Dossier CV
Trabajadores frente al calor extremo: la batalla diaria de quienes no pueden refugiarse en el aire acondicionado
Empleados de distintos ámbitos comparten una misma inquietud: adaptarse a un calor cada vez más intenso y prolongado

Un obrero bebe agua ante el intenso calor en València, en una imagen del verano pasado. / JM LOPEZ
Belén Nebot
Las temperaturas elevadas han llegado antes de lo habitual y, con ellas, la preocupación de miles de trabajadores que desarrollan su actividad en algunos de los entornos más expuestos al calor. Campos de cultivo, obras, azoteas, hornos de panadería o fábricas cerámicas son escenarios donde el termómetro no da tregua y donde cada jornada exige un esfuerzo añadido para evitar que las altas temperaturas pasen factura.
A pesar de que las condiciones son diferentes según el oficio, todos comparten una misma realidad: adaptarse a un calor cada vez más intenso y prolongado.
En el campo, el calor es un compañero habitual desde hace generaciones. El secretario general de La Unió Llauradora i Ramadera, Carles Peris, asegura que agricultores y trabajadores agrícolas han aprendido a convivir con las altas temperaturas aplicando medidas que consideran básicas dentro de la prevención laboral.
«Estamos acostumbrados. Intentamos hacer las labores las primeras horas de la mañana"

Carles Peris. / GABRIEL UTIEL BLANCO
«Estamos acostumbrados», reconoce. Cuando llegan los episodios más intensos, las explotaciones reorganizan las tareas para evitar los momentos más duros del día. «Intentamos hacer las labores las primeras horas de la mañana y en las horas centrales evitamos los trabajos más pesados. Luego, a las horas más tardías, volvemos a la explotación», cuenta Peris.
Adopción de medidas
Las recomendaciones son sencillas pero efectivas: ropa clara, gorras o sombreros, puntos de agua cercanos y descansos periódicos en la sombra. En cultivos leñosos, como cítricos o frutales, los propios árboles ofrecen cierta protección frente al sol. En otros casos, especialmente en explotaciones hortícolas, explica que se habilitan zonas de sombra para que los trabajadores puedan descansar e hidratarse. Aun así, reconoce que cada explotación debe buscar sus propias soluciones. «Hay gente que desde las seis de la mañana está hasta las nueve de la noche, pero en las horas centrales lo evitas», manifiesta.
La misma filosofía se aplica en el sector de la construcción. El albañil de Gremcas Construcciones de Castelló, Santiago Sanz, lleva años trabajando bajo el sol y coincide en que la experiencia enseña a organizar el trabajo para minimizar la exposición.
En una obra, especialmente cuando se trabaja en exteriores, las altas temperaturas forman parte del día a día durante varios meses al año. Por eso, una de las estrategias más habituales consiste en planificar las tareas con antelación. «De cara al verano, intentas guardar las faenas para trabajar un poco a la sombra o dentro de casa», explica.
Las tareas más expuestas al sol las realizan a primera hora de la mañana, cuando el ambiente todavía es soportable. Los trabajos interiores, como alicatados o reformas dentro de viviendas, suelen reservarse para los meses más cálidos. Pero no siempre es posible porque hay ocasiones en las que los plazos mandan y no queda más remedio que trabajar bajo el sol.
La protección solar, la ropa adecuada y la hidratación son fundamentales. «Hacemos parones para beber y protegemos la piel con protección solar, además de intentar no quitarnos la camiseta», explica.
El calor, casi inevitable
Hay trabajadores a quienes resulta imposible esquivar las horas de máxima temperatura son los instaladores de aire acondicionado. Paradójicamente, quienes se encargan de proporcionar confort térmico a hogares y empresas suelen desarrollar su labor en condiciones extremas.
Marcos Sánchez trabaja para Climobal, una empresa de climatización de Castelló, y pasa buena parte de su jornada en azoteas donde se ubican las unidades exteriores de los equipos. «También trabajamos de dos a cuatro de la tarde, que son las horas más críticas», cuenta.
Hay días que bebo unos cinco litros de agua

Marcos Sánchez, en su vehículo. / Levante-EMV
Sánchez dice que las medidas de protección son limitadas: «Usamos como mucho una gorra». El problema es que, a veces, la sombra apenas supone un alivio. A ello se suma la obligación de usar pantalón largo durante todo el año por motivos de seguridad, puesto que trabajan con herramientas cortantes y maquinaria. Es una protección necesaria que, sin embargo, incrementa todavía más la sensación térmica. Sánchez reconoce que la hidratación es fundamental: «Hay días que bebo unos cinco litros de agua. Además, tenemos que llevar dos camisetas de repuesto porque acabamos mojados de tanto sudar».
Trabajar frente a un horno
Si el calor resulta sofocante al aire libre, dentro de determinados espacios cerrados puede llegar a ser incluso más intenso. Es lo que ocurre en los obradores de panadería, donde los hornos permanecen encendidos durante gran parte de la jornada.
Carlos Vives, copropietario de la panadería Vives de Castelló, explica que los panaderos sufren las altas temperaturas «el doble» que otros trabajadores. «Entre los hornos y las cámaras se acumula una temperatura altísima», expone. Aunque gran parte del trabajo se realiza durante la noche, cuando el exterior es más fresco, las olas de calor convierten los obradores en auténticos hornos. «Durante la noche trabajamos por encima de los 30 grados», asegura.
El aire acondicionado no es solución: afectaría a la fermentación de la masa

Carlos Vives, en su horno. / Levante-EMV
A diferencia de otros sectores, instalar aire acondicionado no siempre es una solución, puesto que «afectaría a la fermentación de la masa». Por ello, recurren a extractores de aire, ventilación natural y ropa más ligera. También disponen de un depósito con agua fresca para facilitar la hidratación continua de los trabajadores.
Las temperaturas más extremas se suelen registrar en el interior de muchas fábricas cerámicas, uno de los sectores industriales más importantes de Castellón. El secretario general de CC OO Hábitat en Castellón, Jordi Riera, asegura que algunas zonas de las plantas alcanzan cifras difíciles de imaginar. «Allí dentro se puede llegar hasta los 49 grados de temperatura fácilmente», manifiesta. La combinación de hornos, secaderos y grandes naves industriales genera unas condiciones especialmente exigentes.
«Han llegado a intervenir los servicios de emergencia en algunas empresas por gente que se ha mareado y han tenido que recogerlos por golpe de calor», dice Riera. Para combatir la situación, algunas compañías han implantado medidas como descansos más frecuentes, hidratación continua, chalecos refrigerantes o dispositivos que alertan cuando la temperatura corporal alcanza niveles peligrosos.

Jordi Riera. / KMY ROS
Sin embargo, el presidente general considera que estas medidas son insuficientes. El sindicalista denuncia que muchas instalaciones no fueron diseñadas para soportar las condiciones climáticas actuales y reclama actuaciones estructurales que permitan evacuar el aire caliente y mejorar la ventilación. «Llevamos demasiados años peleando el tema», sostiene.
Las experiencias son diferentes, pero el diagnóstico es el mismo. Agricultores, albañiles, instaladores, panaderos y operarios cerámicos coinciden en que el calor ya no es el mismo que hace unos años. Mientras los expertos alertan de que los veranos serán cada vez más largos e intensos, miles de trabajadores continúan adaptándose día tras día para sacar adelante su labor en condiciones cada vez más exigentes.
Suscríbete para seguir leyendo
- El nuevo ventilador de Lidl para la ola de calor: “En media hora ha bajado la temperatura de mi habitación 5°C"
- Los bomberos rescatan a 11 personas tras el hundimiento de un catamarán en Tabarca
- Condenada a tres años de cárcel la exedil de Los Verdes de Orihuela Martina Scheurer por amañar la adjudicación de los chiringuitos en 2014
- El Campello estrena playa
- Arranca este sábado una edición más de Rock Arena, el festival de heavy metal gratuito de la provincia
- Fallece un hombre en una playa de Santa Pola tras pedir auxilio en el agua
- Sesenta detenidos en Orihuela por una trama de falsificación de solicitudes de protección internacional para trabajar
- Así ha sido el rescate contrarreloj en Tabarca