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Entrevista con el escritor Ray Loriga

Ray Loriga: "El que me tacha de ermitaño es que no me conoce"

El literato madrileño vuelve dos años después del Alfaguara con 'Sábado, domingo', una historia sobre el pasado y la culpa

Loriga comenzó su carrera literaria en los 90.

Loriga comenzó su carrera literaria en los 90. Miriam Cos

La de Ray Loriga (Madrid, 1967) es una carrera más que consolidada y que ha ido a parar directamente y sin freno al típico domingo que nadie desea que llegue. En su último tomo, 'Sábado, domingo', retorna a la más tierna adolescencia pasando por la culpa y el regreso de ese pasado tormentoso que algunos atesoran. No es su caso. Desde 1992 lleva siendo uno de los escritores más valorados de la escena literaria hispanohablante.

EL DATOSu nombre real es Jorge Loriga Torrenova. Además de escritor, es guionista y director de cine español y se le identifica con el realismo sucio.Es hijo del ilustrador José Antonio Loriga y de la actriz de doblaje Mari Luz Torrenova. Debutó en 1992 con su novela 'Lo peor de todo', que tuvo gran éxito de público y crítica y fue publicada en toda Europa como ejemplo de la literatura de la llamada Generación X.

Con su porte de chulo 'hollywoodiense', su chaqueta de ante y unas gafas de aviador que parecen ocultar algo más que una simple timidez, el madrileño se pasea antes de una esperada entrevista como el que está en el lugar por casualidad. Entre cigarro y cigarro rinde cuenta de una buena caña, y entre pregunta y pregunta también, aunque no mira a una cámara que parece que le haga algo pequeño pese a aparentar ser el típico que ha llegado a comerse el mundo.

Porque apenas dos años después de haber recibido el Premio Alfaguara por su novela 'Rendición', el literato, del que han llegado a decir que es "el Murakami europeo", vuelve al lenguaje de sus inicios y no deja indiferente a su público más fiel. "Cuando te hacen una comparación halagüeña y que te deja bien parado siempre es agradable. Pero uno sabe el escritor que es. Es su primer lector. Yo diría que el lector más cruel que puede tener un libro es el propio autor", dice con la voz pausada mientras mira al infinito. Y si se tiene que definir asoma la sombra de la mítica duda del literato: "Es difícil decir qué tipo de escritor soy, espero que bueno", y se echa a reír.

Desconectado del mundo 2.0, fiel propietario de un "telefonito" de concha y teclas, da la sensación de que la promoción fuese algo por lo que pasa de puntillas, aunque a la hora de dar respuestas sobre su nuevo tomo se enreda en los personajes y en una historia en la que ha echado mano tanto de imaginario como de experiencias propias. "Esta historia necesitaba una parte de la adolescencia. El libro estaba en mi cabeza pensado así, en sábado y 25 años, después un domingo, dos hombres contando, un niño y otro, el mismo, cambiado, dos voces de la misma persona. La novela trata un poco ese enfrentamiento de lo que uno era y lo que uno acaba siendo", concreta para añadir que "dicen los neurólogos que las tareas completadas por el cerebro se olvidan mucho más fácilmente que las incompletas. Esta novela habla de aquello a lo que no encontramos una solución, lo que no sabemos bien cómo sucedió y proyecta una sombra de amenaza en la vida de alguien con 17 años y que luego, a los 50, no ha conseguido superar, por lo que necesita saber qué sucedió y cuál fue su responsabilidad en este suceso que él se imagina escabroso y preocupante en la vida de una chica".

Ray Loriga se enfrenta a la 'Lluvia de tags': "Las elecciones son algo inevitable". /Vídeo: Miriam Cos

Y si tiene que prodigarse por las redes sociales lo deja más que claro, eso no va con él. "Participo muy poco, no encuentro tiempo ni interés para tener una vida en las redes. Lo puedo mirar desde lejos pero no me apetece esta sensación de estar todo el rato en público, ni siento la necesidad de dar mi opinión por cada cosa. No me da tiempo a pensar tan deprisa, a matizar... es un lenguaje con muy poca sutilidad que a mí no me dice demasiado", reconoce para afirmar que "sí es una reflejo de una personalidad reservada, me guardo mis momentos para la gente que quiero".

Esto no tiene nada que ver, al parecer, con la eterna obsesión de los medios por definirle como un ermitaño. "Quien dice eso de mí es que no me conoce. Yo me relaciono y me voy de cañas con mis amigos. Lo que no me gusta es ampliar ese acto social a un altavoz universal, soy más bien un poco pudoroso", señala sin reparo.

"Puntilloso y minucioso"

"Puntilloso y minucioso"Así pues, recalca que "la escritura, desde que uno empieza a soñar con ser escritor, se basa en soledad y silencio. Uno está callado y solo cuando lee, y está callado y solo cuando escribe. Eso no quiere decir que sea un ermitaño". De ahí que consiga dar formar a unas historias que, pese a parecer sencillas, transportan al lector a lo más profundo del ser humano, a la soledad y la incapacidad de conectar con los demás, a la huida que, en ocasiones, las personas se imponen para no aceptar la realidad. "Para escribir sobre la culpa hay que vivir la desazón de la misma, sin que sea un crimen concreto, el pensar que en la vida uno no ha obrado como debía en algún momento, o que se ha equivocado en decisiones, o esa sensación casi inherente solo en nuestras sociedades desde niños de estar siempre al acecho de algo que hemos hecho mal, de algo de lo que culparnos. Muchas veces es una mera sensación y es algo que he experimentado".

"El Premio Alfaguara de 2017 me ha aportado muchas cosas buenas, como el premio económico, ya que es complicado ganar dinero con este trabajo"

Ray Loriga - Escritor

Aunque tirar de recursos, tanto de la vida en general como de una etapa, en este caso la adolescencia, no convierte un libro en una autobiografía ni mucho menos."La historia adolescente de 'Sábado, domingo' no es paralela a mi vida, pero sí que la he vestido con cosas mías, experiencias de mi pasado, algunas inventadas, otras reales, familiares... cuando creas un personaje tiendes a arroparlo con cosas propias. He tenido que revisitar algunas cosas, momentos más alegres o más dolorosos, pero no ha sido un momento de psicoanálisis personal", asegura.

Agradecido con haber recibido el Premio Alfaguara, del que dice que "me ha aportado muchas cosas buenas, como el premio económico, ya que es complicado ganar dinero con este trabajo", y con los pies en la tierra, "empecé a escribir de seguido para no hacerme expectativas", dice ser "puntilloso y minucioso" y asevera que "duermo tranquilo con los libros que he escrito en estos casi 30 años, aunque nunca son los tomos que hubiese querido escribir, porque uno siempre aspira a más".

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