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Entrevista exclusiva

Arantxa Echevarría: "Llegué a entrar en chats para conocer a gitanas lesbianas"

La directora de 'Carmen y Lola', con 8 nominaciones a los Goya, trata de romper el tabú de la homosexualidad en la comunidad gitana

Arantxa Echevarría durante el rodaje de Carmen y Lola.

Arantxa Echevarría durante el rodaje de Carmen y Lola.

Conoce el séptimo arte prácticamente desde todos los ángulos posibles. Como espectadora apasionada desde niña, a estudiante de cine, maquilladora, ayudante de cámara, directora de cortos y documentales... Pero no ha sido hasta ahora, pasado el ecuador de los 50, cuando Arantxa Echevarría (1968) ha dirigido su primer largometraje, 'Carmen y Lola', con el que ha conseguido ocho nominaciones en los Premios Goya, entre ellos el de Mejor Dirección Novel.

Favorita en una categoría que por primera vez tiene mayoría femenina -tres de las cuatro nominadas son mujeres-, la realizadora bilbaína ha conseguido emocionar a crítica y público con la historia de amor entre dos jóvenes gitanas que bien podría titularse 'Romea y Julieta' en pleno siglo XXI, bromea. Echevarría está acostumbrada a derribar muros en su vida, como mujer, como feminista y como lesbiana, y en su debut en el largo mantiene su valentía y trata de romper el tabú de la homosexualidad en la comunidad gitana.

-¿Qué dificultades te has encontrado a la hora de hacer realidad esta película, 'Carmen y Lola

-¡Pues me las he encontrado todas! (risas). Iba a las productoras y decía "quiero contar la historia de amor de dos chicas gitanas, con actores no profesionales y soy directora novel". Entonces directamente se reían y me indicaban dónde estaba la puerta. Problemas desde la financiación hasta la escritura del guión, porque la búsqueda de adolescentes gitanas y lesbianas fue muy ardua. Y luego el casting para encontrar gitanos que quisieran hacer de sí mismos y que fueran buenos y transmitieran toda esa verdad también fue difícil. Ha habido tantas dificultades por el camino que cuando estuvo terminada pensé que no era una película, sino un milagro.

La directora Arantxa Echevarría-Como no conseguiste financiación decidiste producirla por tu cuenta junto con la directora de fotografía, Pilar Sánchez Díaz.

-Sí, exacto. No había ninguna productora que se atreviese a hacer este proyecto, pero nosotras sí que nos veíamos muy capaces, porque somos muy valientes y lo que hicimos fue buscar más ayuda económica. Con ese poquito dinero nos embarcamos en esta locura.

-Pese a todos esos obstáculos has recibido ni más ni menos que 8 nominaciones a los Premios Goya, 4 en los Feroz y 2 en los Forqué. ¿Sorprendida?

- Habrá que hacer mucha alfombra roja, no importa (risas). Me gusta todo esto de los Goya, los Forqué y los Feroz, porque significa un momento de celebración del cine español. Al contrario que Francia, Inglaterra o Alemania, donde se adora el cine patrio, aquí tenemos una mirada de pavor hacia las películas españolas y se están haciendo cosas súper buenas, súper interesantes y súper diversas.

"No había ninguna productora que se atreviese a hacer este proyecto"

Me encanta que 'Campeones' se esté llevando taquillas, que Isaki Lacuesta haga una película diferente y que a la gente y a la crítica le guste. Todos estos premios lo que hacen es ponernos ahí para que nos vea la gente y venga a ver nuestras películas, pues ojalá, porque el cine es cultura y la cultura es necesaria.

-Entre todas las nominaciones a los Goya

-Eso es, no he parado (risas). Desde que tengo uso de razón he querido ser directora de cine. En mi casa eran muy cinéfilos y se respiraba cine por todos lados, lo que pasa es que eran muy escépticos. "¡Te vas a morir de hambre!", me decían. Cosa que ha sido cierta durante mucho tiempo (risas). Pero desde los 18 años empecé a trabajar en cine. He sido maquilladora, técnico, auxiliar de cámara, directora de producción... Había hecho muchos cortos, mucho 'docu' y rodar un largometraje me parecía algo natural. Es un paso que o daba o me moría directamente (risas).

Inmersión en la comunidad gitana

-Detrás del guión de 'Carmen y Lola' hay un meticuloso proceso de documentación. ¿Cuánto tiempo has estado preparando esta historia?

-Fue en 2009 cuando leí en un periódico la noticia de la primera pareja de lesbianas gitanas que se atrevieron a dar el paso de casarse. Salía una foto de ellas de espaldas, con nombres falsos y me llamó muchísimo la atención. Y ahí empecé a madurar la idea. Y desde que decidí que tenía que contar esta historia he estado seis años documentándome, conociendo el mundo gitano, entrando en sus casas y dejando que entraran en la mía. Ha sido un largo proceso pero de verdad que ha sido productivo.

Así fue el rodaje de 'Carmen y Lola'

-Incluso llegaste a entrar en chats LGTB para encontrar chicas en esta situación.

-(Risas) Sí. Iba a asociaciones LGTB y a asociaciones gitanas, pero no di con ninguna. Un día tuve esa idea de meterme en todos los chats LGTB que había. Durante una semana tenía la pantalla de ordenador llena de chats con el nick de 'gitanaguapa'. Y no veas lo que se liga, ¡lo recomiendo!. Un día una chica me preguntó "tú de qué familia eres". Le mentí, le dije que Heredia, para que no se fuera y después descubrí que no quería ligar, que lo que ella quería solamente era contar su historia y oír la mía. Y fue muy bonito porque a partir de ahí, desde el anonimato de la red, entablé una relación con ella y con un grupo de unas quince chicas, que fueron viendo el guión y contándome cosas durante dos años.

-Historias que en la vida real están marcadas por el destierro o el matrimonio a la fuerza, ¿por qué lo has mostrado de una forma más 'light'?

-No quise contar toda la realidad de estas quince chicas gitanas y lesbianas con las que estuve hablando porque tenía miedo de que no fuese creíble. Desterrarlas es una de las cosas más comunes y es lo peor que les puedes hacer porque para los gitanos es muy importante la familia, o cortarles el pelo, que para ellas es la belleza y la feminidad y no salen de casa por la vergüenza.

"En España somos muy racistas y sobre todo clasistas. A un gitano artista o con dinero se le trata fenomenal"

Una de ellas, me contó, por ejemplo, que cuando sus padres se enteraron de que tenía novia la llevaron a casar con un chico. Se escapó con su novia a otro lugar, pero el padre empapeló la ciudad diciendo que había desaparecido y un buen gitano de ese lugar dio el aviso de que la había visto y su padre fue a buscarla, la cogió del pelo y le dijo "vuelve 'pa' casa".

-¿Te ha costado mantenerte al margen al conocer casos como éste?

-Sí, me ha costado mucho porque además soy feminista y muy reivindicativa y había cosas que me ponían los pelos como escarpias. Por ejemplo cuando estábamos haciendo el casting vino un chico de 'veintipico' años que tenía una novia de doce. Me dijo que para hacerla a su manera y cerciorarse de que era virgen. En otra situación a ese chico le cojo, le llevo a la policía y le denuncio, pero cuando estás metida en su mundo tienes que respetarlo, pero muchas veces me iba al baño a llorar de la frustración y de la impotencia al conocer algunas historias, era muy doloroso.

-Has recibido muchas alabanzas por la película pero también más de una crítica. El colectivo de Gitanas Feministas por la Diversidad llegaron a tildarte de "payocentrista". ¿Cómo encajaste esta reacción inesperada?

-Sí, esa fue la más inesperada de todas porque he hecho una película completamente feminista en la que muestro muchos tipos de mujeres. Cuando pasó lo que pasó me quedé perpleja, porque me esperaba esta crítica desde el posicionamiento gitano más conservador, pero no desde las mujeres más activas y feministas. Visto con el tiempo creo que fue un malentendido, sinceramente. Cuando salió el tráiler se asustaron y atacaron la película sin conocimiento. Ahora que ya se ha estrenado y la han visto no han hecho más comentarios. Hay gitanos que han visto la película y me han dicho que es como un "documento", porque es así, es la realidad. Y al contrario, otros dicen que un padre jamás dejaría ir a su hija, antes la mataría.

Arantxa Echevarría durante el rodaje de Carmen y Lola-¿Crees que programas de televisión como 'Los Gipsy Kings' abren más la brecha entre gitanos y payos?

-Claro, están ofendidos con todo ese circo preparado por payos para sacar lo más esperpéntico del mundo gitano. Me parece terrible conocer así a nuestros hermanos, con los que llevamos viviendo 600 años en España.

-¿Tenemos culpa unos y otros de no conocernos?

-Sí, pero yo creo que tenemos más culpa nosotros. Hasta hace muy poco, en la época de Franco, los gitanos estaban dentro de la Ley de Vagos y Maleantes. Les hemos maltratado tanto durante tanto tiempo que su actitud ha sido siempre de alejamiento, de no querer saber nada de nosotros, pero es una respuesta lógica, se llama defensa. Y ahora que nosotros queremos acercarnos y darles la mano ellos están reticentes porque lo han pasado muy mal.

"Hice esta película para que la gente que la vea comprenda que el amor no tiene sexo"

En España somos muy racistas y sobre todo clasistas. A un gitano artista o con dinero se le trata fenomenal, ahí no vemos la gitanez en ningún lado. Pero normalmente son personas que tienen una economía media-baja, entonces se les mira por encima del hombro.

-¿Por qué quisiste indagar en este mundo?

-No tengo absolutamente nada que ver con ellos, pero de pequeña recuerdo que mi 'amatxu' tenía una amiga gitana, la tía Paca, que vendía flores en el mercado y siempre subía a merendar a casa. Me cogía en brazos y me cantaba canciones. Yo la adoraba. Pero más tarde me di cuenta de que me volví reticente hacia el mundo gitano y de pronto eran seres invisibles para mí. Están todos los días alrededor de nosotros pero son tan desconocidos como si fueran de Irán.

Cada vez más mujeres cineastas

-¿Crees que hacen falta más películas de denuncia?

-Sí. Hay muy poquito cine social hoy en día porque es un veneno en taquilla. Dicen que la gente quiere reírse y por supuesto que sí, pero también necesitamos cine social, necesitamos contar lo que está pasando. Creo que el cine social, el que remueve las entrañas, es algo que tiene que existir. Y siendo mujer me siento aún obligada porque como no hay apenas voces femeninas hay muchos temas que no se han tocado todavía.

-¿Echas en falta mayor paridad también en el cine?

-Sí, por supuesto. El cine es un reflejo de la sociedad. Para ser mujer y estar aquí tienes que trabajar el doble y cobrar la mitad. Se da por hecho, no sé por qué, que nosotras tenemos una tarjeta dorada de El Corte Inglés y pagamos la mitad de las cosas porque nos pagan la mitad de sueldo.

Tráiler oficial de 'Carmen y Lola'.-¿En qué se diferencia una película hecha por una mujer de otra hecha por un hombre?

-Pues en nada y en todo. Mi punto de vista es otro punto de vista diferente al de un hombre. La realidad de un hombre es la suya pero la que yo vivo en las mismas circunstancias es distinta. En el género de terror, por ejemplo, lo que le da miedo a un tío a mí no me da miedo alguno, a mí me da la risa. Veo 'The Walking Dead', pego gritos y me lo paso bien, pero a mí no me dan miedo los 'zombies', lo que me da miedo es volver a casa de noche y escuchar unos pasos por detrás. Es un miedo que tenemos nosotras que un hombre no comprende. Entonces creo que es necesario mostrar esa mirada, es que no la podemos perder. No teníamos cómo contarlo, pero ahora que hay un caminito tenemos que hacer una autopista para no ver más estos números.

-¿Crees que 'Carmen y Lola' puede ayudar a abrir de alguna manera la mentalidad de la comunidad gitana?-Sí. Eso te lo digo desde el orgullo, no de los Goya, los Forqué, ni los Feroz, sino de que haya sido herramienta para crear un debate sobre la homosexualidad dentro de la comunidad gitana. Yo hice esta película para que la gente que la vea comprenda que el amor no tiene sexo, raza ni cultura y que hay que dejar libertad a todo el mundo. Hay personas que se han puesto en contacto conmigo para contarme qué ha pasado en su vida gracias a la película y para mí es lo más importante.

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