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Un tándem de literatura infantil

El alicantino Aliaga y el aspense Díez publican 4 nuevos títulos de ¿Te cuento un secreto?

Miguel Ángel Díez y Roberto Aliaga con una ilustración de Cuando fui a la selva. RAFA PERDOMO

El ilustrador Miguel Ángel Díez (Aspe, 1973) y el autor afincado desde hace dos décadas en Alicante Roberto Aliaga (Argamasilla de Alba, 1976) acaban de publicar cuatro nuevos libros de cuentos con Anaya, dentro de la colección ¿Te cuento un secreto? que ambos iniciaron en 2014 con otros cuatro títulos. Si en la primera parte de la colección era el padre el que le contaba secretos a su hija por las noches, ahora es la madre quien asume ese papel en Cuando fui al Oeste, Cuando me convertí en sirena, Cuando subí en globo y Cuando metí la pata, desde el miércoles ya en las librerías.

«Se lo debía a mi mujer», apunta Roberto Aliaga, ya que fue ella la que comenzó a contarle a su hija Aroa, entonces de siete años, «secretos inventados de su infancia» cuando la lectura de un cuento no bastaba para dormirla.

«A partir de ahí nació el proyecto, se lo comenté a Miguel Ángel, que somos amigos desde hace mucho tiempo y siempre queríamos hacer algo juntos pero no sabíamos qué. Él me pidió una foto de Aroa y el resultado es que la protagonista se parece mucho a ella», explica Aliaga, que añade que aunque su hija ya lee otro tipo de literatura infantil «es ahora ella la que le lee los cuentos a su hermano pequeño» en los que aparece como protagonista.

Miguel Ángel Díez reconoce que «es la primera vez en mi vida que tengo un referente real para hacer los dibujos y la verdad es que no sabía dónde me metía», bromea, pero «la historia me parecía muy bonita y ha sido una buena salida emplearla en los cuentos. Dibujar a la niña me ha costado horrores pero estoy muy contento de haberlo hecho».

Como en cualquier pareja artística, «hemos tenido nuestras peleas porque los dos tenemos un carácter creativo un poco fuerte pero pactamos que ambos íbamos a poder intervenir tanto en la historia como en los dibujos y al final siempre acabábamos en un camino intermedio de consenso», relata este ilustrador de más de una veintena de libros infantiles.

Para Aliaga, ha sido «un gustazo» desarrollar esta colección con Díez, en la que «hemos podido hacer un universo con los cuentos, que se apoya mucho en la narración oral y que rozan un poco el realismo mágico, el sinsentido y las historias un poco descabelladas».

El autor de la historia, que ya había publicado con Anaya otras obras, recuerda que la primera parte de la colección «funcionó muy bien y a los dos o tres meses ya hubo una reimpresión» pero asegura que no habrá más secretos «del abuelo o la abuela».

Tanto él como Díez preparan un proyecto juntos que aún está inacabado, con el que el dibujante tiene intención de cambiar de registro «y hacer algo más relacionado con el dibujo simple, no tan pictórico» aprovechando la carga dramática de la historia.

Con esta serie Roberto Aliaga alcanza los 51 libros infantiles, a final de mes publicará un nuevo título y tiene pendientes otros cuatro el próximo año.

El caso de Roberto Aliaga en la literatura infantil es un poco peculiar, ya que es licenciado en Biología y hasta el año 2009 trabajaba en una consultoría ambiental. Aunque comenzó a publicar en el año 2005 con La oficina de objetos perdidos y encontrados, compaginaba la biología y la literatura «siempre infantil, ni siquiera juvenil» y ha recibido varios premios. Con la crisis, perdió su empleo pero cambió su vida, ya que se dedica de lleno a sus historias «y estoy muy contento. Quizá tengo menos estabilidad pero sí más tiempo », concluye.

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