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Fallidas intenciones

Nosotros no nos mataremos con pistolas. TEATRE ARNICHES DE ALICANTE

Texto y dirección: Víctor Sánchez.

Compañías: Wichita Co & Tábula Rasa.

¿Hacia dónde se dirige la generación nacida en los años 80? La generación perdida por los serios efectos de la crisis y la manera de gestionarla. La mejor preparada de la historia aunque con la desilusión y las heridas a cuestas. Unos náufragos en medio del agua o con el flotador de la precariedad y del trabajo ajeno a los intereses de cada uno. El fracaso en un difícil presente y con horizontes inciertos. ¿Queda algo de esperanza, o existe un cierto acomodo? Vale que todas estas cuestiones estimulen la reflexión crítica. Pero el texto y la construcción escénica tienen que estar a la altura necesaria. No es así pese a que Víctor Sánchez haya obtenido el Premio Max como mejor autor revelación (2016) con Nosotros no nos mataremos con pistolas. Los frágiles personajes pululan a lo Gran Hermano, y nada de sentido del ritmo y de una solvente progresión dramática. La dilatada lentitud, hasta la saciedad, sobrepasa las dos horas de duración como mérito para conseguir los laureles. Dadas las circunstancias, si todo resulta aguado e irritante incluso, de poco sirven las buenas intenciones, la pretendida naturalidad y una temática de interés. Los cuadros no tienen ninguna consistencia. Parlotean, indagan o pugnan en este reencuentro que se produce después de suicidarse una de las amigas de los cinco afectada por la crisis. La escenografía tampoco supera el nivel de una escenificación muy por debajo de lo exigible. Y la autoría y la dirección de Víctor Sánchez Rodríguez no traspasan esa barrera salpicada por dos discursos al respecto sin realización teatral. La batuta está en orsay, y los actores aterrizan como pueden. Se oye la música del desfile procesional de la Virgen del Carmen como símbolo de la cruz de estos jóvenes interpretados por Ramón Méndez de Hevia, Laura Romero, Lara Salvador, Bruno Tamarit y Silvia Valero, que después se desmadran a ritmo de pasodoble para desahogarse en la azotea de algún pueblo mediterráneo. O el forzado discurso de la chica embarazada con ansias de huir a la naturaleza, lejos de la deshumanizada sociedad, en esta producción de los valencianos de Wichita Co & Tábula Rasa que estuvo en la Muestra de Autores y el Teatre Arniches.

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