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"Vi cómo sacaban el esqueleto de mi marido": una familia de Alicante denuncia una exhumación sin aviso en el cementerio musulmán de Riba-roja de Túria

La familia asegura que los restos fueron exhumados pese a disponer de un contrato de concesión por 50 años y reclama explicaciones sobre el futuro paradero de la sepultura

Una familia denuncia trabajos de exhumación de decenas de tumbas en el cementerio musulmán de Riba-roja de Túria

Una familia denuncia trabajos de exhumación de decenas de tumbas en el cementerio musulmán de Riba-roja de Túria / Levante-EMV

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Laura Florentino

Laura Florentino

Riba-roja de Túria

Una familia de Alicante denuncia que los restos de su marido y padre, enterrado desde 2013 en el cementerio musulmán privado de Riba-roja de Túria, fueron exhumados sin que recibieran aviso previo. Conservan el contrato de concesión por 50 años, la factura del enterramiento y fotografías y vídeos de los trabajos realizados en la parcela.

La última visita al cementerio se convirtió en una escena que esta familia asegura que no olvidará nunca. La hija acudió al camposanto musulmán privado situado junto al Cementerio Jardín San Jaime, en Riba-roja de Túria, para visitar la tumba de su padre. En lugar de encontrar la sepultura tal y como la había visto durante años, se encontró con maquinaria trabajando, tierra removida y tumbas abiertas.

"Mi hija fue a visitar a su padre y se quedó como una piedra porque estaba todo revuelto y con máquinas", relata la mujer, vecina de Alicante, en declaraciones a Levante-EMV.

A partir de ese momento, madre e hija se desplazaron hasta Riba-roja. Lo que encontraron, según su testimonio, fue un cementerio en plena intervención. "Había máquinas, tractores, gente removiendo tierra y pisando las tumbas", asegura. "Parecía que estábamos en una guerra".

Enterramiento en 2013

El marido de la denunciante falleció en Alicante en septiembre de 2013. La familia optó por enterrarlo en este municipio porque, según explica, en la ciudad alicantina no disponían de un cementerio musulmán donde pudiera ser sepultado conforme al rito islámico.

La mujer conserva la documentación del enterramiento. Entre ella figura un contrato suscrito con una empresa de servicios funerarios de renombre, en el que, según la copia aportada por la familia, se indica literalmente que "se hará cargo del mantenimiento del espacio funerario número 27 ubicado en el Cementerio Musulmán de la Comunitat Valenciana con una perpetuidad de 50 años". "Tengo el contrato de 50 años de la tumba", afirma la mujer. "He pagado por esos 50 años y no voy a pagar más", indicaba.

"Vi cómo sacaban a mi marido de la tumba"

La parte más dura de su relato llega cuando describe lo que presenció durante los trabajos de exhumación. "Estábamos presentes mi hija y yo en el momento de exhumar a mi marido. Había un jardinero y cuatro jóvenes marroquíes sacando a los muertos de la tumba", explica.

La mujer asegura que vio cómo los restos de su marido eran extraídos de la sepultura. "Vi como sacaron a mi marido de su tumba, su esqueleto, lo reconocimos por su pelo y por la descripción que nos decían los jóvenes, lo pusieron en un lado apartado, a una fosa, uno al lado del otro".

Según su relato, los restos quedaban visibles durante los trabajos. "Están a la vista de la gente, hay tierra encima. Ni siquiera están enterrados, están encima del suelo sin ningún tipo de agarre o estructura y les han puesto palos de madera con el número identificativo escrito en lápiz como si eso fuese una fosa común de una batalla medieval", denuncian.

Parcela donde están ubicados los restos de los fallecidos con los palos de madera identificatorios.

Parcela donde están ubicados los restos de los fallecidos con los palos de madera identificatorios. / Levante-EMV

La escena ha tenido un fuerte impacto emocional en la familia. "Mi hija está fatal, no hay derecho".

"Nadie nos avisó"

La principal denuncia de la familia es que "nunca recibieron una comunicación previa" sobre la apertura de tumbas o el traslado de los restos. "Nos enteramos porque mi hija fue a visitar a su padre, otros que vengan se van a encontrar con la sorpresa", explica.

La mujer asegura que intentó obtener información tanto del Ayuntamiento de Riba-roja como de la Generalitat Valenciana, aunque sin éxito. También preguntó qué iba a ocurrir con las tumbas una vez finalizados los trabajos. "Pregunté si van a reubicar las tumbas de los muertos y no sabían nada, no sabemos dónde estarán".

Los diferentes ataúdes exhumados del cementerio musulmán.

Los diferentes ataúdes exhumados del cementerio musulmán. / Levante-EMV

"Una posible carretera"

La denunciante explica que durante los trabajos de exhumación algunas personas les indicaron que la intervención estaría relacionada con un "proyecto de carretera". Sin embargo, afirma que no ha recibido ninguna explicación oficial que lo confirme. "Me dijeron que el anuncio del proyecto había salido en el BOE, pero nadie nos ha explicada nada, ni encontramos el proyecto del Ministerio o de la Confederación Hidrográfica del Júcar", subraya.

El cementerio comenzó a funcionar en 2008 y su marido fue enterrado allí en 2013. "El cementerio y su mantenimiento siempre ha estado bien, pero es cierto que en los últimos años ha estado dejado".

En la parcela musulmana había alrededor de 77 tumbas. Entre las personas enterradas, asegura, había españoles conversos al islam y personas procedentes de Marruecos, Turquía, Azerbaiyán y Senegal. También recuerda la existencia de una zona con tumbas de menores.

Según explica, algunas familias ya habrían decidido trasladar los restos de sus familiares a Marruecos "cuando vieron esto".

Parcela con el Cementerio Musulmán en Riba-roja, próximo al barranco del Poyo.

Parcela con el Cementerio Musulmán en Riba-roja, próximo al barranco del Poyo. / Google Maps

"Es una falta de respeto"

La afectada insiste en que su denuncia no se refiere únicamente al traslado de los restos, sino a la forma en que se realizó. "Con los muertos de un sitio a otro, estábamos vigilando. Pensábamos que iba a venir alguien de Sanidad, no un jardinero y cuatro jóvenes". Según su testimonio, los operarios trabajaban con ropa normal y mascarilla "cogiendo huesos".

La situación ha sido "profundamente dolorosa. Es una falta de respeto y una pena. Parecía que estuviéramos en una guerra, sacando los cuerpos y dejándolos al lado".

"No sé dónde estará mi marido"

La incertidumbre sobre el paradero de los restos es una de las cuestiones que más angustia provoca a la familia. "No sabemos nada, no sé dónde van a llevarlos".

Asegura que no quiere volver a asumir el coste de un nuevo enterramiento. "Me va a tocar pagar otra vez. Si fuera para traerlo a Alicante, entre mis dos hijos y yo lo pagaríamos, pero ya he pagado por los 50 años y no voy a pagar más, he pagado unos 8.000 euros", lamenta.

La reclamación de las familias

La familia reclama explicaciones y responsabilidades. Entre las preguntas que plantean figuran quién ordenó las exhumaciones, con qué autorización se realizaron, si existió comunicación previa a las familias, dónde serán reinhumados los restos y qué ocurrirá con las concesiones de 50 años suscritas con la empresa gestora.

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Fuente: Levante - EMV

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