La mejor manera de proteger los dientes de su hijo es enseñarle buenos hábitos dentales: con una orientación adecuada adoptará en un breve periodo de tiempo una buena higiene como parte de su rutina diaria. Sin embargo, aunque los niños sean colaboradores y participen de forma entusiasta, no tienen el control ni la concentración para lavar sus dientes por sí mismos, por lo que lo más adecuado es la supervisión de un adulto y la ayuda en el cepillado para retirar toda la placa bacteriana y los depósitos que se acumulan entre los dientes, que es lo que ocasiona la caries dental.

Se debe de prestar especial atención a manchas blancas o de color café con leche en los dientes, ya que estas zonas pueden sufrir descalcificaciones y ser más sensibles a la aparición de caries dentales.

La prevención sigue siendo la prioridad de dentistas y la mejor arma para evitar la aparición de ninguna patología bucal. Por ello existen tratamientos como los selladores dentales, un delgado recubrimiento que se aplica en los dientes para protegerlos de las caries sin afectar al tejido dental. Es una forma libre de dolor, sin anestesia y rápida, por ello es recomendable acudir al odontólogo a partir de que aparezcan los primeros dientes en boca, así como realizar revisiones periódicas como mínimo una vez al año.

Los niños en edad escolar de 6 a 11 años sin selladores tienen casi tres veces más caries en las piezas permanentes que aquellos que sí cuentan con ellos. Los selladores previenen el 80% de las caries en piezas dentales, sin embargo cerca del 60% de los niños no los tienen.

Claves y hábitos de higiene para proteger los dientes de los más pequeños

Claves y hábitos de higiene para proteger los dientes de los más pequeños

Por otro lado, existen diferentes cepillos dentales según la edad de los niños, y es recomendable que la pasta contenga fluoruros de no menos ppm por millón, la utilización de pastas fluoradas en las cantidades recomendadas y bajo supervisión de un adulto han de reducir la caries.

Cuando se desarrollan las caries y no se tratan producen un dolor que afecta a la masticación, al desarrollo físico, a la concentración y al aprendizaje. Los niños podrían perder dientes que alterarían la alineación de las piezas permanentes, pudiendo incluso provocar complicaciones infecciosas y a veces graves que podrían precisar hospitalización.

La caries es la enfermedad crónica más frecuente, superando al asma y la diabetes. Y la caries infantil es, con diferencia, el problema de salud dental más importante de los niños, aunque sabemos con certeza que es una enfermedad prevenible.

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