez Llorca, visto lo visto? Hasta el momento ha intentado mostrarse en lo externo con un perfil de discreto y gestor, más próximo a Moreno, y no parece que se vaya a mover, si bien las dependencias de Vox le han llevado a aprobar iniciativas más escoradas, como se ha visto con la inmigración y la memoria democrática. Dilema abierto.

5. Lo sucedido en Andalucía anima asimismo a considerar que la ultraderecha puede estar tocando techo. Extremadura (17 %), Aragón (18 %), Castilla y León (19 %) y Andalucía (14 %). Esa es la secuencia de Vox. En Andalucía, un escaño más solo. En Extremadura y Aragón fueron 6 y 7 más, respectivamente. La desaceleración se produce tras empezar a regresar a gobiernos con el PP.

Llorca, en este sentido, ultima unos presupuestos de la Generalitat con Vox. La relación es más que fluida, con una concordia evidente. Pero la estrategia desde la calle Bambú a partir de ahora podría traer alteraciones insospechadas. De momento, el president se decantaría por aparcar la presentación de las cuentas hasta la semana siguiente, no la que entra: tiempo para reposar los resultados.

6. Lo evidente es que el fin de este ciclo electoral autonómico (parcial) abre paso a otro estatal, un año de alto voltaje que debe acabar con las autonómicas que faltan, municipales y generales. Un año que desde hoy irá marcado por la expectativa de unas derechas que se ven más dominantes y con la Moncloa a su alcance. La Comunitat Valenciana no va a quedar exenta de la elevada tensión que se presume.

7. ¿Y la izquierda? Se vuelve a constatar que la de perfil identitario (nacionalista) funciona mejor. Pasó con la Chunta en Aragón y se ha visto ahora, incluso más, con Adelante Andalucía, proyecto definido como andalucismo anticapitalista y que es el que más crece. Ofrece mensajes hacia la Comunitat Valenciana. Tanto para reforzar a Compromís frente a otras posibles alternativas zurdas, así como en el interior de la coalición, en la dialéctica permanente entre un ala más nacionalista (la de Més y Joan Baldoví) y otra (la de Mónica Oltra) más ecosocialista pura. Con todo, el perfil del candidato de Adelante ha destacado por sus notas populistas y radicales. La traslación al esquema valenciano no parece tan perfecta. Dará que hablar.

Además, Andalucía vuelve a constatar que la división lastra a la hora de sumar restos electorales, según la ley d’Hondt. La suma de Por Andalucía y Adelante hubiera sido la tercera fuerza, por delante de Vox, con lo que representa en la cosecha de esos flecos de votos.

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