Un protocolo notarial de Antonio Ayala y Mira fechado en 1818 fue el primer libro que pasó por el laboratorio de papel del Archivo Histórico Provincial, tras su puesta en marcha a mediados del pasado año. Salió del depósito con la encuadernación desprendida y las hojas carcomidas por los hongos y la humedad. Después de un mes de trabajo, el volumen ha recuperado su esplendor, se han restablecido los huecos y vuelve a tener forma de libro.

De los miles de documentos que se encuentran almacenados en este centro, ese volumen era el que presentaba más deterioro y por eso ha sido el primero en ser restaurado en este laboratorio que se ubica en la planta baja del edificio, en un espacio de 143 metros cuadrados. Pero son muchos otros los que precisan una actuación. Unos más urgente que otros.

De hecho, la restauradora que trabaja en este departamento ha recuperado ya 113 piezas, entre libros, documentos y planos, parte de los cuales se exhiben desde hoy en el Archivo Provincial. "La selección la hemos realizado por la propia necesidad del documento. Unos los hemos elegido porque la propia obra lo pide y otros porque están en muy mal estado y son de consulta necesaria por lo que hay que ponerlos a disposición del público", asegura esta experta.

Otra de las piezas destacadas es un álbum de gran tamaño, con tapas de piel, que se encontraban muy deterioradas, sobre Falanges juveniles de Franco en Valencia del Cid 1948-1949. Este curioso documento histórico recoge en su interior listas de nombres de los participantes, descripción de las actividades, pergaminos y fotografías de la época.

También se ha recuperado un curioso plano de los balnearios de la playa del Postiguet La alianza y Diana, firmado el 26 de abril de 1887, así como algunos del antiguo Preventorio de Aigues. Precisamente estos documentos han sido objeto de un estudio de investigación por parte de alumnos de cuarto de la ESO del Instituto Cavanilles, motivo por el cual se recuperaron con el objetivo de que pudieran trabajar con ellos.

El director del archivo, Antonio Couto, señala que se ha elaborado un listado de documentos en función de la necesidad y de la urgencia en la actuación que se debe realizar. "Hay elementos parea restaurar y también para preservar y evitar su deterioro". Finalizado el proceso, todo vuelve a los depósitos, "con una ambientación perfecta, 20 grados de temperatura y un 50 por ciento de humedad".

Cada libro que pasa por el laboratorio de papel tarda de media un mes en ser recuperado, porque "hay que desmontarlo, volver a montar, rellenar los huecos que faltan y limpiarlo", asegura la restauradora. Hasta ahora han sido cinco los libros que ya han pasado por este departamento, en su mayoría protocolos. Si hablamos de las mayores causas de deterioro del papel, apunta que son los insectos bibliófilos, carcoma, hongos y humedad. Y lo más difícil de recuperar, los planos, afirma sin dudar.

Largo proceso

El proceso de restauración se inicia fotografiando los documentos para poder ver el antes y el después, se rellena una ficha, se fija la paginación y se realiza una primera limpieza con borrador y se aspira para eliminar el polvo y las esporas.

El papel de estos documentos suele ser artesanal y las tintas utilizadas no se corren con el agua, por lo que el volumen, hoja por hoja, pasa por la zona húmeda de lavado, donde se sumerge en agua con alcohol, para realizar baños sucesivos hasta que el líquido está limpio. De ahí se traslada a la reintegradora mecánica, "que lo que hace es rellenar de papel los huecos". Para ello se vierte encima pulpa de papel, que la hay de varias tonalidades, y quedará fijada a las zonas huecas. Después se le da un apresto con un adhesivo sintético y se coloca en secantes para que pierda la humedad.

El paso siguiente es la prensa, donde el documento debe soportar el peso necesario para que pierda el agua, proceso que habrá que repetir dos o tres veces al día. Una vez seco, se eliminan los bordes sobrantes de papel con un bisturí. De ahí el folio sale listo para volver a ser encuadernado, con el cosido del libro.

En caso de que el documento no pueda entrar en contacto con el agua, habrá que hacerlo a mano, de manera que se recortará el trozo que va a rellenar el hueco con almidón o metilcelulosa, y se plancha encima con una espátula caliente.

Nuevas incorporaciones

En el Archivo Histórico Provincial, dependiente de la Dirección General del Libro de la Generalitat, la recepción de documentación es continua. Antonio Couto señala que han recibido 5.000 cajas con informes del Catastro, "y aún estamos trabajando en ello porque recibimos muchas peticiones de consultas y tenemos que sacarlo rápidamente".

Además, este centro está en proceso de gestión para recibir una donación de documentos, que aún se está cerrando.

Muestra de los planos correspondientes al puerto de Dénia

Una de las actividades que se han puesto en marcha en el Archivo Histórico desde que se inició el funcionamiento del laboratorio de papel ha sido El documento del mes. Con esta iniciativa, según Couto, se pretende recuperar de los depósitos piezas que tienen una importancia histórica para los diferentes municipios de la provincia. El primero de ellos fue un edicto de Ibi, que se presentó allí en diciembre, y el próximo, que ya está listo, son unos planos y documentación del puerto de Dénia, que se exhibirán en esa localidad en febrero. Aunque lo que se verá serán facsímiles, "porque los documentos no pueden salir de aquí".