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Los murales olvidados de Castelló y Baeza

Más de una docena de pinturas realizadas por los artistas alicantinos en las paredes del antiguo Colegio de Huérfanos Ferroviarios de Alicante, ahora sede de los conservatorios superiores de música y danza, van a ser restaurados después de numerosas peticiones realizadas a Cultura desde 1991.

Los murales olvidados de Castelló y Baeza

Los murales olvidados de Castelló y Baeza

Fueron los dos artistas más destacados de la época los elegidos para ornamentar con sus pinturas algunas de las paredes del que iba a ser Colegio de Huérfanos Ferroviarios de Alicante. Corría el año 1953 y el edificio construido en el Monte Tossal iba a abrir sus puertas unos meses después. Gastón Castelló y Manuel Baeza llenaron con sus trabajos los muros de las dependencias de la llamada zona noble de este centro de enseñanza, diseñado por el arquitecto Felipe López Delgado. Y lo hicieron con estampas populares, en las que siempre aparecen niños, y directamente sobre los muros, algo muy habitual en esos momentos.

Desde entonces, más de una docena de murales de gran tamaño y otros tantos de pequeñas dimensiones han convivido con los habitantes de este edificio inaugurado en 1954. Hasta 1990, con las alumnas del colegio, luego con los del IES 8 de Marzo y a partir de mediados de esa década también con los de los conservatorios superiores de música y danza de la ciudad, estos últimos ocupantes actuales del centro.

Sesenta años después de quedar plasmados en esos muros el tiempo ha dejado su huella. Sobre todo por las filtraciones que sufre el edificio cuando llueve debido a las deficiencias del tejado. Este deterioro llevó a la dirección territorial de Educación, encabezada por José Antonio Rovira, a tomar cartas en el asunto, después de que la Generalitat haya recibido peticiones para su restauración desde el año 1991. La primera decisión ha sido la de aprobar la ejecución de las obras necesarias para subsanar que el agua pase hasta las aulas. La segunda, contactar con el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración para que se acometa, por primera vez, la restauración de todos esos frescos que constituyen parte importante del patrimonio alicantino.

De hecho el Ivacor, dirigido por Carmen Pérez, visitó recientemente el centro y ya se ha elaborado el proyecto de restauración, en el que se valora la situación en la que se encuentran estas obras y el coste de los trabajos, cifrados en 56.000 euros.

José Antonio Rovira asegura que se han realizado gestiones para que también colabore la Diputación y parece que han llegado a buen puerto, de manera que el presupuesto lo asumirán entre la Conselleria de Cultura y la institución provincial. «La idea es mantenerlos en sus lugares originales, pero restaurados para que se conserven». Para ello, antes se procederá a la reparación de los tejados del edificio con el objetivo de eliminar las filtraciones que se producen por la lluvia. Algo que estás previsto «para principios de 2014», asegura el director territorial de Educación.

Gastón Castelló es autor de siete obras de gran tamaño y otras tantas pequeñas, realizadas sobre la pared al óleo seco y ubicadas en diferentes aulas, dos de ballet y una de música, que ocupan el antiguo comedor. En estas dependencias se pueden ver obras de entre diez y seis metros cuadrados, que representan desde una mesa de comedor con niñas alrededor hasta estampas campestres, además de pequeños bodegones por las paredes. Su estado de conservación, desigual entre ellos, viene dado sobre todo por la existencia o no de filtraciones desde el techo. En caso que hayan sido afectados por el agua durante todos estos años se ve reflejado en la mala situación de la pintura e incluso del muro que presenta grietas y desprendimientos.

De Manuel Baeza se conservan cinco pinturas murales, una en la antigua capilla, convertida en aula aunque en estos momentos sin uso, de 12 metros de longitud, que sufre bastantes deterioros. Las otras cuatro se encuentran en el salón de actos del centro.

La restauración de estas obras llega después de diferentes peticiones realizadas a la Conselleria de Cultura para que se procediese a su recuperación y se frenase el deterioro. La primera de ellas tras trasladarse el IES 8 de Marzo a esas dependencias en 1991. La directora del centro fue la encargada de hacer esta petición que tuvo respuesta en 1998 cuando la entonces Dirección General de Patrimonio, encabezada por Carmen Pérez -ahora directora del Ivacor, entidad que ha hecho el nuevo informe-, encargó la elaboración de un estudio sobre el estado de las pinturas murales a las restauradoras Joserre Pérezgil y María Dolores Vilela.

El informe firmado por estas dos expertas se remitió a Valencia, incluyendo fotografías y una propuesta de actuación sobre las obras para abaratar al máximo la restauración. Sin embargo, ese documento se quedó en un cajón y no ha sido hasta quince años más tarde cuando por fin se va a recuperar este patrimonio.

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