Entrevista | Jorge Olcina Director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante
"La Comunidad Valenciana es una de las regiones del planeta que más está notando el impacto del cambio climático"
El climatólogo alerta de que los efectos se ven amplificados en el levante por el calentamiento del Mediterráneo y afirma que el proceso está "desbocado" por lo que lo único que se puede hacer es tomar medidas de adaptación

Los ayuntamientos de la provincia se parapetan contra el cambio climático / Jose Navarro
Jorge Olcina es el director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante (UA) y una eminencia sobre el cambio climático. Un fenómeno que advierte no tiene ya marcha atrás y ante el que no queda otra opción que adaptarse.
¿Qué consecuencias tiene el cambio climático en la Comunidad Valenciana?
Estamos teniendo ya evidencias de sus efectos. Primero, porque estamos perdiendo confort térmico, las temperaturas no dejan de subir y en esta zona mediterránea se nota, sobre todo por la noche. En verano las noches son cada vez menos agradables, con mayor número de noches tropicales. Y en segundo lugar, estamos teniendo eventos extremos más frecuentes, esas danas o gotas frías, secuencias de calor, temporales de oleaje importante... Si antes hablábamos para una inundación importante de un periodo de 25 años, ahora cada 10 años está ocurriendo un evento importante. Y en verano también estamos teniendo olas de calor intensas. Por tanto, somos una de las regiones del mundo, el litoral mediterráneo español y la Comunidad como parte central, que más está notando el impacto del cambio climático.
El cambio climático tiene un efecto regional amplificado en la Comunidad Valenciana por el calor que está acumulando la cuenca del Mediterráneo
Uno de esos efectos es la prolongación cada vez más del tiempo estival, abarcando ya cuatro, cinco o incluso seis meses...
Hemos pasado de los tradicionales dos meses de verano a disfrutar ahora de una temporada alta desde comienzo de junio hasta final de septiembre. Y la previsión es que esa temporada central calurosa vaya en aumento. Cada vez se reduce la temporada fría y aumentan las semanas de calor.
La previsión es que la temporada central calurosa vaya en aumento. Cada vez se reduce la temporada fría y aumentan las semanas de calor
¿Qué papel juega en esto un mar cada vez más caribeño que se acerca a los 30 grados en verano?
Es el gran foco de preocupación. El factor que está agravándolo todo en nuestra zona es el calentamiento del Mediterráneo. Por eso me gusta hablar de mediterranización del cambio climático. Aquí estamos teniendo un efecto regional amplificado debido al calor que está acumulando la cuenca del Mediterráneo.
Por eso comentaba que la Comunidad es una de las zonas más expuestas...
Precisamente por eso, por el aumento de la temperatura del mar. El Mediterráneo es uno de los mares del planeta que en los últimos 40 años más se ha calentado desde 1982, hasta ahora 1,5 grados, con lo cual el mar ya ha cubierto el umbral de 1,5 de subida que estaba previsto para la temperatura del aire a final de siglo.
El calor que mata es el nocturno, que afecta sobre todo a personas con enfermedades previas
Esto no solo supone menor confort climático, sino que además hay cada vez muertes por el calor.
Sí, la pérdida de confort se nota en que por las noches el cuerpo humano no puede descansar a no ser que tenga mecanismos de refrigeración artificiales, y eso agrava enfermedades previas, respiratorias o cardíacas. Las víctimas que se están produciendo en los últimos veranos en España no son víctimas por picos de calor diurno, sino por el mantenimiento del calor nocturno por encima de 23 o 24 grados. El cuerpo humano de personas con enfermedades previas puede sufrir un shock y conducirles al fallecimiento. Por tanto, el calor que mata es el calor nocturno.
Las medidas de adaptación van en la buena dirección, pero su ritmo es muy lento ante la rapidez del proceso de calentamiento
¿Se están tomando medidas adecuadas para adaptarnos y minimizar sus efectos, como protocolos, refugio climáticos, acciones contra el efecto isla de calor…?
Van habiendo algunos ejemplos de buenas prácticas, pero en general la planificación va muy lenta. Algunos municipios están aprobando la creación de refugios climáticos. En otros están sombreando las calles, poniendo más arbolado. Se están instalando fuentes de agua fresca. Vamos en la buena dirección, pero a un ritmo que es lento en relación con la rapidez que lleva el proceso de calentamiento. Deberían habilitarse más fondos económicos y hacer un plan general de adaptación, y no solo para el turismo, sino para la agricultura, movilidad… El cambio climático es un proceso transversal, afecta a todos los sectores económicos y sociales.
La desalación va a ser una fuente que irá en continuo crecimiento durante las próximas décadas
¿Los recursos hídricos son uno de los grandes retos?
El esquema que tenemos planteado en la Comunidad está bien diseñado, pero tiene que empezar a prepararse para el cambio climático. Necesitamos activar sistemas multifuentes, que no solo dependan de la lluvia, ríos, acuíferos, sino que tengan aportaciones extra que tienen que venir de dos sitios: de la reutilización del agua residual, y esto implica mejorar los sistemas de depuración. Y por otro la desalación, que va a ser una fuente que irá en continuo crecimiento durante las próximas décadas, pero siempre manteniendo lo que tenemos. Necesitamos mantenerlos trasvases pero como las precipitaciones son cada vez más irregulares, habrá años en los que a lo mejor no puedan suministrar y tenemos que complementar ese déficit.
¿La dana de Valencia ha marcado un antes y un después?
Sí, ha sido un impacto tan fuerte, al menos en lo que es la activación de instrumentos para la reducción del riesgo, como obras de infraestructura, en el caso concreto de la zona de la dana, pero en general en nuestros barrancos, ríos... Y en los sistemas de información a la población, el llamado EsAlert. La sociedad mediterránea se está convirtiendo en una sociedad que cada vez vamos a tener que estar más pendientes en determinadas épocas del año de lo que nos llegue. Y ahora se está empezando a habilitar una pieza básica que es la educación para el riesgo. Necesitamos educar a la población desde los niveles básicos para estos extremos que estamos sufriendo, para que la población pueda estar avisada con una alerta roja y sepa cómo actuar. Y tiene que dejarse informar por los medios fiables y fuentes oficiales… y evitar la difusión de bulos.
La dana de Valencia ha marcado un antes y un después, sobre todo en cuanto a obras de infraestructura y sistemas de información a la población
Vistos los problemas que hay para alcanzar acuerdos internacionales frente al cambio climático y revertirlo o suavizarlo, parece que ya no hay marcha atrás.
Sí, a corto plazo solo queda adaptarse. El proceso lamentablemente está desbocado. Va más rápido de lo que se pensaba porque cada año batimos el volumen de emisiones del año anterior. A corto plazo las previsiones son pesimistas, no conseguimos frenarlo. Los cuatro grandes emisores, China, India, EE UU y Rusia, siguen emitiendo sin acogerse a protocolos internacionales ni acuerdos. Por tanto, lo que nos queda es desarrollar en plenitud las políticas de adaptación. El frente litoral tiene que empezar a adaptarse a la nueva realidad climática.
¿Cómo será nuestro clima dentro de 10 años?
Será un clima más caluroso, con precipitaciones más irregulares y con algún evento extremo anual más frecuente de lluvia, temperatura... Por tanto, lo que ya estamos viendo que está ocurriendo y ya nos empieza a preocupar. Toda la modelización climática señala que se va a ir incrementando progresivamente porque las emisiones van a seguir.
El proceso del cambio climático está desbocado. Va más rápido de lo que se pensaba porque cada año batimos el volumen de emisiones del año anterior. Solo queda adaptarse
¿Cómo será este verano después de que el pasado fuera el más caluroso desde que hay registros?
Vamos a tener un verano de nuevo caluroso. No excesivamente tórrido, como fueron los de 2023, 2024 y 2025, pero sí caluroso. Todos los modelos nos están señalando que será de momento prácticamente imposible que podamos tener un verano normal o fresco en la cuenca del Mediterráneo. Cuando el mar a finales de mayo ya alcanza los 23 o 24 grados, ya podemos presuponer que el verano va a ser muy caluroso, especialmente en la franja costera. Y después de esta última secuencia sahariana el mar está ya a 24 grados, y la previsión es que a principio de agosto pudiéramos alcanzar 29 grados, que es de mar tropical plenamente.
¿Puede seguir subiendo la temperatura del mar en los próximos años?
Puede seguir subiendo. El proceso es progresivo y no ha parado. Seguiremos hablando de un Mediterráneo progresivamente más cálido en la próxima década.
El clima en 10 años será más caluroso, con precipitaciones más irregulares y con algún evento extremo anual más frecuente de lluvia, temperatura...
Ahora estamos en un ciclo húmedo tras una sequía que ha sido la más severa también desde que se tienen registros. ¿Hay indicios de que puede estar llegando a su fin y esté cercano un periodo seco?
Dependemos de los grandes procesos planetarios. Ahora estamos pendientes de qué pasa con el fenómeno del Niño. Puede ser un Niño muy intenso. En esos casos, los niños intensos suelen coincidir con fases húmedas en la Península Ibérica, pero luego inmediatamente empieza una fase seca, como la última sequía que hemos vivido. Por tanto, aprovechemos este momento de bondad pluviométrica. Sería ahora el momento de planificar la seguridad hídrica en toda España al menos hasta el 2050, pero lamentablemente tampoco lo estamos viendo.
Sería ahora el momento de planificar la seguridad hídrica en toda España al menos hasta el 2050, pero lamentablemente tampoco lo estamos viendo
Récord de calor, de sequía, se baten registros de noches tropicales, de precipitaciones... muchos récords en los últimos años. ¿Entiende que todavía haya gente que cuestiona el cambio climático?
El negacionismo existe. Pero es una ideología, una creencia, pero el cambio climático es una evidencia científica. El dato está ahí y es incontestable. Estamos continuamente batiendo récords de variables climáticas y eso ya no tiene un comportamiento estrictamente natural. Está incentivado por la mano del ser humano.
Esta situación también trae consigo los denominados incendios de sexta generación.
El tema de incendios es importante. Hay una tendencia de que cada vez la superficie que se quema es menor, porque hemos invertido mucho en extinción. Pero con los incendios lo que nos falla es la prevención previa. Ahora hay más incendios de última generación, provocados por el calor que se acumula especialmente en verano, y que hace que los incendios tengan su propia dinámica. Y es imposible apagarlos porque el propio calor se va retroalimentando y hace que se queme una superficie importante. El problema fundamental es que no hay gestión forestal previa. Del otoño a la primavera es cuando hay que evitarlos.
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